Un proyecto contra el cáncer liderado por la UCA, seleccionado para recibir casi cuatro millones de euros

El proyecto UNO-TCAR, liderado por la Universidad de Cádiz (UCA), ha superado la evaluación de la convocatoria EIC Pathfinder Open 2026, del programa Horizonte Europa, y ha sido seleccionado para recibir 3.999.312 euros. La Agencia Ejecutiva del Consejo Europeo de Innovación y de las Pymes (EISMEA) ha invitado al consorcio a preparar el acuerdo de subvención, un paso previo a su formalización definitiva.

La iniciativa está dirigida por Francisco José García Cózar, catedrático de Inmunología de la UCA e investigador vinculado al Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias Biomédicas de Cádiz (INiBICA). Según explicó, el proyecto busca desarrollar terapias celulares contra el cáncer basadas en células T universales.

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Una plataforma de células T universales

Con una duración prevista de cuatro años, UNO-TCAR reúne a 11 entidades de España, Países Bajos, Alemania, Portugal y Croacia. La investigación pretende abordar limitaciones de las terapias CAR-T actuales, que se fabrican con células del propio paciente y pueden tardar entre cuatro y seis semanas en estar disponibles.

La propuesta es trabajar con células T de donantes sanos, modificadas para que el sistema inmunitario del paciente no las destruya y para evitar que dañen tejido sano. El objetivo es desarrollar y validar en el laboratorio una plataforma de células rearmables a demanda, con interruptores de seguridad que permitan eliminar el producto si fuera necesario, hasta alcanzar una prueba de concepto completa.

Plazos y tecnologías previstas

El proyecto aspira a disponer de una terapia específica en días desde el diagnóstico de recaída. Cózar señaló también que la reducción de costes podría alcanzar, según la estimación del proyecto, hasta el 70 %. Estos son objetivos de la iniciativa, no resultados clínicos ya obtenidos.

La validación preclínica combinará una plataforma de órgano en chip —microdispositivos que reproducen un microambiente tumoral humano— con herramientas de inteligencia artificial para analizar imágenes y datos de sensores. Los modelos ayudarían a evaluar la evolución de la terapia, su eficacia y sus indicadores de seguridad; la decisión final, explicó el investigador, corresponderá a una persona cualificada. La plataforma también permitiría reducir la experimentación animal.

Resultados y continuidad

Al término de los cuatro años, el equipo prevé disponer de un demostrador de laboratorio con un flujo reproducible para descongelar, armar y validar las células, además de criterios de liberación definidos. Cózar precisó que ese resultado no sería todavía un medicamento.

La continuidad contempla estudios regulatorios previos a un ensayo clínico y la preparación de un expediente, que se financiarían mediante los instrumentos EIC Transition y EIC Accelerator. El plan incluye la fabricación de un lote piloto bajo normas GMP, una solicitud de asesoramiento científico a la Agencia Europea del Medicamento y un primer ensayo en humanos; son pasos futuros previstos, no actuaciones ya completadas.

El investigador indicó que los componentes del proyecto —como el chasis celular, los módulos de reconocimiento, la plataforma de órgano en chip y el sistema de control de calidad con inteligencia artificial— podrían explotarse por separado mediante productos o licencias. También señaló que UNO-TCAR contempla divulgar los resultados en formatos accesibles, colaborar con asociaciones de pacientes y comunicar las incertidumbres de la investigación.


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