El Hospital Universitario Regional de Málaga acogió el viernes 6 de noviembre una jornada científico-técnica para profesionales sanitarios, asociaciones científicas y representantes de organizaciones educativas, sociales y académicas. El encuentro dio a conocer el modelo asistencial del Programa de Atención a la Enfermedad Crónica del Tejido Adiposo en Niños, Niñas y Adolescentes, ÓrbiTA, impulsado por la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias a través de la Secretaría General de Salud Pública y Promoción de la Salud.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó el modelo el 14 de octubre. Busca homogeneizar la atención a la obesidad infantil en Atención Primaria y reconocerla como una enfermedad crónica con determinantes genéticos, ambientales y sociales, no condicionada exclusivamente por los hábitos de vida.
Un abordaje integral y familiar
El programa plantea abordar la enfermedad desde la desestigmatización, con tratamiento integral en los centros de salud y técnicas que involucren al núcleo familiar y vayan más allá de las restricciones calóricas.
Según el Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía, el año pasado el 35,6% de los menores de 2 a 15 años tenía exceso de peso: el 19,8%, sobrepeso, y el 15,9%, obesidad. Entre los factores asociados figuran el sedentarismo, los hábitos de sueño y alimentación, la salud mental y las condiciones socioeconómicas familiares.
En 2025, el Servicio Andaluz de Salud atendió por obesidad a 32.538 menores de entre 6 y 17 años, de acuerdo con los indicadores del Banco de Datos Estadísticos de Andalucía. De ellos, 11.079 tenían entre 6 y 11 años; 13.815, entre 12 y 15, y 7.644, entre 16 y 17 años.
La ruta de atención
La Junta de Andalucía ha previsto poner en marcha el Plan ÓrbiTA a partir del primer trimestre de 2027. Estará dirigido a niños, niñas y adolescentes de entre 2 y 18 años atendidos en el Sistema Sanitario Público de Andalucía que presenten factores de riesgo de obesidad o un índice de masa corporal (IMC) elevado.
La implementación corresponderá a profesionales de Atención Primaria, como pediatras, médicos de familia, personal de enfermería pediátrica y familiar, enfermeras referentes escolares y trabajadores sociales. Estos profesionales reciben formación específica desde octubre.
El programa contempla renovar el enfoque diagnóstico y establecer una nueva hoja de ruta asistencial. Incluye actualizar los criterios de derivación a atención especializada, abordar los casos de baja adherencia familiar e identificar factores de riesgo durante los primeros mil días de vida.
Seguimiento individualizado
ÓrbiTA prevé un acompañamiento continuado de hasta 18 meses, con la familia en el centro de la intervención y una atención adaptada a las circunstancias de cada hogar. La ruta comenzará con la detección del riesgo durante las revisiones periódicas del Programa de Salud Infantil en Atención Primaria, a partir de los 2 años. Después se realizará el cribado con el IMC y, si se confirma el diagnóstico, se iniciará el seguimiento individualizado; los casos que cumplan los criterios establecidos podrán derivarse a atención especializada.
El IMC dejará de ser el único criterio diagnóstico y se utilizará como herramienta de cribado poblacional, complementada con la valoración de la alimentación, la condición física, las comorbilidades, el tiempo de uso de pantallas, la salud emocional y la higiene del sueño.
Si las familias rechazan participar, se les seguirán ofreciendo citas periódicas, recomendaciones y entrevistas motivacionales. Cuando sea necesario, también se contará con enfermeras referentes escolares y trabajadores sociales para promover el avance hacia el cambio.
La evaluación del programa tendrá en cuenta la estabilización ponderal del menor según su edad, la mejora de las comorbilidades previas, la adquisición y el mantenimiento de hábitos saludables, la adherencia familiar y la calidad de vida del paciente.





