La subasta de Leonora Carrington que Heritage Auctions celebra en Nueva York el 10 de noviembre devuelve al mercado una obra que llevaba siete décadas sin verse en público. Fil d’Or, pintado en 1953 en México, sale con una estimación de 250.000 a 350.000 dólares. Llevo meses siguiendo la recomposición de precios del surrealismo femenino y esta aparición llega en un punto muy concreto del ciclo.
El título traduce del francés como hilo de oro, el término que designa el alambre metálico con el que se ornamentaban los textiles de lujo. La obra muestra un ave cósmica construida con hilos que se cruzan y que parten de un único origen: la galaxia dorada que ocupa el lugar del corazón.
La técnica y la procedencia: qué se subasta realmente
Carrington empleó el grattage, el procedimiento que había desarrollado su antiguo compañero Max Ernst y que consiste en raspar capas de pintura fresca con una hoja o una espátula para exponer texturas imprevistas. El resultado produce una impresión de movimiento espontáneo, como si el cuadro se estuviera gestando mientras se mira. No es un detalle menor para el comprador: la técnica sitúa la pieza en el centro del lenguaje surrealista de posguerra y no en su periferia.
La procedencia mexicana añade el resto. Carrington se instaló en México tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa y allí trabó amistad con Remedios Varo y la fotógrafa Kati Horna en torno a la alquimia, el ocultismo y el simbolismo esotérico. Murió en Ciudad de México en 2011, a los 94 años, después de una carrera doble como pintora y escritora.
La casa de subastas sostiene en su ficha que el título desplaza la atención de lo evidente hacia significados alternativos y coexistentes. Es una lectura filológica. Para el inversor, el dato relevante es otro: el rango de 250.000 a 350.000 dólares equivale a poco más del 1% del récord que la artista alcanzó en 2024. La escala del objeto y la escala de su mercado no juegan en la misma liga.
Una obra de 1953 que llevaba setenta años fuera del radar no compite por precio con los lienzos de récord: compite por atención, y eso altera la ecuación de salida.
El mercado de Carrington: de 3,2 a 28,5 millones en dos años
El mercado de la artista se reordenó por completo en 2024, cuando Les Distractions de Dagobert (1945) se adjudicó en Sotheby’s por 28,5 millones de dólares. El precio multiplicó por casi nueve el récord anterior, fijado en 3,2 millones en 2022. Ninguna otra surrealista ha trazado una curva tan vertical en tan poco tiempo.

Ese salto no es aislado. Las artistas surrealistas han vivido un aumento de interés sin precedentes en la última década, y una parte del impulso se atribuye a la Bienal de Venecia de 2022 comisariada por Cecilia Alemani, titulada The Milk of Dreams precisamente a partir de un libro de Carrington. Cuando una exposición de esa escala toma el nombre de una artista, el coleccionista institucional y el comprador privado leen la misma señal al mismo tiempo.
Eso sí, conviene separar dos mercados que suelen confundirse. El de los lienzos grandes de los años cuarenta, con oferta prácticamente agotada, y el de las obras de formato medio y técnica experimental, donde Fil d’Or se posiciona. El primero sostiene las cifras de récord. El segundo es el que tiene profundidad real y donde el precio se forma subasta a subasta.
El récord de 28,5 millones no eleva automáticamente el precio de todo lo que firma Carrington. Eleva el suelo, no el techo.
La lectura de inversión: escasez real, liquidez limitada
En mi lectura, Fil d’Or es una pieza de preservación de capital con un componente especulativo acotado, no un vehículo de revalorización agresiva. La razón es estructural: la oferta de Carrington es finita y pequeña, pero el universo de compradores capaces de sostener precios de siete cifras es todavía más reducido. Ese desequilibrio protege el valor en el largo plazo y complica la salida en el corto.
El precedente de 2022-2024 ilustra el patrón. Tras un récord de esa magnitud, el mercado secundario de la artista tiende a sobrerreaccionar durante doce o dieciocho meses y después corrige en las obras de gama media que se compraron con la expectativa equivocada. Quien puje el 10 de noviembre debe decidir antes si compra una obra o compra una tendencia. Son dos operaciones distintas, con horizontes distintos y con riesgos distintos.
El hito que conviene seguir no es esta subasta, sino la temporada de ventas nocturnas de arte del siglo XX de febrero en Londres. Si aparece otra Carrington de formato medio con estimación similar y se adjudica por encima del rango alto, la tendencia queda confirmada. Si se queda sin postor o se remata por debajo, el mercado habrá hablado con la misma claridad.
💎 Veredicto Wealth
Fil d’Or encaja en un perfil de preservación de capital con horizonte superior a siete años, no en una apuesta de revalorización rápida. El riesgo a vigilar es la liquidez: en obras de este rango el comprador de salida aparece con relativa facilidad, pero en piezas por encima de dos millones la espera se mide en años.




