El coronavirus ha cambiado muchas cosas en nuestra vida cotidiana e incluso en nuestra forma de trabajar, así que no es descabellado pensar que también va a cambiar los hábitos y las necesidades del consumidor. Algunos cambios ya los hemos ido viendo en las últimas semanas y otros están por llegar, pero tenemos que adaptarnos.
Un consumidor más precavido, más dispuesto a consumir producto patrio y que combinará sus compras online con las compras de proximidad son algunos de los rasgos más significativos de esta época que acabamos de empezar. Es momento de repasar todos los cambios que han llegado o están por hacerlo.
De la cesta al carro lleno por el coronavirus

Aunque son muchas las familias que hacen la llamada “compra mensual” llenando el carrito hasta los topes una vez al mes de productos básicos como pasta, legumbre, detergentes, etc. Lo cierto es que desde la crisis de 2008 los hábitos de compra de los españoles habían variado ligeramente y éramos más precavidos a la hora de comprar, prefiriendo hacer compras pequeñas una o varias veces por semana en lugar de compras gigantescas de cientos de euros.
Con la llegada del coronavirus han cambiado los hábitos del consumidor en este sentido, y esto es algo que llevamos viendo desde principios de marzo, antes incluso de que se declarara el estado de alarma. Todos recordamos las largas filas en las cajas de los supermercados y la gente con carros llenos hasta los topes.
Ahora estamos en un momento de incertidumbre. Ya sabemos que no va a haber desabastecimiento, pero todos tenemos un cierto miedo a contagiarnos. Así que hacemos acopio de más comida en la despensa y el congelador por si en algún momento tenemos que ponernos de nuevo en cuarentena y no podemos salir.
Menos centros comerciales y más compra online

La recuperación de la normalidad en el comercio tardará todavía meses en llegar. Muchos establecimientos ya pueden abrir, pero los consumidores no podemos actuar en ellos como antes. Ya no podemos tocarlo todo, y somos mucho más precavidos a la hora de probarnos una prenda y decidir si nos la llevamos o no.
Lo de “ir de tiendas” se nos complica un poco con los guantes, la mascarilla, el respeto a la distancia de seguridad, etc. Y esto perjudica directamente a los comercios que están instalados en centros comerciales, puesto que vamos a pasar menos tiempo en ellos. Sin embargo, beneficia mucho al e-commerce, ya que lo usaremos más para comprar productos como ropa o complementos.
El coronavirus nos lleva de nuevo al comercio de proximidad

Lo bueno de esta pandemia es que ha despertado nuestro lado más solidario. Por fin parece que volvemos a ser conscientes de la importancia que tiene el comercio de proximidad. Las tiendas de barrio de toda la vida pueden vivir un auténtico resurgir en los próximos meses. Si no podemos o nos da cierto miedo eso de meternos en un centro comercial lleno de gente (aunque tenga el aforo limitado), podemos comprar en nuestro barrio.
Panaderías, tiendas de alimentación, tiendas de moda… todo el pequeño comercio tiene ahora mismo potencial para captar nuevos clientes. Especialmente si se suma a la tendencia “marca España” que ahora veremos y ofrece a los consumidores producto nacional.
El coronavirus nos impulsa a consumir producto nacional

La crisis sanitaria ha implicado a la vez una importante crisis económica. Aquellos sectores que ya lo estaban pasando mal antes, como la agricultura o la ganadería, pueden ir a peor ahora que las exportaciones son más difíciles de realizar. Pero el consumidor español se ha propuesto que esto no sea un problema.
En las últimas semanas se ha notado un aumento en el consumo de carnes, verduras, legumbres, etc. de origen español, incluso desde el Gobierno se ha instado a los supermercados a dar un lugar prevalente al producto “made in Spain”. Y parece que la medida está funcionando, parece que por una vez todos estamos dispuestos a poner en valor los buenos productos que hay en nuestro país.
Auge del take away

La comida para llevar siempre ha contado con muchos fans, de ahí que en los últimos años incluso los restaurantes de más prestigio se hayan sumado a la moda de take away, para que aquellos que no quieren o no tienen tiempo para visitar sus instalaciones puedan disfrutar de sus platos en cualquier lugar.
Pues bien, esto ahora ya no es una moda sino una necesidad. Los restaurantes funcionan con el aforo limitado y tienen que buscar otras alternativas de rentabilidad, e incluso cuando puedan ofrecer el 100% del aforo se pueden encontrar con que muchos clientes prefieren no pasar demasiado tiempo en un sitio público.
Con este panorama, el preparar comida para llevar es la mejor solución. Algo que era típico de los conocidos como fast food o restaurantes de comida rápida ahora se va a extender a muchos más establecimientos.
Este sistema de preparación de pedidos para que el cliente pase, lo recoja y se lo lleve a casa, se está implantando también en muchos comercios. Así se evita tener demasiada gente en el establecimiento y a la vez se anima al consumidor a comprar, ya que sabe que puede hacer su pedido online o por teléfono y pasar a recogerlo en muy poco tiempo.
La seguridad como imagen de marca tras el coronavirus

Todos los establecimientos abiertos al público están obligados a adoptar unas medidas de seguridad para reducir el riesgo de contagio, y esto ha cambiado tanto la forma de trabajar cara al público como la forma en la que los consumidores se comportan. Sin embargo, los negocios le pueden sacar partido a esto.
Aplicar correctamente las medidas de seguridad es una forma de volver a recuperar la confianza de los clientes e incluso de ganar ventaja competitiva. Si el cliente entra en un establecimiento y encuentra a su disposición gel hidroalcohólico e incluso mascarillas, si puede desinfectar sus zapatos, o ve al personal de limpieza en acción, tendrá más incentivo para volver a ese local antes que ir a uno en el que no se percibe esa sensación de protección.

















































































