Los riesgos climáticos tienen un precio: hasta un 6,58% del PIB nacional de España

El cambio climático ya no puede entenderse únicamente como un desafío medioambiental, porque sus consecuencias se extienden al crecimiento económico.

Los riesgos climáticos son las consecuencias que puede tener el cambio climático en las sociedades humanas, es decir, la sequía, inundaciones, aparición de especies invasoras que afectan a las cosechas, etc… Hasta hace poco, era un fenómeno difícil de medir, no obstante, esta realidad ha cambiado, ya que una investigación reciente de Scope Ratings, ha estimado el impacto económico de los riesgos climáticos en un horizonte temporal de 30 años para los países de la UE y determinados emisores soberanos del G20. Es decir, el cambio climático tiene efectos en la economía y podríamos estar empezando a experimentar sus consecuencias en menos tiempo de lo que pensamos.

Los riesgos climáticos: más allá de la amenaza de las consecuencias medioambientales

Las estimaciones realizadas por la agencia Scope Ratings ponen cifras a una amenaza que durante años se había analizado principalmente desde una perspectiva ambiental. Según el estudio, España podría enfrentarse a pérdidas económicas acumuladas de entre el 3,8% y el 6,8% de su Producto Interior Bruto (PIB) durante los próximos 30 años como consecuencia de los riesgos climáticos. Estas proyecciones se han calculado sin incluir los denominados riesgos físicos agudos, es decir, fenómenos extremos como inundaciones repentinas, incendios forestales o tormentas de gran intensidad, por lo que el impacto real podría llegar a ser incluso mayor.

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La investigación se basa en los escenarios desarrollados por la Red para la Ecologización del Sistema Financiero (NGFS, por sus siglas en inglés), una organización internacional que analiza cómo el cambio climático puede afectar a la economía global. Para ello, se contemplan tres posibles escenarios de transición climática, como es el caso de: una transición ordenada, en la que gobiernos y empresas adoptan medidas de forma gradual; una transición desordenada, caracterizada por respuestas tardías y más costosas; y un escenario denominado «mundo invernadero», en el que las acciones para limitar el calentamiento global resultan insuficientes.

Grafico del impacto económico del cambio climático. Fuente: Scope Ratings.
Grafico del impacto económico del cambio climático. Fuente: Scope Ratings.

Datos del informe sostienen que los efectos económicos del cambio climático no serán homogéneos entre países. Por ejemplo, en el caso español, las pérdidas previstas son superiores a las estimadas para economías como Alemania o Italia, economías donde el impacto oscilaría entre el 0% y el 5% del PIB. Esta diferencia se explica, en parte, por la mayor exposición de los países mediterráneos al aumento de las temperaturas y a fenómenos asociados como las sequías prolongadas, la escasez de recursos hídricos o la disminución de la productividad agrícola.

En este sentido, el informe insiste en la idea de cuanto más elevadas son las temperaturas de partida de un país, mayores son los efectos negativos que puede sufrir su economía. Por ello, España junto con varios países del sur de Europa, se encuentran entre los más vulnerables ante los riesgos climáticos crónicos, donde Grecia y Chipre se llevarían la peor parte, siendo representados como los estados miembros de la Unión Europea más expuestos a este tipo de amenazas.

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Más allá de Europa, la incertidumbre es todavía mayor, con países como India, que figura como uno de los países con peores perspectivas, con pérdidas potenciales de entre el 6% y el 16% de su PIB. Japón, por el contrario, presenta un escenario mucho más variable, ya que según calcula Scope Ratings, podría llegar a beneficiarse ligeramente de algunos efectos climáticos, con ganancias de hasta un 1% del PIB, o sufrir pérdidas cercanas al 6%, dependiendo de la evolución futura del clima y de las políticas de adaptación adoptadas.

Las soluciones también tienen costes

No obstante, también desde Scope Ratings apuntan a que la prevención a los riesgos climáticos a través de una transición hacia una economía baja en carbono, también puede generar costes. En este sentido, Austria constituye uno de los ejemplos más llamativos, ya que acorde con las estimaciones de los expertos, podría registrar pérdidas de entre el 2% y el 6% de su PIB en un escenario de transición ordenada, mientras que en una transición desordenada las pérdidas serían menores, entre el 2% y el 3%.

En definitiva, el cambio climático ya no puede entenderse únicamente como un desafío medioambiental, porque sus consecuencias se extienden al crecimiento económico, la estabilidad financiera y la capacidad de los Estados para mantener sus niveles de bienestar.


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