BCE: subida para reforzar su credibilidad frente a una inflación impulsada por la energía

Las proyecciones de marzo ya apuntaban a un total de 50 puntos básicos de subidas antes de final de año.

El Banco Central Europeo (BCE) probablemente subirá los tipos 25 puntos básicos mañana jueves para reforzar su credibilidad frente a una inflación impulsada por la energía, pero el deterioro del crecimiento limita la probabilidad de un ciclo agresivo de endurecimiento monetario; el debate se centra en si habrá una nueva subida en septiembre y cuánto persistirá la inflación.

Esta es la principal conclusión de un conjunto de expertos a los que ha consultados Merca2. Entre las opiniones, vemos posturas más hawkish en Vanguard y Wellington, intermedios en J. Safra Sarasin y más prudencia en MFS y Generali.

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Todo ello refleja que el consenso es muy sólido para junio, pero bastante más dividido respecto al segundo semestre de 2026 y a la trayectoria de tipos en 2027-2028.

Morgan Stanley y la próxima decisión de tipos del BCE: Ante la duda, subidas

Consenso entre los analistas

  1. Subida de tipos de 25 pb en junio: todos los analistas consideran prácticamente segura una subida de 25 puntos básicos por parte del BCE en la reunión del 11 de junio.
  2. Motivación principal: inflación y credibilidad. Coinciden en que el BCE busca evitar un desanclaje de las expectativas de inflación tras el repunte energético derivado de las tensiones geopolíticas. La subida se interpreta más como una medida preventiva o de credibilidad que como una respuesta a un sobrecalentamiento económico.
  3. Crecimiento económico debilitándose: existe consenso en que la economía de la eurozona está perdiendo impulso, con menor actividad, condiciones financieras más restrictivas y una demanda más débil.
  4. Sin guía clara sobre futuras decisiones: todos esperan que Lagarde mantenga un enfoque dependiente de los datos («data-dependent») y evite comprometerse con una senda concreta de tipos.
  5. Revisión al alza de la inflación y a la baja del crecimiento: los analistas esperan que las nuevas previsiones del BCE reflejen una inflación más persistente y un crecimiento más débil que en marzo.
El BCE busca evitar un desanclaje de las expectativas de inflación tras el repunte energético derivado de las tensiones geopolíticas. Imagen: Agencias
El BCE busca evitar un desanclaje de las expectativas de inflación tras el repunte derivado de la geopolítica. Imagen: Agencias

Opiniones de los analistas sobre el BCE

Josefina Rodríguez, economista de Vanguard, espera que el BCE suba los tipos en 25 puntos básicos, en línea con las expectativas del mercado. Es probable que esta medida se presente como una respuesta a unas perspectivas de inflación más persistentes, impulsadas por unos precios de la energía más elevados en comparación con las previsiones de marzo. Aunque el crecimiento se ha debilitado, es probable que el Consejo de Gobierno haga hincapié en la necesidad de protegerse contra el riesgo de que las expectativas de inflación se desvinculen de los objetivos. La comunicación debería seguir dependiendo formalmente de los datos y adoptar un enfoque caso por caso, con una orientación futura limitada sobre la trayectoria a seguir. 

Por su parte, Marco Giordano, director de inversiones en Wellington Management, apunta que los mercados de futuros están descontando nuevas subidas por parte del BCE, el BoJ y el RBNZ en junio.  

“Mientras que los responsables políticos se centran cada vez más en la disyuntiva local entre crecimiento e inflación, los mercados están descontando un entorno en el que los bancos centrales se guiarán por los datos y querrán ver señales de presiones inflacionistas persistentes antes de subir los tipos (quizás, en algunos casos, de mala gana). Si los efectos de secundarios no se materializan, esto podría utilizarse como justificación para retrasar las decisiones”.  

Entrevista a Luis de Guindos (BCE) en Financial Times: «La independencia del banco central es innegociable»

Karsten Junius, economista jefe en J. Safra Sarasin Sustainable AM señala que los mercados están descontando una probabilidad del 98% de que el BCE lleve a cabo una subida de 25 pb el 11 de junio. Coincidimos en que esto es prácticamente un hecho. El BCE ha reiterado en numerosas ocasiones que “no hacer nada” no es una opción ante un shock energético de tal magnitud. De lo contrario, los hogares podrían cuestionar el objetivo de inflación y el compromiso del banco central con su cumplimiento. 

Consideramos que las perspectivas más allá de junio son menos claras. En cualquier caso, estimamos que la reunión de julio es muy poco probable para una nueva subida de tipos. En un contexto de incertidumbre política, las decisiones de política monetaria se comunican mejor cuando van acompañadas de actualizaciones de previsiones económicas que respalden dicha decisión. Este sería de nuevo el caso en septiembre. 

Las proyecciones de marzo ya apuntaban a un total de 50 puntos básicos de subidas antes de final de año. Imagen: Agencias
Las proyecciones de marzo ya apuntaban a un total de 50 puntos básicos de subidas antes de final de año. Imagen: Agencias

Annalisa Piazza, gestora de carteras de renta fija de MFS Investment Management, por su parte, explica: “es probable que el BCE apruebe una subida de 25 puntos básicos en todos los tipos de interés al tiempo que mantiene un enfoque de decisión reunión a reunión. Este resultado no supondrá una sorpresa, ya que la necesidad de realizar algunos ajustes en los tipos oficiales se ha señalado ampliamente durante las últimas cuatro o cinco semanas”.

“Además, añade, las proyecciones de marzo ya apuntaban a un total de 50 puntos básicos de subidas antes de final de año. Cabe destacar que Olli Rehn, habitualmente una de las voces más partidarias de endurecer la política monetaria, ha descrito la subida de junio como una posible medida de seguro”.

Por último, Martin Wolburg, economista sénior en Generali Investments, indica: “es muy probable que el BCE suba tipos, en línea con su reciente comunicación de tono restrictivo (hawkish). Más allá de esa fecha, las perspectivas de política monetaria se vuelven más complejas, ya que el Consejo de Gobierno debe equilibrar una inflación persistentemente elevada con una actividad económica en debilitamiento.

Por ello, la subida de tipos de junio serviría principalmente para preservar la credibilidad antiinflacionista del BCE y ayudar a anclar las expectativas. Pero, dado que las esperanzas de un acuerdo de paz en el conflicto de Irán vuelven a desvanecerse y los riesgos de estanflación siguen siendo elevados, es probable que la presidenta Lagarde quiera mantener abierta la posibilidad de nuevas subidas si fuera necesario.


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