El coronavirus ha cambiado la vida de la población alrededor del globo, las mascarillas son imprescindibles para evitar más contagios mientras se produce una vacuna capaz de acabar con este terrible virus. Pero no todas son válidas para protegerte a ti y a los que te rodean, es por ello que debes prestar atención a lo que estás comprando.
Lo más seguro son las mascarillas quirúrgicas, sabemos que funcionan sí o sí y que a las 4 horas hay que cambiarlas. Pero en el mercado encontramos una gran variedad de estos elementos de protección, y saber si son de calidad o no, no siempre es fácil. Y es que el fabricante no te va a decir que su producto no es adecuado, le interesa vender. Así que como son muchas las mascarillas que no respetan la normativa establecida, te dejamos la forma para descubrir si tus mascarillas son de calidad o no.
La importancia de las mascarillas

En contra de lo que muchos siguen pensando a día de hoy, el uso de mascarillas no es para protegerte a ti del resto, sino justo lo opuesto. Lo cierto es que sirve para, en caso de que tú estés contagiado, no puedas contagiar a nadie que haya a tu alrededor. Por supuesto, las gotitas de fluidos son las que transmiten el virus, y no es lo mismo estar hablando con alguien si los dos la usáis las mascarillas, ya que ni contagias ni te contagian. Al estar cubiertas las principales vías de contagio, que son la nariz y la boca, mientras que mantengan un buen lavado de manos, estarás protegido.
El problema viene cuando la gente olvida la importancia del uso de mascarillas, y sale a la calle a revelarse y asegurar que el coronavirus no existe. Podrían ir a los hospitales y las casas de personas que han perdido un familiar o incluso varios por culpa del coronavirus, en lugar de perder el tiempo y ayudar a que el virus se extienda. Por esta razón, te pedimos que sigas utilizando mascarillas, y no cualquiera.
Cómo comprobar su efectividad

Con las mascarillas, la intención es que el aire que espiras, no llegue a los que te rodean. Hay una forma muy sencilla de comprobar si tu mascarilla es de calidad o no. Vas a tener que pedir a alguien que te grabe mientras vapeas y lanzas aire a través de la mascarilla que estés usando. Si compruebas que no lo traspasa, y sale un ligero aire por los extremos, es que sí funciona y protege a los demás.
Con este experimento no solo vas a confirmar si tu mascarilla es eficiente. También cuál es la mejor posición para cuando la tengas que llevar puesta. Cada cara tiene su propia forma, por lo que hay diseños que se adaptarán mejor o peor dependiendo de tu rostro. Es por ello que hacer esta grabación vapeando vas a poder descubrir si llevas correctamente tu elemento de protección.
Hay otro truco que te ayudará a saber la eficacia de las mascarillas que usas. Es muy simple, deberás ponértela e intentar apagar una vela soplando a través de ella. Si aplicamos la lógica, descubrimos que cuanto más difícil sea apagar la vela, más eficaz es la mascarilla. Pero no olvides que tanto en el caso de las desechables como en el de las de tela, están destinadas a proteger a los demás. Si quieres que la mascarilla te proteja a ti, tendrás que utilizar las FFP2 y las FFP3, las cuales ha recomendado el gobierno específicamente a los profesionales sanitarios.
Cuidado de la mascarilla

Si después de hacer estas pruebas descubres que tu mascarilla sí es de calidad, debes tener algo en cuenta, hay que cuidarla. Como se lleva advirtiendo desde el inicio de la pandemia, el lavado de manos con agua y jabón es muy importante, y si no se puede, el uso de gel hidroalcohólico. El modo correcto para lavarte las manos ya deberías saberlo, ya que la Organización Mundial de la Salud se preocupó de que todo el mundo estuviera al tanto de cómo hacerlo.
Cuando salgas a la calle, aunque te laves a las manos, debes hacer una correcta manipulación de las mascarillas. Tanto para quitártela como para ponértela, toca únicamente las gomillas que van tras el cuello o las orejas. Por supuesto, no se te ocurra tocar el interior de la mascarilla con tus manos, ya que te estás arriesgando a contaminarla y respirar directamente las bacterias o virus que hayas introducido en ellas. Pero los errores más graves los encontramos en la utilización, ya que son muchos los que las usan de sujeta papada, o colgando de la nariz, o incluso cubriendo la boca y dejando la nariz al descubierto.
Y aún hay más errores, como el de llegar a un bar y dejar la mascarilla en el codo e incluso encima de la mesa. Este es de los errores más graves. Lo mejor es que te hagas con una bolsita o pequeño compartimento para guardarla mientras que no las estás usando. Este debe estar limpio y desinfectado, de forma que puedas preservar la vida de tus mascarillas.































