La tortilla francesa, también conocida como omelette, es una receta muy sencilla, perfecta para una cena rápida cuando nos falta tiempo o ideas para algo más elaborado. Se realiza con sencillos ingredientes y en apenas un par de minutos, gusta a pequeños y mayores, y se ha convertido en una receta mundialmente conocida. En este articulo te vamos a enseñar a hacerla sin ensuciar nada ni añadir nada de grasa, en tiempo récord y apta para los más novatos. El resultado es sorprendente.
Origen de la expresión «tortilla francesa»

Una leyenda popular cuenta que el origen de la tortilla francesa se encuentra en España, más concretamente, en Cádiz. Esta cuenta que, debido a la falta de alimentos sufridos por la población de Cádiz y San Fernando durante el asedio francés de 1810. Así, uno de estos ejemplos culinarios sería la invención de lo que se vendría a conocer posteriormente como «tortilla a la francesa»; al parecer algunos habitantes de esta ciudad, ante la falta de patatas, decidieron no privarse de uno de sus platos favoritos: la tortilla con patatas, elaborando la misma solo con huevos.
Un plato que se consumía tiempo atrás

Elaborada con huevos batidos y cocinados con aceite y sal al gusto, la tortilla francesa lleva deleitando nuestros paladares desde la prehistoria ya que existen documentos que demuestran que ya se consumía este plato por aquella época. Con queso, con jamón, con atún, sencilla, en plato o en bocadillo, es una de las recetas más socorridas.
Diferencias entre Francia y España

Pero la tortilla francesa poco tiene que ver con Francia es que la tortilla típica de la gastronomía francesa tampoco es igual a la nuestra. El tamaño puede variar dependiendo de la región del país donde nos encontremos. En Bessières, una pequeña localidad situada en el sur, la omelette tiene grandes dimensiones y se comparte entre varios comensales. Por tanto, y muy paradójicamente, la tortilla francesa tiene más de España que de Francia.
Ingredientes para realizar el plato

Para realizar esta receta de tortilla francesa se necesitan muy pocos ingredientes. A continuación, te damos el listado:
- 2 huevo
- Hierbas frescas al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- Sal al gusto
- Leche (opcional) al gusto
Un truco culinario para hacer la tortilla francesa

La forma en que se cocinará esta tortilla francesa es truco culinario que se viralizó hace un tiempo y hoy te lo queremos recordar. Sin complicarnos demasiado, cogemos una de las bolsas de congelación que había en casa, de 1 litro, y usamos dos huevos para una tortilla individual. En el vídeo original añaden ingredientes como salsa de tomate, pimiento, queso o jamón, pero nosotros simplemente la hemos salpimentado y aderezado con un poco de leche, perejil fresco y tomate concentrado.
Paso a paso para hacerla en una bolsa

Para comenzar ponemos a calentar abundante agua en una olla o cazuela para que empiece a hervir mientras se prepara la mezcla de la tortilla. Si se van a cocinar más unidades, usar una olla más grande. Colocamos una bolsa abierta con cierre tipo zip, estilo de congelación, en una jarra o cuenco grande. Añadir los huevos, retirar de la jarra, sacar el máximo de aire y cerrar. Frotar los huevos con las manos por fuera para romperlos y batirlos un poco.
Cocinar unos 12-13 minutos
Volvemos a colocar en el interior de la jarra para abrirla y añadir el resto de ingredientes al gusto. Repetimos el proceso anterior, sacando el máximo de aire posible antes de cerrarla muy bien herméticamente. Frotar de nuevo suavemente para mezclar todos los ingredientes. Colocar la bolsa en la olla dentro del agua hirviendo. Mantener a ebullición durante unos 12-13 minutos, sacar con cuidado y comprobar que haya cuajado y no queden restos líquidos. Si aún estuviera cruda, continuar la cocción 1-2 minutos más. Abrir la bolsa con cuidado de que no gotee agua y volcar la tortilla suavemente haciéndola rodar sobre el plato de servir. Desechar la bolsa.
Con qué acompañar este plato

La tortilla francesa ofrece una versatilidad sin fin y admite cualquier acompañamiento que nos apetezca. En España somos más de tomarla para cenar mientras que los anglosajones suelen preferirla en el desayuno. Podemos acompañarla con una sencilla ensalada, ya sea con hojas verdes o con simple buen tomate, algo de pisto de verduras, arroz con tomate frito, aguacate, algún embutido o fiambre de calidad son buenas opciones. Un plato fácil que no sacara de más de un apuro.























































