Moeve vende sus activos en Argelia a Pertamina con 21.000 barriles diarios y 100 empleados en juego.
Tres campos de Berkine y 21.000 barriles diarios en el perímetro
El acuerdo, fechado el 6 de noviembre, formaliza la transferencia de las participaciones que la energética canaliza a través de Cepsa Algérie, S.L.U. y Cepsa (Rhourde El Rouni), S.L.U. en tres yacimientos terrestres de la cuenca de Berkine. La operación queda pendiente de las autorizaciones del Gobierno argelino y de la estatal Sonatrach, un trámite que en Argelia rara vez se resuelve en semanas.
El perímetro incluye el 49% de Rhourde el Khrouf, el 75% de Bir el Msana y el 37% de Ourhoud, tres campos que suman una producción conjunta de unos 21.000 barriles diarios. El valor de mercado de la transacción se estima entre 500 y 1.000 millones de euros, una horquilla amplia que la compañía no ha desglosado.
Al otro lado de la mesa está PT Pertamina Algeria Eksplorasi Produksi (PAEP), la filial con la que la petrolera estatal indonesia opera en el país desde 2014 en colaboración con Sonatrach. La compradora asume activos maduros y hereda una relación institucional que Moeve cultivaba desde hace años.
La operación encaja en la estrategia de crecimiento internacional del grupo indonesio, que busca fortalecer su negocio de exploración y producción fuera de su mercado doméstico. El terreno no le es ajeno después de más de una década de actividad en el país, lo que reduce el riesgo de integrar tres campos terrestres con socios estatales.
Moeve deja de extraer crudo para vender moléculas descarbonizadas: el cambio de negocio es estructural, no cosmético.
No es una venta improvisada. Responde a el plan estratégico Positive Motion, con el que la antigua Cepsa reorientó su negocio hacia los biocombustibles, el hidrógeno verde y sus derivados, y que se había fijado la salida ordenada del upstream entre los objetivos del ejercicio.
Vender los pozos es la parte sencilla; sostener la relación con Sonatrach sin crudo de por medio es el examen real.
El ERE de un centenar de empleados condiciona el cierre

La contrapartida de la operación es laboral. Moeve ha iniciado un Expediente de Regulación de Empleo para la totalidad de su plantilla en Argelia, formada por cerca de 100 trabajadores, la mayoría desplegados en los propios yacimientos. Buena parte del conocimiento operativo de los campos viaja con ellos.
Los plazos son ajustados. Fuentes de la plantilla confirman el arranque de la negociación y detallan el calendario: ‘Tenemos una semana para preparar un equipo de negociación y, a partir del 12 de noviembre, un mes para llegar a un acuerdo sobre las condiciones de salida’. Los trabajadores han contratado los servicios del despacho Navarro Asociados para su asesoramiento legal.
El pulso no es menor. Las mismas fuentes advierten de que la continuidad operativa depende del acuerdo: ‘Si el acuerdo de ERE descarrila, la operación peligra porque los yacimientos pararían y no sería fácil reactivarlos’.
Existe margen para el entendimiento. Pertamina ha mostrado interés en incorporar a parte del personal cualificado, aunque esa continuidad podría ser temporal, hasta que la compradora aprenda el funcionamiento de los pozos y pueda desplazar a sus propios equipos. En los meses previos, Moeve exploró recolocaciones internas con traslados a Madrid o a otras divisiones.
La plantilla negocia con un argumento a favor: los resultados récord que la energética está registrando este año.
Argelia sigue en el mapa, pero sin hidrocarburos
La desinversión no equivale a una salida del país. Moeve mantiene su compromiso con Argelia y sitúa allí sus próximas oportunidades: renovables, hidrógeno verde, y derivados, además de colaboraciones en petroquímica, química y el negocio comercial. El vehículo sigue siendo la alianza histórica con Sonatrach, ahora orientada a objetivos de descarbonización compartidos.
El discurso tiene lógica industrial y también una dosis de cálculo diplomático. Abandonar los pozos sin abandonar el país rebaja el coste político de una retirada que Argel puede leer como un juicio sobre el atractivo de su marco inversor para el capital extranjero.
Queda por ver si el negocio químico y comercial basta para sostener esa relación al mismo nivel. Los proyectos de hidrógeno, por tamaño e inversión, exigen un marco regulatorio que Argelia todavía está definiendo.
De Cepsa a Moeve: el coste real de abandonar el negocio de extracción
La fotografía del sector explica la operación mejor que cualquier comunicado. Las petroleras europeas llevan años cediendo activos maduros en África a compañías estatales asiáticas dispuestas a pagar por producción ya en marcha sin asumir el coste de explorar. Pertamina encaja en ese perfil: compra reservas probadas, barriles en funcionamiento y una relación con el país que le ahorra años de aprendizaje. Para Moeve, el canje es caja inmediata y menos exposición a un negocio con retornos que el mercado considera maduros.
El precio, además, deja margen a la interpretación. Una horquilla de 500 a 1.000 millones de euros para 21.000 barriles diarios equivale a entre 24.000 y 48.000 euros por barril de capacidad, una referencia bruta que en transacciones de este tipo sirve para comparar carteras pero que no aclara cuánto se queda finalmente Sonatrach. La cifra definitiva solo se conocerá cuando se cierren las autorizaciones.
Hay un riesgo evidente en el calendario. El cierre depende de dos voluntades ajenas a la empresa: la autorización del Ejecutivo argelino y el visto bueno de Sonatrach, socio en los tres yacimientos. A eso se suma el acuerdo laboral, con un plazo que expira a mediados de diciembre. Si alguna de las tres piezas falla, Moeve se queda con unos activos que ya no quiere operar y Pertamina compra unos campos que necesitan personal experto para seguir bombeando.
La otra pregunta incómoda es si el sustituto existe. Moeve quiere renovables e hidrógeno verde en Argelia, un país cuyo marco inversor sigue construido alrededor del gas. La alianza con Sonatrach abre puertas, pero no garantiza proyectos bancables a corto plazo. La transición de la compañía se juega más en sus plantas de la península que en el desierto argelino.
El mercado mirará dos señales concretas: la decisión de Sonatrach y el acuerdo de salida con la plantilla antes de mediados de diciembre. De ambas depende que esta sea una desinversión limpia o un activo varado con dos empresas deseando cerrar el trámite y pocas manos capaces de operarlo.




