La séptima edición de los Premios MERCA2 y Fundación Marqués de Oliva ha tenido lugar en el Hotel Villa Magna de Madrid. Un evento donde se ha juntado lo más granado del mundo de la economía, la política y el mundo jurídico. Entre los premiados estaba la última duquesa de Alba, María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, que ha sido galardonada con el premio MERCA2 Legado-Duquesa de Alba.
María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva (1926-2014) fue la XVIII duquesa de Alba de Tormes y una de las figuras más conocidas de la aristocracia europea del siglo XX. Heredera de la histórica Casa de Alba, combinó una inmensa fortuna y patrimonio artístico con una personalidad excéntrica, independiente y muy mediática.
Una aristócrata récord
Cayetana nació en Madrid el 28 de marzo de 1926 en el Palacio de Liria. Huérfana de madre desde los seis años, fue educada por su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, XVII duque de Alba. En 1953 heredó el ducado y se convirtió en la cabeza de una de las familias nobiliarias más importantes de Europa.
Según el Libro Guinness de los Récords, fue la aristócrata con más títulos nobiliarios reconocidos del mundo. Llegó a reunir decenas de ducados, marquesados y condados, además de numerosos títulos de Grande de España.
Una vida entre palacios, arte y sociedad
La Casa de Alba custodia algunos de los patrimonios históricos y artísticos más importantes de España, con residencias como el Palacio de Liria y el Palacio de las Dueñas. Durante décadas, Cayetana fue la principal responsable de conservar y proyectar ese legado.
Amante del flamenco, los toros, la pintura y la vida social, mantuvo amistad con figuras internacionales de la cultura, la política y la realeza. Su imagen trascendió el ámbito nobiliario para convertirse en un fenómeno popular.
Tres matrimonios y una vida sin convencionalismos
Su primer matrimonio con Luis Martínez de Irujo en 1947 fue uno de los acontecimientos sociales más importantes de la posguerra española. Tuvieron seis hijos, entre ellos el actual duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart.
Tras enviudar, volvió a casarse en 1978 con Jesús Aguirre, un exjesuita e intelectual que generó controversia en los círculos aristocráticos. En 2011 sorprendió de nuevo al casarse con Alfonso Díez, 24 años menor que ella.
Carisma y polémica
Tan admirada como criticada, Cayetana fue un personaje singular. Sus operaciones estéticas, sus declaraciones espontáneas, su afición al flamenco y su decisión de vivir según sus propias reglas la convirtieron en un personaje habitual de la prensa del corazón. Pero también fue reconocida por su defensa del patrimonio histórico y cultural español.
Legado
Falleció en Sevilla el 20 de noviembre de 2014, a los 88 años. Su muerte cerró una época de la aristocracia española. Una década después, sigue siendo una de las figuras más recordadas de la nobleza europea, hasta el punto de que su centenario ha dado lugar a exposiciones, libros y documentales sobre su vida.
Cayetana de Alba fue mucho más que una aristócrata; fue un icono social y cultural que convirtió la Casa de Alba en una institución reconocible para varias generaciones de españoles.






