En temporadas como la veraniega, el que nos propongamos a realizar algún tipo de dieta o régimen para perder peso es más que normal, y sobre todo que se pueda hacer con constancia para asegurarnos de que no caerá en el olvido. Con todo, una de esas técnicas es la denominada como dieta de la luna, que se propone aprovechándonos del ciclo lunar.
Y lo cierto es que no es para menos, también porque conocemos que es una dieta que permitirá que bajemos de peso de manera considerable y en poco tiempo. Los más optimistas la cifran en la pérdida de tres kilos en un día, mientras que otros la hacen figurar en que se pueden perder dos kilos en una sola jornada. Muy métodica e influyente por la luna, la detallamos desde Merca2.es.
La dieta de la luna, un método correcto y eficaz para perder peso de forma puntual

Entre las distintas formas de hacer dieta, tenemos ciertas técnicas de preparar nuestro organismo para cuidarnos de determinada manera, y una de ellas es la que se conoce como dieta de la luna, y que es una muy correcta y eficaz.
Es una dieta que funciona muy bien si nuestro propósito es bajar de peso de forma puntual y de poca cantidad, siendo ésta una buena alternativa para deshacernos de un par de kilos con un método muy cómodo.
Pero para ello tenemos que seguir la práctica al pie de la misma, además de como toda dieta consultar a nuestro médico si estamos en condiciones de pode realizarla. Como su nombre indica, se trata de una dieta en la que el régimen propone ayunar durante 26 horas en los que coinciden la luna llena y la luna nueva.
La dieta consiste en un ayuno de 26 horas que coinciden con la luna llena y con la luna nueva

Es por este motivo que la dieta de la luna recibe este nombre, también porque desde tiempos inmemoriales se ha defendido que el sátelite natural de la Tierra tiene una influencia en nuestras vidas y ciclos vitales, entre ello perder peso.
Será una forma motivacional de conseguir rebajar esos kilitos que intentamos perder de forma rápida, a lo que es sabido que los cambios de la luna pueden hacer que varíe nuestro peso, siendo la absorción de agua parte de lo que más influye.
Por tanto, y consensuado por los especialistas y nutricionistas, ese ayuno de 26 horas será un periodo de tiempo donde tan solo se pueden ingerir agua y otros líquidos. Además, y según algunos profesionales sanitarios expertos en alimentación, este tipo de dieta permite bajar dos kilos de peso y además, desintoxica el organismo.
Seguir un régimen equilibrado es fundamental para conseguir resultados con la dieta de la luna

Esta es también conocida como dieta selene o dieta de las mareas, la cual tiene un origen bastante llamativo, sobre todo porque en la medicina tradicional se veía a la luna como un elemento que ejercía una fuerte influencia sobre la salud.
De la que muchos pensaban que los comportamientos de esta hacían relación a distintas conductas como el cabello o los sueños. Y de ahí nació la relación entre la nutrición y el mito lunar.
No obstante, también es cierto que esta dieta exige mantener un régimen equilibrado, tanto antes como después de realizar la dieta, sobre todo para que tenga el fin buscado. Con ella, y mientras se esté practicando, se debe ingerir un mínimo de dos litros de agua al día, así como otras bebidas: desde infusiones, tés, zumos naturales sin azúcar, caldos caseros, de verduras…
La dieta de la luna permite completar ese ayuno durante la etapa de cuarto creciente y cuarto menguante

El resultado de esta dieta será muy significativo al poco tiempo que nos pongamos en disposición de ella, ya que además la influencia de la luna es una baza más que a considerar a la hora de realizar este régimen.
Tanto es así que durante la luna llena y la luna nueva será cuando más peso perdamos, siempre que seamos respetuosos con el ayuno, antes mencionado, a base de líquidos que cumplan con el cometido.
Por su parte, esta dieta de la luna también permite que a la hora de realizarla podamos completar este ayuno durante la etapa de cuarto creciente y cuarto menguante. Sin embargo, y más allá de esas 26 horas, es muy importante saber que esta tiene sus fases de mantenimiento. A lo que en un mes (aquí un un ciclo lunar) se deberá realizar dos ayunos totales.
¿Realmente funciona este régimen?

En relación a este periodo de luna nueva, que normalmente suele durar en torno a tres días, se manifiesta una fase de desintoxicación en nuestro cuerpo además de una etapa ideal para comenzar cosas nuevas.
Mientras que por el otro lado, la luna llena se asocia también con la plenitud y los excesos, pero especialmente con los logros. Una dieta que lo cierto es que acostumbra a funcionar bastante bien para nuestros intereses.
Donde, si bien el ayuno puede servirnos para depurar lo que será nuestro organismo, la dieta de la luna avala el que se pueda bajar de peso gracias a la pérdida de líquido puntual, siempre que los tiempos de ayuno vayan acompañados de nutrientes que servirán para que posteriomente no se sufra ningún tipo de carencia con respecto a esta forma de realizar la dieta.
También posibilita establecer combinaciones (sin mezclar)

En cuanto a las fases de cuarto menguante y luna creciente que hemos mencionado anteriormente, también es sabido que esta dieta posibilita el que se puedan tomar algunos alimentos mientras realizamos el ayuno.
Por lo tanto, una opción puede ser la de tomar fruta de la temporada, mientras que también nos permite tomar nutrientes como la de las ensaladas, siempre y cuando (probablemente uno de los aspectos más importantes) no mezclemos.
Es así que se podrá tener la oportunidad de establecer combinaciones, como pueden ser cinco piezas de fruta al día repartidas entre desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena, dos porciones de ensalada, un yogur bio, o un puré de media calabaza…
Esto hará la mejor salida para construir una dieta con todos sus pilares. Aún así, y como pasa con todos los tipos de dietas a practicar, es recomendable consultar antes de comenzarla a un médico o nutriólogo, además de asegurarnos de que no se haga por niños, ancianos, mujeres embarazadas ni personas con enfermedades crónicas.