Muchas personas necesitan una hipoteca en algún momento de su vida. Pese a lo común que es, aún sigue habiendo muchas dudas sobre este préstamo bancario, además de algo de miedo a la hora de enfrentarse al banco para que la concedan. Miedos sobre si se podrá pagar o no, sobre las condiciones que impondrán y, especialmente, sobre si cumples los requisitos.
Pero lo cierto es que todo eso tiene una explicación sencilla, y puedes saber de antemano si con tu sueldo te la van a conceder e incluso qué bancos tienen las condiciones más favorables para tu caso, ya que no todos tienen las mismas condiciones.
Tipos de hipoteca

Antes de lanzarte a pedir una hipoteca, deberías conocer los tipos que existen, ya que no todas son iguales. Por ejemplo, te puedes topar con tres grupos hipotecarios como:
- Fija: este tipo es aquella en la que el interés no varía durante toda la vida del préstamo. Siempre pagarás lo mismo de intereses, algo que puede ser favorable o perjudicial, según las fluctuaciones que haya durante los años que duren las cuotas a pagar.
- Variable: si el interés varía en algún momento afectará a las cuotas de tu hipoteca, pudiendo subir, pero también bajar.
- Mixta: cuando el tipo de interés se mantiene fijo durante un período inicial superior a 1 año y después es variable.
Solvencia financiera y endeudamiento

En prácticamente todas las hipotecas te van a pedir domiciliar tu nómina en el banco donde solicites la hipoteca. Además, van a fijarse en los ingresos mínimos que tienes. Dependiendo de la entidad bancaria y de la hipoteca, pueden ir desde 500 o 600€ mensuales hasta miles de euros.
Si cumples ese requisito el banco también evaluará otro requisito importante y es que la cuota resultante del préstamo no supere el 30 o 35% de tus ingresos netos. Es decir, si por ejemplo ganas 700€/mes, has superado el primer requisito, pero no puedes pedir un préstamo cuyas cuotas mensuales sean de 600€, ya que es demasiado para soportarlo y el banco entiende que no podrás asumirlo.
Tasación e importe de la vivienda

Desde la crisis de 2008, los bancos han cambiado su forma de actuar. Ahora solo conceden como máximo el 80% de la financiación del menor valor entre la compraventa y la tasación. Eso significa que si la vivienda tiene un valor de 180.000€ y la tasación es de 160.000€, el banco te dará el 80% de los 160.000€. El resto tendría que asumirlo el cliente.
No obstante, existen algunos bancos que no tienen esas condiciones para la hipoteca, y te ofrecen condiciones más favorables. Por ejemplo, en Liberbank te pueden dar hasta el 90% del precio de compra.
Estabilidad laboral para pedir la hipoteca

Es importante que haya una estabilidad laboral para pedir la hipoteca en el banco. Si se tiene un trabajo temporal o inestable, el banco lo verá como algo negativo, ya que no les garantizas poder pagar las cuotas y devolver el préstamo.
Por ejemplo, los funcionarios tienen más facilidades, ya que tienen elevada estabilidad laboral. En cambio, los autónomos son el extremo opuesto. Por eso, deberán aportar documentación que acrediten que han mantenido ingresos por más de 2 años.
¿Mejor dos que uno para una hipoteca?

Si existen dos titulares de la cuenta donde se solicita el préstamo o hipoteca, siempre será más beneficioso para el banco, ya que habrá dos nóminas para poder afrontar las cuotas a pagar.
También es importante la edad del solicitante, ya que no deberían superar los 75 años. Además, también es importante considerar que si tienes, por ejemplo, 40 años, raramente te concederían una hipoteca a un largo plazo. Lo máximo para esa edad sería una financiación de 35 años a lo sumo.
Garantías para el banco

Algunos bancos son algo más exigentes en cuanto a requisitos y la nómina estable, la edad, y demás requisitos no son suficientes. Necesitan mayor seguridad, y piden un aval bancario que les aporte garantías en caso de que el titular no pueda hacer frente a la deuda.
Otros bancos también pueden pedir hacerte un seguro de vida o similar, por si algo ocurre que el seguro pueda pagar la deuda con el banco. Esto sucede especialmente si el cliente tiene algún tipo de enfermedad.
No ser un moroso

Por supuesto, es muy importante no estar en ninguna lista de morosos. De lo contrario, cuando vayas a pedir la hipoteca a tu banco les aparecerá tu nombre en este tipo de listas que se consultan antes de aprobar el préstamo.
Ningún banco querrá prestar dinero a alguien que se considera moroso, ya que es muy probable que vuelva a incurrir en el impago.
¿Hipoteca mayor, mejor, más o menos años?

También tienes que tener en cuenta la hipoteca que vas a pedir en sí para saber si tú puedes hacer frente a ella y si el banco te la puede conceder según los requisitos que reúnes. Mientras menor sea el valor a prestar, más posibilidades de que te la concedan.
Por otro lado, los años a pagar van en función de tu edad. Pero si eres joven y puedes elegir más o menos años, lo mejor es elegir siempre menos (siempre que se pueda hacer frente a cuotas mensuales mayores), ya que así pagarás menos intereses.
Consejos: lee la letra pequeña

No solo los bancos tienen que tener garantías a la hora de pedir una hipoteca. Es importante que el propio cliente también las tenga, y que no caiga en engaños que luego le lleven a sorpresas desagradables por no conocer las condiciones.
Por eso, es importante que leas toda la letra pequeña, preguntes todas tus dudas, compares entre entidades bancarias e incluso que consultes a un profesional que te pueda asesorar.
Un asistente para localizar las mejores condiciones

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