La mayoría de los experimentos gastronómicos, cuando se realizan por primera vez se consideran prácticamente sacrilegios. Pasa siempre que alguien decide improvisar, y modificar – añadir o restar – un ingrediente considerado fundamental en una receta tradicional. En esta ocasión, ha sucedido con la paella, pero la polémica no ha sido en torno a un ingrediente, sino en torno a su envasado. Y es que hemos descubierto una paella en lata digna de un restaurante con estrellas Michelín. ¿No te lo crees? Sigue leyendo.
El origen

Rafael Margós lleva toda su vida dedicado a la paella. Toda. Nieto e hijo de paelleros, en su memoria lo que más recuerda es el olor a la leña con la que hacían este plato típico valenciano. De hecho, su padre tenía un negocio de paella para llevar, como una especie de anticipo a la paella en lata que tanto le obsesionaría a él. Pero antes de esto, tuvo que aprender el oficio.
El experimento

Rafael cuenta que empezó a los 14 años en el negocio familiar. En torno a 250 paellas a la semana. Sin embargo, en su cabeza pronto empezó a rondar una idea. Poder trasladar esa maravillosa sensación de comer su paella, la que le enseñó a preparar su padre, en cualquier lugar del mundo. No lo tuvo fácil, a priori, a los amantes de la paella no les gusta nada salirse de la receta y las formas tradicionales. Pero no desistió, en todo caso, el no iba a cambiar la receta, solo adaptarla para así poder cambiar su envase. Así es como surge la idea de la paella en lata.
La paella

Rafael Margós estuvo muchos años estudiando su idea. Se trataba de no modificar para nada la receta original de la paella. Y así lo hizo. Mismos ingredientes, mismo método. Además, se esforzó especialmente en no añadirle conservantes y dar con el color, el sabor y la textura que se hacía en Las Bairetas, la arrocería familia. Y no paró hasta conseguirlo. Gracias a el, comensales de cualquier rincón de España, y del mundo, podemos degustar su paella en lata El Paeller.
El resultado

Como decimos, el Paeller es mucho más que una paella en lata, es un pack compuesto por una lata con el caldo del sofrito hecho sobre fuego de leña, más un saco de arroz para terminar la receta en casa. Está pensando para dos personas y el proceso es muy sencillo. Basta con mezclar los ingredientes – caldo y arroz – y en 18 minutos tendremos lista una auténtica paella valenciana no importa lo lejos que estemos de dicha región. Margós ha comenzado con dos recetas, la paella valenciana, con pollo, conejo y judías verdes (17,90 euros) y el arroz del Senyoret, con caldo de marisco, sepia y gamba a 19,90 euros.
La crítica

Pues El Paeller ha sido bien recibido por crítica y público. Tanto que ya se están trabajando en aumentar las especialidades: paella de verduras, será la siguiente. Al fin y al cabo, la elaboración del caldo es la misma que si la hiciéramos en nuestra casa a fuego lento, solo que nos han ayudado a acortar el proceso. Algo muy importante en los tiempos que corren, y que se agradece. Tanto o más, que poder tener el placer de terminar la paella en tu propia casa y quedarse con ese sentimiento de satisfacción de una receta bien hecha.

