EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El precio medio del metro cuadrado vendido ante notario llega a 1.959 euros en agosto, frente a los 1.426 euros de junio de 2018: un 37% más.
- ¿Quién está detrás? El Consejo General del Notariado, que construye su estadística sobre escrituras firmadas y no sobre precios de oferta.
- ¿Qué impacto tiene? La compraventa media cuesta 215.596 euros, 57.062 más que hace ocho años, mientras el número de operaciones retrocede mes a mes.
El precio de la vivienda vendida ante notario sube un 37% desde junio de 2018, hasta 1.959 euros por metro cuadrado. Son 533 euros más por cada metro escriturado en ocho años, según la última estadística del Portal Estadístico del Notariado.
Del 1.426 al 1.959 euros: qué mide de verdad el índice notarial
Conviene empezar por el método. La estadística del Consejo General del Notariado se construye sobre escrituras firmadas: recoge la superficie real del inmueble y el precio declarado en la operación, no lo que se pide en un anuncio. Es el termómetro del precio efectivo, con dos limitaciones conocidas: llega con retardo y mide lo escriturado en el mes, no la intención de compra.
El punto de partida es junio de 2018, tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Entonces el metro cuadrado se pagaba a 1.426 euros; en agosto de este año la cifra oficial más reciente lo sitúa en 1.959 euros: 533 euros netos de diferencia y un 37% relativo. El importe medio de la compraventa ha seguido la misma traza, de 158.534 a 215.596 euros, con un alza de 57.062 euros, y del 36%. La brecha entre ambos porcentajes implica una superficie media algo menor que la de hace ocho años.
Lo que inquieta no es el nivel, sino la pendiente. En 2018 el precio crecía a un ritmo interanual del 2,4%; en 2025 escaló al 7,55%, un aumento relativo del 210,7% en el ritmo. Desde abril el incremento encadena dos dígitos y en agosto alcanzó el 12,8% interanual, la mayor subida desde octubre de 2021, cuando se registró un 14,3%. Ocho años después, el mercado no se ha estabilizado: se ha acelerado.
La paradoja: el precio se acelera y las compraventas se enfrían
El volumen cuenta otra historia. En 2018 se formalizaron 586.397 compraventas ante notario; en 2025 fueron 755.969, el mejor registro desde el boom inmobiliario. Hasta agosto van 440.912 operaciones y, si se mantiene la tendencia, el ejercicio cerraría en unas 661.000. Pero la serie mensual encadena retrocesos interanuales y agosto marcó mínimos de los últimos seis años.
Ocho años de subida ininterrumpida han dejado un mercado que ya no crece por volumen: el precio aguanta porque se vende menos y se negocia distinto.
El comprador tipo apenas se ha movido. La edad mediana ha pasado de 44 a 46 años desde 2018, un 4,5% más, y los años de renta íntegra necesarios para comprar siguen en 5,03 frente a 5,02. Ese último dato engaña: cruza rentas medias con precios medios y esconde que la entrada real al mercado exige más aportación inicial y más aval familiar. A eso se suma el ruido político: la vivienda se ha instalado en el centro del debate y, según la lectura difundida por Idealista a partir de estas cifras, en el adelanto electoral del 29 de noviembre.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume el ciclo son dos cifras pegadas: 1.959 euros por metro cuadrado y 215.596 euros de operación media. La prima entre el 37% del metro y el 36% del ticket indica que el encarecimiento no viene solo de que el ladrillo valga más, sino de que se vende un producto algo más pequeño y más caro por unidad. Para el comprador de vivienda habitual la referencia útil no es el porcentaje, sino el importe absoluto: 57.062 euros más de desembolso en ocho años.
De cara a los próximos seis meses, precios todavía al alza y transacciones a la baja. La inercia del 12,8% interanual no se corrige en un trimestre, y menos con una oferta de obra nueva que llega con cuentagotas. El precedente de 2006-2007 es el que debe mirarse: entonces el número de operaciones se giró casi un año antes que los precios. Si el patrón se repite, el enfriamiento del volumen anticipa más margen de negociación en el segmento usado, no un desplome. El riesgo es obvio: el índice notarial llega con retardo y parte del ajuste puede estar ocurriendo en la mesa y no en el papel.
El perfil al que beneficia este escenario es concreto. El propietario que vende sin reinvertir en la misma ciudad captura la plusvalía; el comprador de primera vivienda con financiación cerrada a tipo fijo gana margen en usada; el inversor de alquiler, en cambio, compra con yield bruto comprimido —la rentabilidad anual del alquiler antes de gastos dividida entre el precio de compra— y debería exigir descuento antes de firmar. La próxima cita para verificar la tendencia es la estadística notarial de septiembre y, sobre todo, el cierre del año: si se cumplen las 661.000 compraventas proyectadas, 2026 quedará por debajo de 2025 pero muy por encima de las 586.397 de 2018, con precios cerca del 40% superiores.





