Air Europa presume de caja: Hidalgo asegura que la aerolínea supera los 500 millones y reivindica la solidez de Globalia.
El presidente y máximo accionista de Air Europa, Juan José Hidalgo, eligió la recepción del Premio Empresario del Año 2026 que concede la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) para escenificar la recuperación del grupo tras los años más duros de la pandemia. No fue un discurso de balance, sino de reivindicación: la compañía, dijo, es hoy ‘una empresa modélica’.
La caja que se reivindica y que nadie ha auditado
La frase que resume el mensaje la pronunció sin rodeos: ‘Tenemos en caja un montón de dinero que no se nos acaba, ingresamos más que gastamos y ahora, lo voy a decir, tenemos más de 500 millones‘. Es una declaración del propio presidente, no una cifra auditada ni publicada en un informe financiero. Air Europa no cotiza y Globalia tampoco, de modo que el dato descansa por ahora en la palabra de su máximo responsable.
Hidalgo admitió los daños de la crisis sanitaria. ‘Perdimos cosas como las agencias de viajes, el turoperador, tuvimos que vender hoteles’, reconoció, antes de subrayar que el grupo ha vuelto a una posición que considera sólida. En su relato, la compañía aérea funciona ya como locomotora del conglomerado, con ingresos por encima de unos gastos que el empresario describe como contenidos.
La reivindicación no es inocente. Air Europa atravesó una situación crítica durante la pandemia, cuando necesitó una inyección de dinero público para mantenerse en pie. Hidalgo quiso marcar distancias con el concepto de rescate: ‘No nos han hecho ningún rescate. Que España entera y que el mundo entero lo sepa, nos han hecho un préstamo’.
La caja de 500 millones es, de momento, una cifra que solo sostiene quien la pronuncia en un acto público, no un dato que respalde un auditor.
El empresario fue más allá al sostener que ‘el Gobierno nos dio mucho menos proporcionalmente que a otras compañías españolas’, una afirmación que alude al reparto de las ayudas estatales durante el desplome del tráfico aéreo. La comparación tiene miga en un país donde varias aerolíneas recurrieron al respaldo público y donde ese reparto sigue siendo fuente de polémica.
Iberia, el 20% y la consolidación que sigue pendiente
Buena parte del discurso miró hacia Iberia, socio y vecino incómodo. La aerolínea de IAG posee el 20% de Air Europa y ha intentado en tres ocasiones hacerse con el control total de la compañía, sin éxito. Ese vínculo convierte cada declaración de Hidalgo en una pieza de un pulso que lleva años abierto.
El presidente presumió de flota: ‘Contamos con 65 aviones, todos nuevos, mucho más moderna que la de la competencia’. Y añadió el matiz que más le interesa como argumento comercial: ‘No hay en el mundo entero una empresa con 65 aviones nuevos de fábrica y todos de menos de diez años’. ¿La razón de que no crezca más? ‘Si no crecemos más es porque los fabricantes no hacen más aviones’.
El mensaje encaja con el relato que la compañía quiere proyectar de cara al futuro inmediato: una Air Europa independiente y saneada, capaz de defenderse sola en el competitivo mercado español. Según la propia aerolínea, su operativa le permite mirar sin dependencia los movimientos de consolidación que puedan llegar.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La primera clave es de impacto financiero. Si la caja supera realmente los 500 millones, Air Europa gana margen para negociar, para afrontar el pago de la deuda contraída con el Estado y para planificar rutas sin asfixia. La segunda es de credibilidad: al no haber cifras auditadas, el mercado recibe la declaración con la cautela lógica. La tercera es la posición de Globalia, que depende cada vez más de su aerolínea y cada vez menos de las divisiones que vendió.
La zona cero es España y, en particular, el archipiélago balear, base histórica del grupo, y el corredor Madrid-Barcelona, donde la aerolínea compite de tú a tú con Iberia y con sus socios. El dato que resume la jornada es doble: más de 500 millones declarados en caja y el 20% del capital en manos del principal competidor.
El precedente pesa: la quiebra de Air Madrid, en 2006, y la de Spanair, en 2012, mostraron cuán frágil es el equilibrio de las aerolíneas españolas cuando el negocio se estrecha. Air Europa logró sobrevivir con apoyo público y con la venta de activos. Ahora que proclama fortaleza, la pregunta pertinente no es si tiene caja, sino qué piensa hacer con ella.
La lectura estratégica apunta a una consolidación que España sigue sin cerrar. Cada intento de compra por parte de IAG marcó la agenda del sector, y la relación al 20% mantiene abierta la puerta a nuevas operaciones. Si Air Europa cree que puede mantenerse sola, lo sabremos en su próximo movimiento: en las cuentas que publique, en el próximo concurso de rutas o, quizá, en el próximo gesto desde el sillón de un premio.




