bp e Iberdrola reciben 211 millones para el mayor proyecto de hidrógeno verde en Castellón

La planta de Castellón, con 25 MW, arranca pruebas y se perfila como la mayor instalación de hidrógeno renovable operativa en España este año. La reasignación europea refuerza el polo industrial valenciano.

211 millones de euros no aparecen todos los días. Y menos aún reasignados de un tirón para una sola planta de hidrógeno verde. La Comisión Europea, a través del IDAE, ha movido ficha con el IPCEI Hy2USE y ha puesto esa cifra sobre la mesa de bp e Iberdrola en Castellón. El objetivo no es menor: convertir la refinería de la provincia en el mayor polo operativo de hidrógeno renovable de España este mismo año.

Los 211 millones que reactivan el polo del hidrógeno

La reasignación de fondos, aprobada por el Ministerio para la Transición Ecológica, tiene nombre propio: Castellón Green Hydrogen. Se trata de la empresa conjunta entre bp (51 %) e Iberdrola (49 %) que ya ha completado la construcción de una planta de electrólisis de 25 MW. La instalación está ahora mismo en fase de pruebas de puesta en marcha.

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Según fuentes cercanas al proyecto, la producción de hidrógeno verde comenzará antes de que termine 2026. Será, sin discusión, la mayor planta operativa de esta tecnología en el país durante este ejercicio. Los 211 millones proceden del IPCEI Hy2USE, un Proyecto Importante de Interés Común Europeo diseñado para impulsar la descarbonización industrial y la cadena de valor del hidrógeno en la Unión.

Esa cifra no cubre todo el coste del electrolizador, pero sí desbloquea la viabilidad económica a corto plazo. Además, la planta ha recibido 15 millones adicionales de los programas de ayuda a la Cadena de Valor Innovadora y Conocimiento en Hidrógeno Renovable del Plan de Recuperación, con fondos NextGenerationEU.

El movimiento llega en un momento en que Bruselas acelera con Accelerate EU, el paquete de emergencia para la independencia energética y la descarbonización. La Comisión quiere ver plantas, no solo papeles. Y Castellón es uno de los primeros ejemplos tangibles.

Castellón Green Hydrogen: del papel a la fase de pruebas

La planta de electrólisis tiene una potencia de 25 MW, pero su importancia no se mide solo en megavatios. Sustituirá parte del gas natural que hoy consume la refinería de bp en Castellón por hidrógeno verde de producción nacional, reduciendo las emisiones del complejo industrial. Además, el hidrógeno producido también podrá usarse en sectores de difícil descarbonización, como la cerámica —omnipresente en la provincia— y la industria química.

El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) de Valencia colabora en el proyecto, lo que refuerza el anclaje autonómico de la iniciativa. Para bp, la refinería de Castellón es una de las más importantes de Europa y su conversión progresiva al hidrógeno verde forma parte de la estrategia de la petrolera para reducir su huella de carbono. Para Iberdrola, es otro hito en su apuesta por el hidrógeno verde a gran escala, después de la planta de Puertollano (20 MW) y de los proyectos en Huelva y Barcelona.

Castellón hidrógeno

La puesta en marcha estos meses en pruebas es la antesala de la producción comercial. En paralelo, ambas compañías ya reconocen que exploran oportunidades para ampliar la capacidad de producción más allá de los 25 MW iniciales, apoyándose en la financiación europea adicional que pueda llegar.

bp e Iberdrola no necesitan otra prueba piloto. Necesitan un centro de producción que funcione y aporte hidrógeno verde a escala industrial lo antes posible.

Por qué Castellón se convierte en un laboratorio de la descarbonización industrial

La provincia de Castellón tiene una densidad industrial poco común. Además de la refinería de bp, acoge un clúster cerámico que consume grandes cantidades de gas natural en sus procesos de cocción, y una industria química relevante. La llegada de hidrógeno verde, producido in situ y con certificación de origen renovable, puede descarbonizar esos procesos sin necesidad de cambiar la infraestructura esencial.

Pero hay un reto estructural: el coste del hidrógeno verde sigue siendo superior al del hidrógeno gris producido con gas natural. La financiación pública cierra parte de esa brecha, pero no la elimina. Para que el proyecto escale, hacen falta acuerdos de compra a largo plazo con consumidores industriales que estén dispuestos a pagar una prima por el hidrógeno verde, al menos durante unos años. Aquí es donde la presencia de un gigante como bp —con su refinería como cliente ancla— da cierta tranquilidad a los inversores.

La reasignación de los fondos IPCEI también manda un mensaje a otras regiones europeas: con proyectos maduros y ejecución avanzada, se puede captar financiación que de otro modo podría perderse en iniciativas menos cuajadas. El hecho de que el IDAE y el Ministerio hayan apostado por Castellón sugiere que ven en este proyecto un ejemplo de éxito para el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

Aun así, conviene no lanzar las campanas al vuelo. La capacidad inicial de 25 MW está lejos de los cientos de megavatios que la industria pesada necesitará en la próxima década. El hidrógeno verde seguirá siendo un complemento, no un sustituto, del gas natural mientras no se abarate la electrólisis y se despliegue una red de distribución dedicada. Lo que sí demuestra Castellón es que, con voluntad política y músculo empresarial, se puede pasar del PowerPoint a la fase de pruebas en un tiempo razonable.

La pregunta que queda en el aire es si los offtakers cerámicos y químicos de la región estarán dispuestos a firmar contratos de suministro en los próximos meses. De eso dependerá que la planta funcione a plena capacidad y no se quede a medio gas. En el fondo, el éxito del proyecto de bp e Iberdrola no se medirá solo en toneladas de hidrógeno, sino en la capacidad de arrastrar a toda la economía industrial de una provincia hacia un modelo más limpio.


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