La tensión va en aumento en La Promesa. Cada personaje tiene un secreto que, en algún momento, estallará como una bomba de relojería. El capítulo del jueves 12 de junio aparentemente llevará a una serie de giros inesperados para el público, desgarradoras revelaciones y decisiones que matizarán el futuro de la hacienda. Desde el padre Samuel, atrapado en sus propias mentiras, hasta el misterioso frasco de cianuro que vincula a varios personajes con la muerte de Jana, la trama se complica considerablemente.
UNA CONFIRMACIÓN INESPERADA

María Fernández no es una mujer que se contente con sólo la segunda mitad de la verdad: su instinto le dice que el padre Samuel sabe más de lo que dice, y que está dispuesta a exigirle la verdad y, si es necesario, acorralarle desde el punto de vista moral.
El sacerdote, dividido entre la obligación y la lealtad hacia Petra, ha asegurado a los criados que no fue ella quien le dio una información al obispado, pero su renuencia a ofrecer detalles sobre la carta que se ha puesto en manos de las autoridades eclesiásticas sólo alimentan las dudas.
La presión que María ejerce sobre él llega a un límite irreversible: en un momento de debilidad, el padre Samuel pone en su punto de no retorno el silencio de su confesión, una confesión que nadie esperaba. ¿Acaso una relación oculta con Petra? ¿O un asunto más turbio de su historia que podía empañar su reputación para siempre?
El caso es que esta revelación no solo afectará su estado en la hacienda, sino que también mantendrá en equilibrio la frágil tranquilidad de los criados. Las consecuencias que esta confesión puede conllevar son totalmente impredecibles; supone en efecto que el secreto del padre Samuel esté relacionado con alguien más importante que una infame familia de hacendados, aunque podría no ser otra cosa que el obispado… O incluso la propia familia de hacendados o el escándalo podría extenderse como el fuego que enciende una fragua.
María, que es ahora en buena parte dueña de la verdad, podría decidir, finalmente, utilizar la verdad como arma o retenerla, como último recurso de la misericordia. Pero los criados, muy pronto merodeadores constantemente del pequeño poder de sus patronos, no tardarán en poner en cuestión la autoridad del sacerdote; ¿Conseguirá este recuperar su crédito de autoridad o esta confesión cristiana será lo que marque la llegada del desmantelamiento de ambos?
En última instancia, esta pugna entre María y el padre Samuel no es más que una lucha por el poder. El secreto no es un secreto, sino el control de la historia de la hacienda, porque también se entiende que en un lugar donde la información vale más que los metales preciosos, la verdad es siempre un arma cargada.
EL CIANURO Y LA SOMBRA DE JANA

Pía está decidida a resolver la incógnita que envuelve a la pulsera que han adquirido los personajes de Curro y Lope en La Promesa. Lo que en un principio era un intento de proteger a alguien termina convirtiéndose en el descubrimiento más terrorífico de todo el episodio. Al abrir la pequeña cajita, se encuentran Pía, Ricardo y un testigo con un frasquito que contiene un líquido cristalino. Las implicaciones son evidentes: se trata de cianuro, el veneno que acabó con la vida de Jana.
Este descubrimiento salpica a varios personajes con el crimen que parecía olvidado. ¿Por qué guardaban ese veneno? ¿Estaba destinado a otra víctima? Las teorías se suceden: ¿será Curro, tan impulsivo como siempre, el culpable? ¿O hay alguien que da órdenes desde la última fila? El veneno no solo envenena el cuerpo, sino también las relaciones, y ahora todos empezarán a mirar entre ellos con recelo.
El cianuro, como el preámbulo de una lucha que nunca se acabó y que solo descansa desde la muerte de Jana. Jana falleció de una manera u otra, pero algunos aspiran a olvidar, y ese recuerdo, lo único que queda es el fantasma de lo que podría haber sido. Ahora que el frasco es de la propiedad de Pía y de Ricardo, la pregunta es: ¿quién más sabe de la existencia del frasco?
¿Puede que el asesino de Jana, el culpable de aquello, se encuentre entre ellos, esperando su momento para volver a actuar? Y es que todos son sospechosos.
Pero la cosa se complica aún más porque el veneno se encuentra escondido entre una joya, es decir, evidencia de un nivel de premeditación terrorífico. Dentro de un mundo donde la supervivencia depende de la astucia, del ingenio, el cianuro, ¿sería la moneda de cambio más valiosa?
AMOR Y MENTIRAS EN LA PROMESA

Manuel y Simona libran su propia tormenta en La Promesa. La revelación de que Toño y Norberta no están en realidad casados pone inmediatamente a la cocinera entre la espada y la pared, buscando consuelo en Candela. Y ese alcance no es el único golpe: llega a manos de Manuel y Toño una carta anónima con el remitente muy claro «oscuros intereses» reza la carta que el remitente de la carta se presenta como ”alguien con oscuros intereses».
La carta no menciona quien se presenta como remitente, pero está claro que quien escribió la carta conoce todos los recovecos de la hacienda. ¿Lo habrá escrito Lisandro, tan calculador siempre?, ¿O Adriano el labriego que no acepta agradecer al duque? Rómulo y Emilia , en otro lugar, no retroceden en su orgullo y confiesan ante Pía y Ricardo que retoman su relación, hablando de ello aun a pesar de los rumores.
Su amor es una forma de rebeldía al margen del mundo donde la apariencia vale más que la realidad. Pero en La Promesa, la felicidad no se obtiene a bajo precio. ¿Están ellos preparados para afrontar las consecuencias?


























































