Ryanair se sitúa entre las compañías que mayor interés despiertan entre los analistas ante el impacto de la crisis en Oriente Medio. La aerolínea de bajo coste irlandesa se expone al encarecimiento del combustible derivado de los conflictos en la región, si bien ha logrado hasta la fecha evitar que este sobrecoste repercuta directamente en el bolsillo del consumidor. Aunque esta estrategia ha comprimido sus márgenes de beneficio, ha permitido sostener el volumen de pasaje de la compañía, tal y como se detalla en los resultados del primer semestre del ejercicio fiscal 2027.
«Los ingresos del primer semestre aumentaron un 3%, hasta los 10.080 millones de euros. Los ingresos por vuelos regulares crecieron un 1%, hasta los 7.000 millones de euros, impulsados por un incremento del 6% en el tráfico, aunque con unas tarifas un 4% más bajas», ha explicado Michael O’Leary, consejero delegado de la firma irlandesa.
«Las tarifas durante el primer semestre disminuyeron —en abril no se incluyó la totalidad del periodo de Semana Santa—, ya que el conflicto en Oriente Medio generó incertidumbre entre los consumidores y provocó que las reservas se realizaran con mayor antelación. Los ingresos complementarios crecieron un 6%, hasta los 3.080 millones de euros. Los costes operativos aumentaron un 10%, hasta los 7.690 millones de euros, debido a que el precio del combustible para aviones —del cual un 20% no estaba cubierto mediante coberturas financieras— se duplicó, y a que cesaron las compensaciones de los proveedores tras la entrega de la última unidad del modelo B-8200 “Gamechanger” en la primavera de 2026″, ha señalado el ejecutivo.
Datos positivos para los analistas
Los resultados han sido valorados de forma favorable por los analistas del banco canadiense RBC. En un informe firmado por Ruairi Cullinane y Jakub Glinkowski, la firma destaca que el incremento continuado en la cifra de pasajeros constituye un indicador positivo en un entorno marcado por la presión de los costes operativos. Asimismo, señalan que Ryanair figura entre las aerolíneas mejor preparadas del sector para encajar las oscilaciones de los carburantes.

«El precio del combustible para aviones en el año fiscal 2027 se mantiene cubierto en un 80% a aproximadamente 67 dólares por barril. La cobertura estimada para el año fiscal 2028 se ha ampliado al 25% a aproximadamente 95 dólares (desde el 15% a aproximadamente 85 dólares por barril en el primer trimestre). Aún es demasiado pronto para ofrecer previsiones sobre el beneficio neto del año fiscal 2027. La dirección ha señalado un aumento de aproximadamente 2.000 millones de euros en la factura de combustible del año fiscal 2028 a los precios a plazo actuales y está revisando todos los costes, incluidos los cambios en la actividad aeroportuaria, las posibles congelaciones salariales temporales, la reducción de la proporción de tripulantes y el mayor uso de la IA», se detalla en el análisis del banco.
La recompra de acciones calma a los accionistas de Ryanair
Paralelamente, la aerolínea mantiene la ejecución de su plan de recompra de títulos corporativos. Según ha confirmado O’Leary durante la presentación financiera, la compañía ha completado una de las fases del programa y mantendrá esta política de capital a medio plazo con el objetivo de elevar la rentabilidad para el accionista.
«En septiembre, completamos nuestro programa de recompra de acciones más reciente, por un importe de 750 millones de euros (con la amortización de aproximadamente 28,6 millones de acciones). Desde 2008, hemos retirado más del 40% del capital social emitido de Ryanair. El Consejo de Administración mantiene su compromiso de generar rentabilidad para los accionistas y, hoy (conforme a nuestra política), ha anunciado un dividendo a cuenta de 0,273 euros por acción (pagadero a finales de febrero de 2027), así como un nuevo programa de recompra de acciones por valor de 800 millones de euros (que comenzará en febrero, momento en el que los flujos de caja suelen ser muy positivos de cara a la temporada de viajes de verano). Se prevé que esta nueva recompra tenga una duración aproximada de 10 meses (a partir de finales de febrero), sujeta a las condiciones del mercado», especifica el directivo.
El combustible es la gran duda del sector
La principal incertidumbre para el grupo radica en la evolución del queroseno de aviación para los próximos trimestres. Ante la ausencia de señales de resolución a corto plazo en el conflicto de Oriente Medio, la cotización de los carburantes podría mantener su senda alcista, lo que terminaría por forzar una revisión al alza en los precios de los billetes, una posibilidad que la propia dirección no descarta.
«A menos que se produzca una rápida resolución del conflicto en Oriente Medio, prevemos que los precios del combustible para aviones se mantengan elevados hasta bien entrado 2027. Dado que las coberturas de bajo coste sobre el precio del petróleo vencerán antes del ejercicio 2027, todas las aerolíneas de la UE se enfrentarán a una factura de combustible considerablemente más alta el próximo año», advierte O’Leary.

Si bien consideramos que las tarifas aéreas para vuelos de corta distancia en Europa aumentarán de forma significativa —reflejando tanto el encarecimiento del combustible como la reducción de capacidad por parte de la competencia—, es poco probable que esto compense por completo el incremento estimado de unos 2.000 millones de euros (basado en los precios a plazo actuales) en nuestra factura de combustible para el ejercicio 2028. Para hacer frente a esta situación, estamos revisando todos los costes en las aerolíneas del Grupo, prestando especial atención a las negociaciones con los aeropuertos», añade.
Por su parte, los analistas de RBC coinciden en señalar esta variable como el factor crítico para el próximo ejercicio, aunque confían en la capacidad de adaptación de la compañía. «Los precios actuales del combustible —así como los precios a plazo— suponen un riesgo para las expectativas de consenso de cara al ejercicio 2028 (un riesgo que podría verse mitigado, en parte, mediante ajustes en los precios y medidas de control de los costes unitarios excluyendo el combustible); no obstante, consideramos que el mercado ya ha descontado este riesgo. Prevemos que el nuevo programa de recompra de acciones, dotado con 800 millones de euros y cuyo inicio está programado para febrero —lo que equivale a aproximadamente un 3-4% de la capitalización bursátil—, tendrá hoy una buena acogida», concluyen.




