El uranio vuelve a escena en los mercados financieros. En pleno auge de las materias primas, no es el oro, ni la plata ni el cobre, las que atesoran mayor poder de crecimiento, sino el componente número 92 de la tabla periódica. Aunque eso sí, lo anterior siempre con el debido permiso por parte del petróleo.

Tan raro, como necesario. El uranio se ha convertido en uno de los elementos centrales en la vida del ser humano. La importancia de dicho material esta quizás desacreditada por ser el combustible de la mayor fuerza de destrucción que atesora el ser humano, la energía nuclear –al menos en su variante de arma–. Pese a ello, es indudable de su trascendencia en la vida humana también como material para desarrollar una de las fuentes más fiables y eficaces que existen para generar energía.

En el mundo existen 440 reactores, que se alimentan de uranio y que generan el 17% de la capacidad mundial de energía eléctrica

El hecho de que el uranio es indispensable en la generación de energía eléctrica en las centrales nucleares, le da de por sí un valor importante. En el mundo existen 440 reactores, que generan el 17% de la capacidad mundial de energía eléctrica. Pese a ello, son otras características las que le otorgan, a la vista de sus nuevos inversores, un alto potencial para ser uno de los activos que mayor expectación ha levantado en los últimos meses.

El potencial del uranio viene explicado principalmente por una fórmula especial del juego de la oferta y la demanda. En realidad, es una variante que se le aplica a todas las materias primas, más compleja que el típico esquema de cualquier manual. De una manera muy resumida, la clave es que la relación entre inversión en este momento y que demanda futura se espera. Esto es, que el precio que se puede esperar en un futuro de una materia prima equivale al dinero que invierte en este momento el sector, el denominado ‘capex’. Al fin y al cabo, está inversión va a generar energía y producción que debe satisfacer la demanda futura, a menor oferta el precio sube.

Lo anterior nos lleva a que para ser cierto el potencial del uranio debería reunir dos condiciones: baja producción y capex actual y una demanda futura estable, al menos por encima lo que es ahora el sector capaz de generar.

LA OFERTA DE URANIO ESTÁ EN CAÍDA

En cuanto a la primera condición, no es difícil de verificar que se cumple. En primer lugar, el sector del uranio lleva varios años sumido en una profunda depresión muchos años. La mejor forma de medir lo anterior es a través del ETF Global Uranium que ha llegado a perder desde 2007 hasta un 90% de su valor, cerca de un 60% solo en los últimos cinco años.

Evolución del ETF Global Uranium.

La fuerte caída del principal índice que hace referencia al uranio se explica por los bajos precios a los que ha caído la materia prima. Dicha caída de precios tiene dos efectos principales sobre el sector: primero, ha infligido una profunda purga en el número de empresas y minas que eran ineficientes. Los bajos precios han eliminado a tres de cada cuatro empresas y ha concentrado el sector. En 2014 las tres mayores productoras de uranio extraían un 44% del total mundial, a finales de 2017 esa cifra ha subido al 55%, un 25% más.

El segundo efecto, es que la oferta ha empezado a restringirse. Por un lado, la mayor productora del mundo ha anunciado recortes del 10%, además la mayor mina del mundo MacArthur River –en manos de la segunda productora– está casi parada. Además, con los pequeños márgenes que ofrecen los precios bajos las inversiones más importantes o están paradas o en caída libre.

En definitiva, los bajos precios de los últimos años han dejado un sector más concentrado y en claro retroceso en términos de oferta, según la Asociación Nuclear Mundial (WNA) la oferta se ha reducido un 6%. Por ello, el primer punto está verificado, ahora queda el segundo, también el más complicado porque se hace sobre estimaciones que no siempre se cumplen.

DEMANDA CRECIENTE, A CORTO Y LARGO PLAZO

El primer componente que puede elevar la demanda es la reapertura de una serie de reactores a lo largo del mundo, en especial los del Japón que estaban suspendidos desde el desastre de Fukushima. Además, se espera que en los próximos años se finalicen un total de unos 60 reactores nuevos, según la WNA ambos escenarios reales elevarán la demanda en torno a un 15%.

En un espacio de tiempo mayor podría ir a más, puesto que se han propuesto crear cerca de 400 reactores nuevos, que supondría casi doblar el número en la actualidad. Los proyectos están apoyados en especial por la industrialización de los países emergentes –la mayoría de proyectos se concentran en China, Rusia, Arabia Saudí o India– y la mayor demanda de energía que necesitarán dichos gigantes. Por último, señalar que dichos nuevos reactores son mucho más potentes que los anteriores y consume un mayor número de uranio.

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Con ello, es difícil que la demanda se estanque o retroceda pese a lo que pueda parecer en la actualidad, por las campañas antinucleares. Además, que en los países emergentes dónde se realizarán las principales inversiones el poder de dichos movimientos es muy pequeño frente a otros países desarrollados.

PRINCIPALES INVERSIONES EN EL SECTOR

A la hora de invertir en el segmento del uranio existe una amplia gama de posibilidades. La más importante o más utilizada es hacerlo a través de posicionarte en las grandes productoras, en especial Cameco.

La canadiense es la segunda mayor del mundo, superada por la estatal de Kazajistán KazAtomProm, y la primera cotizada. En los últimos tres años, ha aumentado su porcentaje en el mercado un 20% y se dedica a todas las etapas de producción de la materia prima: la minería, la molienda y por último el ensamblaje. La compañía destaca por varios motivos: por su sólido balance, logrado tras acometer en los últimos años importantes reducciones de costes, un aspecto clave en un negocio en el que los costes consumen prácticamente todo el margen. Además, posee las dos principales minas del mundo que son la ya nombrada MacArthur River y Cigas Lake. Por último, su caída en bolsa la pone en precios muy interesantes.

Evolución bursátil de Cameco en los últimos 5 años.

Otra inversión jugosa es a través de la firma Areva, que ha crecido un 50% en los últimos años. Su cuota de mercado ha pasado del 10% de 2014 al 15% a finales de 2017. En principio ambas son los proyectos que más se eligen, aunque la variedad es muy extensa. Existen otras que no tienen riesgos operativos y solo se encargan del almacenaje y gestión del uranio. Y otras, con más riesgo, que son exploradoras y buscan pegar un auténtico pelotazo –ojo en este sentido a Uranium Energy Corp–.

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