Coinbase ha cerrado el tercer trimestre de 2026 con 1.200 millones de dólares de ingresos, por debajo de los 1.233 millones que esperaba el consenso de analistas. El desvío es pequeño, de apenas un 3%, pero llega en un momento delicado: la compañía cotiza con una caída superior al 55% en lo que va de año. Y el dato que más duele no es el de la facturación.
Los usuarios transaccionales, es decir, los clientes que realizan al menos una operación al mes, han bajado a 7,4 millones desde los 9,3 millones de hace un año. Es la métrica que el mercado mira con lupa, porque de ella dependen las comisiones por operar, que siguen siendo la principal fuente de ingresos del exchange. Un 20% menos de clientes activos equivale a un 20% menos de papeletas para cobrar comisión.
Ingresos por debajo de lo previsto y menos gente operando
La parte recurrente del negocio sí ha aguantado. Los servicios de suscripción y los ingresos no ligados al trading alcanzaron 570 millones de dólares, según las cuentas remitidas a el portal de relación con inversores de Coinbase. La cifra lleva varios trimestres engordando a base de Coinbase One, su plan de pago con ventajas para usuarios, y de servicios para instituciones.
Dos divisiones nuevas empiezan a notarse. El negocio de mercados de predicción, donde se apuesta al resultado de un evento, superó los 200 millones de dólares de ingresos anualizados. Y Coinbase One cerró el trimestre con el mayor número de suscriptores de su historia, aunque la empresa no desglosa el dato exacto.
El EBITDA ajustado, una medida de la rentabilidad operativa antes de intereses, impuestos y amortizaciones, fue de 332,9 millones de dólares. Con esa vara de medir, Coinbase suma 15 trimestres consecutivos en positivo. No está en pérdidas: está ganando menos de lo que el mercado había descontado.
Hay un contrapunto que la propia compañía subrayó en la llamada con analistas. Su cuota del volumen global de negociación cripto subió al 10,7%, el cuarto trimestre consecutivo de ganancias. Dicho de otro modo, el pastel se ha encogido, pero Coinbase se está quedando con una porción mayor.
El mercado cripto se ha encogido, pero Coinbase sale de cada trimestre con una porción mayor del negocio que queda.
También hubo compras con balance propio. La empresa declaró la adquisición de 643 bitcoins durante el trimestre. La valoración de 1.500 millones que circuló junto al anuncio no encaja con el precio de bitcoin en esas fechas, por debajo de los 77.000 dólares, así que conviene tomar esa cifra con cautela hasta que el informe completo esté auditado.
Brian Armstrong y un plan de venta de acciones que arranca el 16 de noviembre
En paralelo a las cuentas, los registros publicados esta semana muestran algo que el mercado lee con lupa: el consejero delegado, Brian Armstrong, ha establecido un plan para vender hasta 8,17 millones de acciones de clase A. El plan se adoptó en agosto al amparo de la regla 10b5-1 de la SEC, el mecanismo que permite a directivos programar ventas con antelación para evitar sospechas de uso de información privilegiada.
Las ventas podrían ejecutarse desde el 16 de noviembre y hasta octubre de 2027, siempre sujetas a condiciones de precio de la acción. A ellas se suman planes similares del cofundador Fred Ehrsam y de la presidenta, Emilie Choi, hasta un total de unos 13,6 millones de títulos.
No es terreno nuevo. El analista de VanEck Matthew Sigel contabilizó cerca de 545,7 millones de dólares en ventas de Armstrong en nueve meses desde abril de 2025. El propio directivo ha defendido en público que esas operaciones responden a su gestión de riesgo personal y no a una opinión sobre la compañía.
La acción cae un 15%: el hackeo de Binance pesa más que las cuentas
La reacción bursátil fue dura. Las acciones de Coinbase cayeron alrededor de un 15% en la sesión, pero el detonante no parece estar en el informe de resultados. El 29 de octubre, su competidor Binance comunicó una brecha de seguridad que estima en 6.300 millones de dólares, la mayor sustracción de cripto registrada hasta la fecha.
Binance ha congelado unos 3.000 millones en activos con ayuda de socios del sector, mantiene 6.340 millones en reservas para cubrir pérdidas y asegura que los depósitos no se han visto afectados y que las retiradas se reanudarán en un plazo de 48 horas. La compañía no ha atribuido el ataque a ningún grupo, aunque las primeras hipótesis apuntan a Corea del Norte. Tampoco ha encontrado indicios de filtración de claves privadas de carteras.
El mercado reaccionó en cadena. Bitcoin cayó cerca de un 4,5% hasta perder los 77.000 dólares, Strategy (MSTR) retrocedió en torno a un 10% y Strive (ASST) llegó a dejarse más de un 12%. Cuando el principal operador del sector sufre un incidente así, el castigo se reparte entre todos los que cotizan con etiqueta cripto.
Qué dicen los resultados de Coinbase sobre el ciclo: del superciclo de 2021 al mercado de 2026
Merece la pena mirar las cuentas con perspectiva. En 2021, con bitcoin en máximos y dinero barato, Coinbase facturaba miles de millones al trimestre gracias a un volumen desbocado y a más de 11 millones de usuarios operando. Luego llegó 2022: la caída de Terra, la quiebra de FTX (el exchange que desapareció tras usar fondos de clientes para tapar sus pérdidas) y una limpieza que se llevó por delante a buena parte del sector. La compañía sobrevivió, recortó plantilla y aprendió que no podía depender solo de las comisiones.
El ciclo actual se parece más a una travesía por el desierto que a un desplome. Los volúmenes no acompañan y el inversor minorista, ese que compra en la euforia, sigue en la orilla. Por eso importan los 570 millones de suscripciones y los mercados de predicción: son ingresos que entran aunque nadie haga una sola operación. La diversificación es la prueba real, mucho más que un trimestre flojo.
Eso sí, hay dos riesgos que las cifras no esconden. El primero es la dependencia del mercado: si el volumen global sigue bajando, esa cuota del 10,7% vale menos en términos absolutos. El segundo es la presión regulatoria en Europa, donde el reglamento MiCA obliga a las plataformas a cumplir requisitos de reservas, custodia e información con plazos ya en marcha. Más cumplimiento significa más coste fijo.
El siguiente punto de control está a la vuelta de la esquina. El 16 de noviembre se abre la ventana de ventas de Armstrong y el mercado tendrá una señal tangible sobre lo que hacen los de dentro. Antes, en cuestión de días, Binance debe demostrar que devuelve el dinero de sus clientes sin sobresaltos. Si lo consigue, buena parte del castigo bursátil de Coinbase se habrá quedado en un susto. Si no, el debate sobre la seguridad del sector volverá al primer plano justo cuando la compañía necesita lo contrario: confianza.




