EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Semaf mantiene el paro total del 10 de noviembre y los paros parciales del 12 en Renfe, y ha registrado una convocatoria en solitario para el 17-N que alcanza a ocho operadoras ferroviarias.
- ¿Quién está detrás? El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), que negocia con Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, al frente de Transportes de forma temporal tras la dimisión de Óscar Puente.
- ¿Qué impacto tiene? Cancelaciones y frecuencias recortadas en Cercanías y larga distancia, con servicios mínimos fijados por el Ministerio y una segunda cita de negociación este viernes.
Semaf mantiene la huelga de maquinistas en Renfe el 10 y el 12 de noviembre y extiende el 17-N a ocho operadoras.
La reunión celebrada el jueves con el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, terminó sin avances sobre las reivindicaciones de seguridad ferroviaria. El Ministerio de Transportes ha vuelto a citar al sindicato para hoy, viernes 6 de noviembre, según ha confirmado el propio departamento.
Diez y doce de noviembre: paro total y tres franjas parciales
El calendario ya está registrado. El 10 de noviembre el paro cubre las 24 horas del día en el Grupo Renfe; el 12 se parte en tres ventanas: de 06.20 a 09.20, de 14.20 a 17.20 y de 21.20 a 23.20. Ambas jornadas llegan después del paro del 29 de octubre, el primero de una escalada que el sindicato considera inevitable mientras no haya medidas ‘concretas y comprobables’.
El 17-N el conflicto cambia de escala. Semaf ha registrado una convocatoria en solitario que alcanza a los maquinistas de ocho operadoras: Renfe, Iryo, Ouigo, Transfesa, Continental Rail, Tracción Rail, Captrain, y Medway. CCOO ha respaldado la extensión a Ouigo e Iryo, las dos empresas que compiten con Renfe en los corredores de alta velocidad y que hasta ahora habían esquivado los paros.
El impacto no es homogéneo. Los servicios mínimos los fija el Ministerio de Transportes y, en la práctica, blindan los trenes de largo recorrido en horas punta; el castigo se concentra en Cercanías y en las frecuencias intermedias, donde cada convoy suprimido arrastra a cientos de viajeros sin alternativa real de transporte.
Sin avances en la comisión de seguimiento, al sindicato le basta con mantener lo firmado y dejar que el calendario haga el resto.
Ouigo firma la paz y Renfe se queda sola en el calendario
Ouigo ha desconvocado sus jornadas después de pactar con Semaf. Caen del calendario el paro de hoy 6 de noviembre, el del 9 de noviembre y los dos previstos de diciembre, el 4 y el 8. La empresa participada por SNCF evita así un escaparate de cancelaciones en plena temporada de reservas de Navidad y deja a Renfe como único operador con paros confirmados en la semana del 9 al 13.
Renfe sostiene otra versión del conflicto. La operadora pública asegura que cumplió todos los compromisos del acuerdo y que las medidas pendientes exceden su competencia: de las 24 que no dependen de ella, 17 estarían ejecutadas y las siete restantes en trámites avanzados. Semaf responde que la comisión de seguimiento del pacto no se ha reunido nunca.
El origen está en el acuerdo del 9 de febrero de 2026, el que permitió desconvocar los paros del 10 y el 11 de aquel mes a cambio de grupos de trabajo multidisciplinares para redactar nuevas normativas y procedimientos operativos de seguridad. Nueve meses después, el sindicato habla de convocatorias ‘postergadas de forma reiterada’. A eso se suma la interinidad política: la dimisión de Óscar Puente ha dejado la negociación en manos de Cuerpo, que gestiona Transportes de forma temporal y negocia con el calendario en contra.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Para el viajero, la ventana crítica es la semana del 9 de noviembre. La recomendación práctica pasa por revisar el estado del billete en los canales oficiales de Renfe antes del lunes y, si el trayecto admite flexibilidad, moverlo al 9 o al 13, fuera de las jornadas de paro. En las convocatorias anteriores la operadora habilitó el cambio o la devolución sin gastos para los trenes afectados por los servicios mínimos.
La zona cero son los núcleos de Cercanías de Madrid y Barcelona, donde se concentra el mayor volumen de maquinistas, y el corredor Madrid-Barcelona en alta velocidad. El 17-N, si la convocatoria se mantiene, el mapa se amplía a los trazados de Ouigo e Iryo y a los operadores de mercancías, con impacto directo en los puertos y en las cadenas de suministro.
El dato que resume la paradoja es el 24 frente al 17. Renfe admite 24 compromisos fuera de su ámbito y presume de haber ejecutado 17; el sindicato no discute la cifra, discute la verificación. Ahí está el nudo: sin comisión de seguimiento no hay forma de acreditar el avance, y sin avance acreditado no hay desconvocatoria.
La lectura es incómoda para el Ministerio. Un conflicto de seguridad ferroviaria gestionado desde Economía, con un titular interino y a cuatro días del primer paro total, transmite la imagen de un calendario que se impone a la política. El precedente de febrero demuestra que el acuerdo es posible cuando hay mesa y prisa; entonces había dos presidentes —los de Renfe y Adif— sentados en la misma sala y una huelga a 48 horas.
Queda la reunión de hoy y queda el 17-N. Si el encuentro del viernes no produce medidas materiales, el paro del 10 será el primero de una serie larga, y la pregunta dejará de ser cuántos trenes se cancelan para pasar a ser cuánto tiempo puede sostener el Gobierno una negociación abierta con tres operadores mirando de reojo.




