Ola azul mercados: Nvidia cae y las renovables europeas se disparan tras las midterms

El triunfo demócrata en las midterms parte al mercado en dos: los chips y la inteligencia artificial se hunden en Asia mientras bancos y renovables celebran en Europa. El petróleo y el gas en mínimos añaden un alivio inesperado de cara al invierno.

Las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre han dejado un mapa político distinto en Washington y los mercados lo han leído en dos direcciones opuestas. En Asia, los fabricantes de chips y las tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial sufrieron ventas de pánico; en Europa, los índices cerraron con subidas notables. El programa económico de DW Español dedicó su emisión a explicar ese desdoblamiento, y la conclusión que deja es incómoda: lo que mueve los precios no es tanto quién gobierna como qué se espera que haga.

Asia castiga los chips, Europa compra alivio

La presentadora Juliana González describió el contraste sin rodeos. En Asia cayeron con dureza las acciones tecnológicas y los fabricantes de semiconductores; en Europa, el DAX alemán, el CAC 40 francés y el IBEX 35 español figuraron entre los índices más beneficiados de la jornada. Detrás del doble movimiento hay una expectativa regulatoria: un Congreso en manos demócratas endurecerá las reglas del sector de la inteligencia artificial y complicará la construcción de nuevos centros de datos.

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Ezequiel Daray, desde la bolsa de Fráncfort, afinó el diagnóstico. No caen tanto las grandes tecnológicas como todo lo que vive alrededor de ellas. Los fabricantes de chips de Taiwán, ASML en Países Bajos y Siemens Energy en Alemania, la firma que produce las turbinas que alimentan los centros de datos, encabezaron las pérdidas. La cadena de suministro en tensión es, en su lectura, el verdadero termómetro del miedo inversor.

El financiamiento circular que inquieta a Nvidia

El punto más filoso del análisis llegó cuando Daray se detuvo en el modelo de negocio. Muchos de los clientes de Nvidia son, a la vez, inversores en Nvidia: la empresa produce los chips, pero quien se los compra también adquiere acciones de la compañía. Ese circuito, sostiene el analista, amplifica cualquier tropiezo. Si el fabricante cede terreno, el golpe se propaga por toda la estructura. Un riesgo de caída en cascada que el mercado venía ignorando mientras los resultados acompañaban.

Bancos y renovables lideran el rebote europeo

Del otro lado del Atlántico la lectura fue casi opuesta. En Europa subieron con fuerza los bancos, las automotrices alemanas y, sobre todo, las compañías de energías renovables en bolsa. El programa recuerda que una de las primeras decisiones de Trump fue rescindir un contrato con la francesa TotalEnergies para levantar molinos de viento, un acuerdo heredado del gobierno de Biden. Ese giro podría empezar a revertirse. Para la banca el argumento es otro: más apetito inversor en el mercado de capitales y un papel protagónico en la intermediación.

El combustible del rebote fue, sin embargo, más prosaico. porque hoy cayo el petróleo cerca de un 9% y el gas natural alrededor de un 7%. Si esa tendencia se sostiene, señalan en el programa, sería una gran noticia para la industria europea y para un invierno que se presenta exigente en costes energéticos.

Quien compra los chips de Nvidia también invierte en Nvidia; si esa rueda se rompe, la caída se vuelve cascada y arrastra al conjunto del mercado.

— Ezequiel Daray, DW Español

Wall Street respira entre la salud y las renovables

Ana Nieto puso cifras a la reacción en Nueva York. Los índices registraron ganancias a lo largo de la sesión mientras caía la rentabilidad de los bonos, un alivio para el mercado de deuda. Subieron la salud, las energías limpias, el consumo y el entretenimiento. En el lado de las pérdidas quedaron las empresas cuyo negocio depende de los centros de datos, por los cambios fiscales y legislativos que se anticipan. En Texas, el segundo estado más relevante del sector después de Virginia, la nueva gobernadora demócrata quiere más regulación antes de autorizar nuevas instalaciones y ha advertido del fin de las ayudas fiscales.

Tampoco todo el sector tecnológico se hunde. La idea que se impone es que los demócratas regularán sin matar la gallina de los huevos de oro de la economía estadounidense. SpaceX y Tesla sí retrocedieron, por el temor a investigaciones sobre la gestión de Elon Musk. Y el petróleo cayó junto a las petroleras: en el programa se atribuye al convencimiento de que una prioridad demócrata es cerrar el conflicto con Irán.

El techo de deuda, la palanca real de los demócratas

Más allá del ruido de la sesión, el control del Congreso devuelve a los demócratas la palanca de negociación más potente del sistema: el límite de emisión de deuda. En el programa se apunta que en verano de 2027 habrá que volver a elevarlo y que esa cita se usará para arrancar concesiones a la Casa Blanca: revertir recortes en el seguro médico para personas con bajos ingresos, restaurar ayudas sociales y revisar parte de la rebaja fiscal de Trump. El dato que sostiene el argumento es que la recaudación por impuestos corporativos está en mínimos de muchos años pese al aumento de los beneficios empresariales.

Del banco paraguayo al satélite de Musk

La emisión también repasó la intervención de un banco paraguayo con casi tres millones de clientes en un país de seis millones de habitantes, la petición de prisión preventiva para uno de sus fundadores y la renuncia del presidente del banco central. Y cerró con la mirada de Musk puesta en las comunicaciones móviles desde el espacio, un negocio que inquieta a las operadoras europeas. Cuatro grandes telecos preparan una candidatura conjunta a nuevas licencias de frecuencias satelitales en la UE, con el argumento de que hace falta una competencia satelital con reglas y protección de datos europeas.

Qué leer en todo esto

Para el lector europeo la lección es doble. Primero, que la política estadounidense se ha convertido en un factor de riesgo y de oportunidad para carteras que no tienen nada que ver con Estados Unidos: basta ver cómo un cambio de mayoría en el Congreso movió bancos, automotrices y renovables del Viejo Continente en una sola sesión. Segundo, que el mercado empieza a discriminar dentro de la gran apuesta tecnológica. Ya no compra el sector en bloque; separa a quien produce los chips, de quien los instala y de quien los financia. Ese escrutinio sobre el financiamiento circular puede ser la historia económica de los próximos trimestres.

Conviene además separar el ruido del calendario. Lo ocurrido estos días es una reacción a expectativas, no a leyes aprobadas. La regulación sobre inteligencia artificial, el fin de los incentivos fiscales a los centros de datos y la negociación del techo de deuda son procesos que se medirán en meses, no en cierres de bolsa.

Queda una pregunta abierta que el programa deja flotando: si el abaratamiento del petróleo y del gas se consolida, Europa podría encarar el invierno con un margen que no tenía hace un año. Si se trata solo de un respiro de dos sesiones, el rebote de bancos y renovables habrá sido otra foto de un mercado que reacciona antes de entender.

Puedes ver el análisis completo aquí:


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