5Por qué es legal: qué es un ‘dupe’ y qué no puede copiar Mercadona
El ‘dupe’ no es una falsificación, y ahí está toda la diferencia legal. Un dupe —abreviatura del inglés duplicate— imita el olor, pero se vende con nombre propio, frasco propio y su propia marca; la falsificación copia además el nombre, el logo y el envase, y es ilegal. Lo primero es posible porque el aroma, en sí, no está protegido: el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó en 2018 (asunto Levola Hengelo, C-310/17) que el sabor de un queso no puede ser obra amparada por derechos de autor, porque la percepción sensorial es subjetiva y no admite una identificación precisa y objetiva, un criterio que se aplica por analogía a los perfumes. De ahí que reconstruir una fórmula a partir de un frasco comprado en tienda —con cromatografía de gases y espectrometría de masas— sea lícito: la directiva europea de secretos empresariales admite la ingeniería inversa sobre productos disponibles en el mercado.
Lo que Mercadona no puede tocar es todo lo demás. La Ley de Marcas (artículo 34.2) y la Ley de Competencia Desleal (artículos 11 y 12) prohíben usar el nombre ajeno, imitar el frasco o aprovecharse del prestigio de la firma rival, y la jurisprudencia es contundente en ese terreno: desde la sentencia del TJUE en el caso L’Oréal contra Bellure (C-487/07, 2009), que declaró ilegales las listas de equivalencias, hasta las condenas de los juzgados de marca de Alicante contra Equivalenza y Yodeyma. Por eso ‘Elección’ no se anuncia como Coco Mademoiselle: la cadena no confirma equivalencias, no menciona la marca de Chanel y deja que sean las clientas quienes hagan la comparación en redes. Ahí está el detalle fino: el jugo se puede parecer; el envoltorio comercial, no. Si Mercadona publicitara que su colonia «huele como Coco Mademoiselle» o la vendiera en un envase reconocible, el producto pasaría de inspiración a infracción, con retirada del mercado e indemnización incluidas.


