Desde que se ha casara con el entonces Príncipe de Asturias la vida de Letizia Ortiz ha dado un giro de 180º. La joven periodista pasó primero a ser Princesa y unos años después Reina, y desde el primer momento ha estado en el ojo del huracán por todo lo que la rodea. Sus estilismos y su comportamiento son analizados al detalle cada vez que hace una aparición pública.
Los cambios físicos en su rostro y su cuerpo son evidentes, pero además la Reina también a cambiado a nivel personal. Son muchos los que dicen que el título se le ha subido a la cabeza y tiene demasiados aires de grandeza. Vamos a ver en qué se basan quienes hacen este tipo de apariciones.
Adiós a la espontaneidad de Letizia

Como periodista, Letizia estaba acostumbrada a estar delante de las cámaras, por lo que el día de su pedida de mano no estaba demasiado incómoda por tener que posar ante la prensa. En ese momento protagonizó su primera anécdota al interrumpir al Príncipe para hablar ella y exponer su opinión.
A muchos no les gustó esto, aunque no deja de ser un pequeño error entendible en aquellas circunstancias para alguien que todavía no estaba acostumbrada al protocolo. Sin embargo, con el paso de los años la reina parece haber perdido esa espontaneidad y ahora es mucho más comedida en sus interacciones en público.
El papel de doña Sofía en todo esto

Siempre que se habla de doña Sofía se destaca el buen papel que ha hecho durante décadas como Reina y su gran saber estar. Incluso en las situaciones más difíciles ha sabido mantener el tipo, como corresponde a una mujer que desde su más tierna infancia fue educada para llegar a reinar en algún momento.
Cuando Letizia aterrizó en Zarzuela la por entonces Reina tuvo un papel fundamental en su formación en los aspectos relacionados con protocolo, enseñándole cual era el comportamiento que se esperaba de ella. Aunque doña Sofía siempre ha sido correcta, también es algo fría en el trato público, y quizá la por entonces Princesa de Asturias aprendiera de ella ese comportamiento un tanto distante.
En 2010 Letiza ganó el premio Agre

Lo cierto es que parece que los aires de grandeza de Letizia no son nada nuevo y ya estaban ahí si echamos la vista un poco atrás. En 2010 los periodistas de sociedad de las Islas Baleares la eligieron como ganadora de los premios Agre i Dolç, que reconocen a los personas que mejor saben tratar con la prensa y a los que peor saben hacerlo.
Para esta ocasión, la Princesa de Asturias se alzó con el dudoso título de ganadora del premio Agre por ser la más arisca con la prensa al no brindar ni la más mínima ayuda para conseguir que el trabajo de sus excompañeros de profesión fuera un poco más fácil. En concreto, los fotógrafos se quejaban de que los príncipes ni les saludaban y se ponían de espaldas cuando sabían que estaban siendo fotografiados.
Problemas con el resto de las consortes europeas

Para quienes siempre están dispuestos a criticarla, Letizia no es el mejor ejemplo de Reina, y siempre la comparan con otras consortes europeas. Quizá esto haya hecho que tenga un cierto complejo de inferioridad que la lleva a comportarse de una forma que es percibida como poco natural y estirada.
Una de las comparativas más hirientes tuvo lugar en 2018. La reina de Bélgica acompañó a su hijo el primer día de clase, y lo hizo andando y con la menor presencia posible de escoltas. El mismo año Letizia también acompañó a sus hijas en su primer día de clase, pero llegaron en coche blindado y con fuertes medidas de seguridad. Además, no hubo ningún tipo de posado a las puertas del colegio.
Letizia es demasiado estricta con sus hijas

No son pocos los que dicen que esos aires de grandeza de Letizia se extienden incluso a la forma de educar a sus hijas. Los periodistas y muchos españoles se han quejado durante años de lo difícil que era obtener una foto de la Princesa de Asturias o de la Infanta Sofía. Los especialistas confirman que esto es un grave error, ya que hace que la ciudadanía se sienta más desapegada de la monarquía. Leonor no es una niña a la que los españoles hayan visto crecer y le hayan cogido cariño, solo la han visto muy de cuando en cuando.
Y no es solo el comportamiento en público, dicen las malas lenguas que Letizia es muy estricta en lo que se refiere a la educación de sus hijas. Esto hace temer a muchos que la Princesa y la Infanta sean también personas con un carácter distante e incluso altanero cuando sean adultas. Algo que desde luego no sería muy bien recibido.
Una Reina que no encuentra su lugar

No podemos saber a ciencia cierta que es lo que hace que Letizia siempre esté rodeada de polémica y tenga un carácter tan complicado, pero lo que si está claro es que después de más de 15 años al lado del heredero a la Corona y ahora Rey parece que no termina de encontrar su sitio y no tiene muy claro cuál es su papel.
Por ejemplo, en 2018 no acudió al centenario de la I Guerra Mundial porque no quería estar con el resto de la consortes. Durante el mismo año no acompañó al Rey a Guatemala, por lo que la esposa del Presidente del Gobierno, Begoña Gómez, fue tratada como la primera dama del país.
No existe un libro de instrucciones sobre lo que implica ser Reina, y está claro que debe ser un papel muy difícil de asumir para una mujer que había estudiado y trabajado para salir adelante, logrando trabajar en la que era su vocación. Pero no son pocos los que le recriminan a Letizia que se metió en esto a sabiendas de que su vida iba a cambiar totalmente, y que viniendo ella de una familiar normal y corriente, trabajadora, debería haber sido capaz de mantenerse con los pies en el suelo y estar a la altura de las circunstancias.




































