Iberdrola suministrará vapor 100% renovable a Bayer en Asturias para descarbonizar su producción de aspirina

La instalación, aún en pruebas, combina un PPA de 15 MW y 2,5 MW de autoconsumo fotovoltaico con almacenamiento térmico de sales. Iberdrola ha invertido más de 18 millones en el primer proyecto de calor electrificado a gran escala en España.

Iberdrola suministra ya vapor 100% renovable a la planta de Bayer en La Felguera (Langreo, Asturias), que produce el ácido acetilsalicílico de la Aspirina, con una inversión de más de 18 millones y 6.500 toneladas de CO2 menos al año.

La instalación, todavía en fase de pruebas, sustituye el consumo de gas natural por electricidad de origen renovable en la generación del vapor que exige el proceso químico. No es un anuncio de laboratorio: el vapor ya llega a la factoría y la farmacéutica lo emplea para fabricar principios activos que después distribuye por todo el mundo desde Langreo.

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Cómo se electrifica el vapor que antes salía del gas

El núcleo técnico es un sistema de almacenamiento térmico de sales que acumula energía cuando la electricidad renovable es más competitiva y la libera cuando el proceso industrial la reclama. Ese colchón permite producir vapor a cualquier hora, sin depender de que haya sol o viento en el momento exacto de la demanda. Iberdrola lo presenta como el primer proyecto de electrificación de calor con almacenamiento térmico de gran tamaño en España y uno de los mayores del mundo en su categoría.

Para cubrir el 100% de la electricidad del proceso, la compañía ha cerrado un PPA de 15 MW de potencia renovable y ha levantado una instalación fotovoltaica de autoconsumo de 2,5 MW. El calor se factura mediante un contrato HPA (Heat Purchase Agreement), la versión térmica del PPA: la eléctrica asume la inversión, la tecnología y la operación, y la industria paga por el vapor entregado.

La inversión supera los 18 millones de euros y ha movilizado a más de 60 profesionales. Es el tipo de contrato que las grandes eléctricas quieren multiplicar: se cobra por servicio energético, no solo por kilovatio hora, y el cliente industrial queda ligado a largo plazo.

Bayer La Felguera: ocho décadas de química con vapor renovable

Bayer Asturias

El centro de Langreo acumula más de ocho décadas de actividad y es una pieza estratégica en la red global de Bayer: desde Asturias salen principios activos que se distribuyen a mercados internacionales. El ácido acetilsalicílico que se fabrica allí es el principio activo de la Aspirina, y la electrificación reduce la exposición de la planta al precio del gas y a las tensiones de suministro que castigaron a la industria europea en 2022.

El HPA traslada a Iberdrola el grueso del riesgo tecnológico y entrega a Bayer un coste energético previsible: ahí está el valor industrial del acuerdo.

Este hito supone un gran paso no solo para Bayer, sino también para el sector farmacéutico’, ha señalado Jorge Álvarez, director de la planta asturiana, que subraya el papel de La Felguera como centro estratégico a escala global y la defensa de capacidades industriales en España y Europa.

La factoría ha presentado además el mural ‘Del Negro al Berde’, una obra que resume el tránsito del carbón a la electrificación en la cuenca minera. Comunicación corporativa, sí, pero con un mensaje claro para el regulador y para Bruselas: la industria que se descarboniza no se deslocaliza.

Quién sostiene el proyecto y quién compite por el calor industrial

El proyecto cuenta con el respaldo del IDAE y del Instituto para la Transición Justa, ambos adscritos al Ministerio para la Transición Ecológica, además del Principado de Asturias, y el Ayuntamiento de Langreo, y del Fondo de Innovación de la Unión Europea, gestionado por CINEA. La ingeniería española Inerco aporta la integración del almacenamiento térmico.

En el mapa competitivo no faltan actores: Endesa, Naturgy y Repsol pelean por contratos de energía y calor a largo plazo con la industria electrointensiva, y la electrificación del calor abre un segmento distinto al del PPA eléctrico convencional. La cuenca minera asturiana, territorio de carbón durante un siglo, se convierte en argumento comercial para replicar el modelo fuera de España.

‘El almacenamiento térmico es una tecnología disponible que puede descarbonizar hasta el 50% del calor consumido por la industria en España’, ha defendido David Martínez, CEO de Iberdrola Energía España. La cifra marca el tamaño del negocio en juego.

Análisis: 2.770 euros por tonelada de CO2 y un mercado por construir

Con los datos sobre la mesa, el desembolso de 18 millones para evitar 6.500 toneladas anuales de CO2 equivale a unos 2.770 euros de inversión por tonelada anual. La ratio es alta frente a otras palancas de descarbonización, pero el proyecto no se amortiza con CO2: se amortiza con la factura de gas que deja de pagarse y con el diferencial entre el vapor eléctrico y el fósil durante la vida del contrato. Ahí manda el almacenamiento térmico, porque permite comprar electricidad barata y vender calor firme.

Para Iberdrola, el movimiento tiene más recorrido del que sugiere el tamaño de la inversión. La compañía se coloca en una línea de negocio con ingresos contratados, un perfil que el mercado valora por encima de la generación expuesta al pool, y lo hace con el aval del Innovation Fund europeo, que rebaja el riesgo político de los siguientes proyectos. La duda es la replicabilidad: no todas las fábricas consumen vapor de forma constante ni tienen acceso a electricidad renovable competitiva. La Felguera es la prueba, no el negocio.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El paso de la fase de pruebas a la operación industrial plena del vapor electrificado en La Felguera, y si Iberdrola anuncia el segundo proyecto de calor con almacenamiento térmico.
  • Reacción del valor: El importe es inmaterial para la capitalización del grupo; el mercado descuenta la lectura estratégica, no el impacto en resultados de esta operación.
  • Precedente sectorial: Los contratos de calor a largo plazo entre eléctricas e industria electrointensiva son el modelo que Endesa, Naturgy y Repsol intentan replicar en sus carteras de descarbonización.

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