Aunque pueda dar lugar a dudas, la prejubilación y la jubilación anticipada no son conceptos sinónimos. En el caso de la anticipada, recoge la posibilidad de que el trabajador, por casas forzosas o voluntarias, pueda acceder de forma anticipada a su pensión pública. Siempre con dos años de anticipación y teniendo los años cotizados requeridos.
En el caso de la segunda, se trata de un acuerdo entre el trabajador y el empresario. Aquí no entra en la ecuación la Seguridad Social ni la pensión oficial. Será la propia empresa la que se encargue de pagar a su trabajador hasta que este tenga la edad mínima para acogerse a la jubilación ordinaria.
Estos años pueden ir variando. Por eso, son muchas las empresas que sus trabajadores se puedan prejubilar según cada caso concreto. Descubre qué es la prejubilación y cómo puedes acogerte a ella con tu empresa.
Así es la prejubilación pactada con la empresa
Ya son bastantes las empresas que pueden permitir a sus trabajadores que estos se retiren de la actividad laboral antes de que cuenten con la edad mínima legal para jubilarse (de forma anticipada o normal).
Lo hacen a través de las conocidas como prejubilaciones. Aunque pueden dar lugar a confusión, la diferencia entre uno y otro tipo de jubilación es bastante grande. En el caso que nos ocupa, se trata de hechos aislados que se negocian de forma directa con la propia empresa sin la intervención de la Seguridad Social.
La propia empresa será la encargada de garantizar el pago de la compensación económica hasta que llegue, eso sí, la edad legal en la que el trabajador pueda jubilarse. Esto suele acompañarse de una disminución en el salario del mismo.
No es un derecho ni se recoge en la Seguridad Social
Debemos tener en cuenta, en todo caso, que la prejubilación no es un derecho al uso del trabajador. Por tanto, no se define tampoco como una categoría de la Seguridad Social. Si se hace, será de forma privada y personal.
Se trata más de un acuerdo entre el trabajador y la empresa. Siendo así, puede también articularse de diversas formas. Estas se harán según el acuerdo al que se haya llegado de forma previa entre las dos partes.
Así, se puede articular cobrando una cuantía fija durante todo el período o, lo que es más habitual, a través de una renta mensual. Esta suele ser menor al salario normal en el momento en el que el trabajador se encuentra en activo. Desde el punto de vista legal, su régimen sí es como el de un trabajador que se encuentra en activo.
¿Se sigue cotizando?
Una de las dudas más frecuentes cuando hablamos de la prejubilación es la pregunta de si el trabajador, al ser de forma legal como uno en activo, sigue cotizando de forma normal.
Para solucionar esta duda, lo más frecuente es que sea la propia empresa quien negocie con la Seguridad Social un convenio especial a nombre del trabajador interesado con el fin de establecer una serie de principios.
La empresa pagará la cantidad que sea igual a la cotización del ya ex empleado para que este lo abone cada mes a la Seguridad Social. Así, la empresa garantiza que, cuando el trabajador de jubile de la forma habitual, pueda cobrar su pensión de jubilación sin ningún tipo de problema.
Cláusulas en el acuerdo de prejubilación
Hasta el momento en el que el trabajador se termine jubilando de forma legal y completa, la empresa pagará un desembolso importante. Por ello, puede optar por otras vías con el trabajador que no sean solo el desembolso monetario.
Por ejemplo, puede hacer aportaciones a planes de pensiones u otros productos para conseguir un capital o renta que complemente más tarde la pensión. Estos tendrán beneficios fiscales tanto para el trabajador como para la empresa que paga.
También, otra cosa a tener en cuenta es que las cotizaciones a la Seguridad Social pueden ser menores, pues se acogen a un régimen diferente del habitual.
Requisitos de la prejubilación
Como no entra en juego la Seguridad Social y es un pacto entre el trabajador y la empresa, tampoco existe un mínimo de edad para poder solicitarla. No obstante, sí hay otros requisitos mínimos para poder acceder a la prejubilación.
De acuerdo a la relación laboral entre ambas partes, la empresa podrá establecer diversos requisitos como los años de antigüedad que debas estar en la empresa, si el trabajador cuenta con alguna enfermedad, la vejez, etc. Cualquier persona puede solicitarla, pero la regulación la hará la misma empresa.
Por ese motivo, quien esté interesado en prejubilarse debe ponerse en contacto de forma directa con su empresa para ver si ofrecen esta opción y bajo qué tipo de condiciones. De forma habitual, las empresas deben comprometerse a indemnizar a sus trabajadores hasta que puedan solicitar la jubilación anticipada o la reglada.
Qué tendrá que hacer la empresa
Para poder dar pie a la prejubilación, es la empresa quien más tendrá que hacer. Lo primero, sin duda alguna, es ser capaces de llegar a un acuerdo con el trabajador que sea satisfactorio para ambas partes.
Siempre debemos tener en cuenta que la situación puede suponer una pérdida de dinero para la compañía. Esto hace que sea la propia empresa la que deba poner los requisitos que considere pertinentes.
Después del acuerdo, se debe especificar la cantidad que se le entregará de forma mensual al trabajador interesado, así como comprometerse a indemnizarle con la cantidad acordada de forma previa.
Por qué es interesante para las dos partes
Es cierto que no ocurre en todos los casos ni en todas las empresas. Sin embargo, la situación de prejubilación puede llegar a ser interesante para algunas compañías.
Llevando a cabo este procedimiento, se reduce un porcentaje de los costes laborales, anticipando la entrada de nuevos trabajadores que puedan comenzar a formarse en la compañía.
Para quien se prejubila, la ventaja es clara. Deja de trabajar unos años antes, aunque renuncie a parte de su salario, pero no resta las cotizaciones a la Seguridad Social que le servirán para recibir su pensión cuando llegue a la edad mínima de jubilación.
El objetivo último
El objetivo final de la misma pasa por compaginar tanto los objetivos de la empresa como los del trabajador para que sea beneficiosa para las dos partes de la ecuación.
En el primer caso, reducir plantilla y costes. Para el segundo, garantizar ingresos antes de acceder a su pensión pública y también después.
Para hacerlo, el consenso y el saber hacer de las dos partes de cara a tratar el acuerdo previo será indispensable.