Existen muchos tipos de turistas. Aunque la mayoría suelen tener características comunes, hay otros que pueden tener intereses muy diversos y genuinos. Por ejemplo, algunos necesitan turismo de aventura porque son adictos a la adrenalina. Otros necesitan un turismo de salud donde relajarse y cuidarse a la vez. E incluso existen algunos tipos de turismo algo más desconocidos como el turismo oscuro. Y en España hay pueblos y lugares para satisfacerlos a todos.
Si quieres hacer turismo nacional y visitar algunos pueblos algo menos convencionales, entonces deberías conocer estos pueblos raros que encontrarás en el territorio de España y que quizás ni siquiera sabías que existían…
Los pueblos más raros de España
Júzcar – Málaga
Júzcar es un bonito pueblo de Málaga. Un pueblo tranquilo y apacible que antes era de esos maravillosos pueblos blancos. Lo era hasta el estreno de la película Los Pitufos…
Para el 16 de junio de 2011, coincidiendo con esa película de Hollywood, todas las casas se pintaron en tono azul pitufo. Esto hizo que un pueblo conocido saliese en multitud de medios a nivel internacional y desde entonces han aprovechado ese tirón mediático para atraer a turistas.
El llamado «pueblo Pitufo» ya tenía un encanto especial, pero ahora es una rareza dentro de los pueblos andaluces por ese tono. Además, se encuentra en lugar natural especial, como es el pico Jarastepar, rodeado de roquedales, castañares, pinares, protegido del viento y con gran abundancia de agua (otra rareza en el sur).
Besalú – Gerona
Es uno de los pueblos medievales más conocidos y mejor conservados de España. Se trata de Besalú, en la comarca de La Garrocha, en Gerona.
Es raro porque cuando entras en este pueblo te dará la sensación de que el tiempo se detuvo en la Edad Media. Los años no han pasado, y sigue siendo un pueblo con calles y arquitectura típica de esta época.
Un lugar lleno de historia donde te permite sumergirte en ella y sentir cómo se vivía en esa época, pasear por sus iglesias, monasterios, plazas, su maravilloso puente sobre el río Fluvià, así como todo el medio natural que lo rodea.
Cadaqués – Gerona
Sin salir de Gerona, también puedes encontrar otro de esos pueblos de España que son una rareza dentro del territorio nacional. Se trata de Cadaqués, en la comarca de Alto Ampurdán.
Este pueblo es uno de los más bonitos de Cataluña, y el más bonito del mundo según Salvador Dalí. Cuando paseas por sus calles, ves sus casas blancas, el puerto, las plantas, flores, etc., te dan la sensación de que es un pueblo griego o típico del Adriático.
Allí encontrarás bonitas galerías de arte, tiendas, lugares para comer su rica gastronomía (recomendable su suquet de peix, una sopa de pescado riquísima), las famosas calas y playas de aguas cristalinas, lugares para hacer senderismo y trekking, practicar snorkel o buceo, etc.
Setenil de las Bodegas – Cádiz
Setenil de las Bodegas es uno de los pueblos de Cádiz más visitados por sus rarezas, así como uno de los que siempre suelen aparecer entre los más bonitos de España.
El motivo de su rareza es el mismo que lo hace tan especial. Y es que es un pintoresco pueblo esculpido en la roca, incrustado en el tajo del río Guadalporcún. Un pueblo blanco ideal para una escapada y hacer infinidad de rutas de senderismo por la misma sierra donde cabalgaron algunos bandoleros famosos como el Tempranillo o Curro Jiménez…
Muchas de las casas usan la propia roca como tejado, e incluso algunas calles están sombreadas por la propia roca de la montaña. Además, desde sus miradores se pueden ver unas vistas increíbles. Pasear por sus calles y rincones es un placer, sin olvidar las Cuevas de la Sombra y las Cuevas del Sol.
Casares – Málaga
Casares es uno de los pueblos más sorprendentes y raros que puedes encontrar en plena Costa del Sol, al occidente de Málaga. Es uno de esos pueblos blancos, con calles estrechas, sinuosas y empinadas, y el lugar donde nació Blas Infante.
En su casco urbano se ha conservado ese aire del pasado, y por ello también se ha declarado como Conjunto Histórico-Artístico desde 1978.
Uno de los mejores pueblos de España para hacer senderismo, y disfrutar de la rica gastronomía malagueña. Por ejemplo, no olvides degustar sus quesos, los pucheros de pringá, el pescaito frito, o la ensalada moruna de sardinas…
Olite – Navarra
Olite, a unos 42 km de Pamplona, es uno de esos pueblos de Navarra que te encantarán. Éste del norte de España conserva unas construcciones y un patrimonio impresionante para hacer que te sientas como en un cuento de hadas debido a sus rarezas (que son sus fortalezas).
Fue declarado Conjunto Histórico Artístico. Si lo visitas podrás comprobar el porqué. Además, si te gusta el buen vino estás en una de las mejores tierras, ya que es considerada la Capital del Vino de Navarra y tendrás lugares para aprender sobre viticultura y enología, como su Museo de la Viña y del Vino.
No olvides visitar el Palacio Real, ampliado por Carlos II (siglo XII) para dar lugar al Palacio de los Reyes de Navarra. Una obra maestra de la arquitectura con murallas altas, fosos, jardines, torres y estancias impresionantes.
Ronda – Málaga
Imagina un pueblo raro, dividido en dos, y conectado por un enorme puente construido en un gran tajo que separa al pueblo… Pues bien, eso es Ronda, en Málaga.
Pero es precisamente esa rareza y ese puente el que hacen a Ronda tan extraordinaria. Considerado como uno de los pueblos más visitados y más bellos de España.
Encontrarás un pueblo con gente estupenda, buena gastronomía, valles fluviales, paisajes naturales preciosos, iglesias, murallas, su núcleo romano y medieval, el barrio del Mercadillo, su barrio de San Francisco, la plaza de toros, sus parques, el mirador, los baños árabes, y un largo etc. En definitiva, arte, cultura e historia por todos sus rincones…
Sallent de Gállego – Huesca
Por último, otro de los pueblos de España extraños es Sallent de Gállego, en Huesca. Un pueblecito situado en la comarca de Alto Gállego y que es de lo más pintoresco.
Se encuentra en las orillas del Embalse de Lanuza, y a los pies de la cordillera. Justo en la frontera de España y Francia, y con una arquitectura típica del pirineo.
Fachadas de piedra, tejados de pizarra negra, blasones, escudos, relieves e inscripciones en rocas, puentes antiguos, unos paisajes preciosos, paz, y tranquilidad solo son algunas de las cosas destacables. Casi como sacado de un cuento…