Bitcoin se aferra a los 75.000 $ tras un dato de empleo de octubre muy por encima de lo previsto

La economía estadounidense creó 165.000 empleos frente a los 59.000 previstos y el paro bajó al 4,1%, lo que refuerza la apuesta por una subida de tipos el 9 de diciembre. Las salidas de los ETF y la corrección del Nasdaq explican por qué la criptomoneda no despega.

El precio de bitcoin ronda los 75.500 dólares este fin de semana, lejos de los 80.000 que llegó a rozar el miércoles. La explicación no está en el mercado cripto: está en el mercado laboral de Estados Unidos, que en octubre creó casi el triple de empleos de los que esperaban los economistas.

La Oficina de Estadísticas Laborales publicó el viernes el dato de octubre: 165.000 puestos de trabajo creados frente a los 59.000 que anticipaba el consenso. La tasa de paro bajó una décima, hasta el 4,1%, y los salarios medios subieron un 0,4% en el mes y un 3,1% interanual, también por encima de lo previsto. El informe completo puede consultarse en la nota oficial de la oficina estadounidense.

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A la sorpresa se sumaron las revisiones. Agosto pasó de 133.000 a 186.000 empleos y septiembre de 29.000 a 60.000, de modo que entre los dos meses la economía habría creado 84.000 puestos más de los comunicados en primera instancia. No es un detalle menor: las revisiones al alza se leen en los mercados como confirmación de que la serie venía subestimando la fortaleza real del empleo.

El precio de bitcoin reaccionó con un pico por encima de los 76.100 dólares, una caída posterior hacia los 75.600 y un regreso a la zona de los 75.800. El rango de la jornada se movió entre 75.240 y 76.280 dólares, y la capitalización total se mantiene en torno a 1,52 billones de dólares. Traducido: el mercado se agitó mucho para quedarse casi donde estaba.

De dónde salieron los 165.000 empleos de octubre

El detalle del informe ayuda a entender por qué se leyó como un dato sólido y no como un espejismo. Los servicios profesionales y empresariales aportaron 70.000 puestos, la sanidad 42.000, el transporte y el almacenamiento 25.000 y la manufactura 19.000. La amplitud importa: durante meses fue casi siempre la sanidad la que sostuvo la estadística, y esta vez el empleo creció por varios flancos a la vez.

Para el inversor en cripto la consecuencia es indirecta, pero real. Un mercado laboral que resiste aleja la posibilidad de que la Reserva Federal relaje su política monetaria. Y ese es el escenario que mejor se le ha dado a bitcoin en los últimos dos años: dinero barato, tipos a la baja y apetito por el riesgo.

Un mercado laboral que crea el triple de empleo del previsto no aleja a bitcoin de la macroeconomía: lo ata todavía más a ella.

Por qué un buen dato de empleo pesa más que cualquier noticia cripto

El FedWatch de CME Group, la herramienta que mide lo que descuentan los futuros de tipos, sitúa en torno al 79% la probabilidad de una subida de 25 puntos básicos en la reunión del 9 de diciembre, frente al 70% de la apertura. Los detalles se pueden seguir en el panel público de CME. Un empleo más fuerte y unos salarios más firmes dejan menos margen para otra pausa, y el calendario aprieta: el próximo informe laboral llega el 4 de diciembre, cinco días antes de la decisión.

La segunda pata del problema está en la bolsa. El jueves el Nasdaq cayó un 5,5% y entró en corrección, es decir, acumuló una caída superior al 10% desde sus máximos. El S&P 500 perdió un 4,4% y el Dow Jones se dejó unos 1.800 puntos, un 3,4%. Las Siete Magníficas borraron más de un billón de dólares de capitalización. Nvidia sola cedió más del 9% y perdió unos 440.000 millones, después de que el mercado empezara a descontar un ritmo más lento de construcción de centros de datos de inteligencia artificial.

Los flujos de fondos siguieron el mismo camino. Los ETF de bitcoin al contado en EEUU, fondos que compran y custodian bitcoins reales, registraron 430,2 millones de dólares en salidas netas el jueves: unos 200 millones salieron del FBTC de Fidelity y unos 105 millones del IBIT de BlackRock. En lo que iba de semana, las redenciones superaban los 870 millones. Los movimientos de estos vehículos se han convertido en el termómetro más seguido de la demanda institucional.

Mientras, el apalancamiento hizo su parte. En 24 horas se liquidaron más de 1.000 millones de dólares en posiciones cripto, en su mayoría apuestas a que el precio subiría, construidas durante el rebote del miércoles. Una liquidación es el cierre forzoso de una posición abierta con dinero prestado: cuando el precio va en contra, la plataforma vende para cubrir la deuda, y esa venta empuja el precio todavía más en la misma dirección.

Queda el ruido político. Los demócratas de la Cámara de Representantes ya redactan su propia ley de estructura de mercado antes de asumir las comisiones en enero, un frente abierto que lleva meses pesando sobre las acciones del sector.

Análisis: la doble dependencia que explica el precio de bitcoin en 2026

Hay un patrón que se repite desde hace tiempo y que conviene entender. Bitcoin dejó de moverse solo con sus propias noticias. Desde que los fondos cotizados al contado se aprobaron en enero de 2024, el activo absorbe los mismos golpes que cualquier valor tecnológico: tipos de interés, resultados de las grandes tecnológicas, apetito por el riesgo y ciclo electoral. Tiene lógica. Quien compra el ETF de bitcoin suele tenerlo en la misma cartera que las acciones de semiconductores, y cuando esa cartera pierde dinero, vende lo que sea para cubrir el resto.

Ya pasó en marzo de 2020, cuando bitcoin se desplomó cerca de un 50% en una sola jornada junto al resto de los mercados globales. Y volvió a verse en 2022 con la caída de Terra, el proyecto que prometía una moneda estable sin respaldo y arrastró a medio sector cuando su mecanismo se rompió. La lección es incómoda: la criptomoneda más grande del mundo funciona hoy como un activo de riesgo más, no como un refugio.

Dicho eso, el dato de esta semana tampoco es una sentencia. Un mercado laboral fuerte puede leerse de dos maneras: como señal de que la economía aguanta, o como motivo para que el banco central mantenga el pie en el freno. Las dos lecturas conviven en el precio y ninguna ha ganado todavía.

Lo que hay sobre la mesa es un nivel, no una opinión. La zona de los 75.000 dólares ha aguantado en la noche electoral y en varias ocasiones desde agosto. Si el precio la pierde con claridad, la referencia que queda es el mínimo de septiembre. Si la defiende, el debate vuelve a los 80.000. Entre medias, dos fechas: el informe de empleo del 4 de diciembre y la reunión de la Reserva Federal del día 9.


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