El plan de negocio es un documento fundamental tanto para ti como para posibles inversores. En él expones de forma objetiva tu idea y analizas datos de los que se puede deducir la viabilidad del proyecto. Aunque todo el documento en sí es importante, la parte fundamental es el resumen ejecutivo.
Se da la casualidad de que este resumen ejecutivo es lo primero que aparecerá en plan de negocio. Sin embargo, es lo último que tienes que elaborar, porque en él vas a sintetizar toda la información que hay en el resto del documento. Será lo primero que lean tus inversores y, en base a lo que ponga, decidirán si quieren seguir profundizando o no en tu proyecto. Vamos a ver cómo redactarlo de la forma más correcta posible.
Adiós a la retórica en tu resumen ejecutivo

Esta parte del documento sirve para “vender” tu proyecto, para atraer el interés de los inversores o de posibles socios, pero no por ello tienes que recurrir a los clásicos tópicos comerciales. Es hora de desterrar expresiones como “este negocio no tiene competencia” y de olvidarse de irse por las ramas solo por rellenar espacio.
El resumen ejecutivo debe ser claro y conciso, ir al grano desde el primer momento. Y basarse siempre en datos objetivos que se puedan contrastar con lo que pone en el resto del documento. Nunca cometas el error de pensar que un inversor no mirará con lupa el resto del plan de negocio, porque lo hará. Y si encuentra datos que no coinciden, lo habrás perdido para siempre.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Con esto lo que queremos decir es que el resumen ejecutivo debe tener la extensión justa y necesaria, ni más ni menos. No debería ocupar diez líneas, pero tampoco puede tener una extensión que casi supere al resto del documento completo del que forma parte. La extensión adecuada puede variar mucho en función de qué tipo de negocio se trate, pero lo importante es no excederse.
Piensa que quién va a ver el documento no tiene demasiado tiempo. Le va a dar una leída por encima y en base a lo que vea decidirá si profundiza más o no en el documento. Por eso, no te dejes nunca datos que consideres esenciales, pero tampoco lo pongas todo pormenorizado, porque esa información ya está en el plan de negocio.
El resumen ejecutivo como currículum de tu negocio

A la hora de decidir qué poner y qué no en esta parte del documento, piensa en el resumen ejecutivo como si fuera un currículum. Se trata de presentar lo mejor de tu proyecto, no de hacer un análisis en profundidad del mismo, porque para eso ya está el plan de negocio en sí mismo. Igual que en un currículum sintetizas tu experiencia profesional y tu formación, lo mismo debes hacer con el resumen ejecutivo.
Pero tampoco te pases al sintetizar. El documento debe tener contenido, no puede limitarse a ser un mero enunciado de los apartados que has redactado en tu plan de negocio. Porque si lo haces así no resultará nada atractivo y el inversor lo descartará inmediatamente. Por eso, mientras elaboras tu plan de negocio asegúrate de quedarte con la información más importante, esta será la que recopiles después en el resumen.
Que no falte la propuesta de valor

Como decíamos antes, lo importante en este documento es que sea claro y conciso, que vaya al grano. Por eso, cuanto antes presentes tu propuesta de valor, mucho mejor. Dile al lector en qué consiste tu idea de negocio, pero no te conformes con eso, expón cuál va a ser la clave del éxito. Qué tiene tu proyecto que lo haga diferente a los demás.
Aquí los expertos aconsejan hablar brevemente del mercado, y exponer si se va a entrar en un océano azul o en un océano rojo. Esto ayudará al lector a ubicar un poco mejor el proyecto y saber si, a priori, tendrá más a o menos competencia y más o menos demanda de sus productos o servicios.
Destaca la ventaja competitiva

Explicar una ventaja competitiva por escrito no suele ser sencillo, pero esta debe acompañar siempre a la propuesta de valor. No se trata solo de contarle al lector por qué tu proyecto es diferente y puede destacar, sino de demostrar que esa ventaja que tienes es verdaderamente importante y se puede mantener en el tiempo.
Aquí te pueden resultar de gran ayuda los análisis que hayas hecho sobre la competencia y los estudios de mercado. Si eso que eres capaz de hacer de forma diferente le gusta al público y además es difícil de imitar por la competencia, tienes entre manos una ventaja competitiva que de verdad puede ser interesante.
El estado del proyecto en el resumen ejecutivo

A lo largo de tu emprendimiento es posible que tengas que presentar el resumen ejecutivo en diferentes ocasiones. Así, el proyecto puede haber avanzado desde que elaboraste este documento hasta el momento en que lo presentas. Por eso, debes actualizarlo siempre que sea necesario. Porque debe reflejar la realidad exacta del estado del proyecto.
Es buena idea que aportes información sobre si ya tienes un producto mínimo viable, si estás trabajando en un prototipo, si ya cuentas con algunos inversores, si has encontrado proveedores, si has registrado la patente, etc. Todos esos pequeños datos que demuestran que tu proyecto es algo más que un papel, es una idea que ya estás llevando a la práctica.
No te olvides de las necesidades financieras y de la rentabilidad

A cualquier posible inversor lo que más le interesa son las cifras, así que no hagas que vaya a buscarlas a otras partes del documento, déjaselas bien claras en el resumen ejecutivo. En esta parte del documento debes exponer claramente las necesidades financieras del proyecto, indicando además cómo vas a cubrirlas y si ya cuentas con algún inversor.
De lo que tampoco te puedes olvidar es de la rentabilidad. Porque el inversor solo te va a dar su dinero si él puede ganar algo con ello. Eso sí, procura que los datos sean lo más objetivos posible. No hace falta que vendas un proyecto súper rentable (si no lo es) para obtener el apoyo económico que te hace falta.






















































