La relación de las ciudades y los pueblos canarios con el litoral debe entenderse como un espacio compartido, que reconozca su dimensión social, la vinculación histórica con el mar y la compatibilidad con los espacios de ocio. Así lo señaló el director general de Costas y Gestión del Espacio Marítimo Canario, Antonio Acosta, en la clausura del seminario «La ciudad y el mar», celebrado en Santa Cruz de La Palma.
Acosta explicó que el Gobierno de Canarias defiende esa relación de identidad entre los núcleos poblacionales y el mar con criterios de seguridad, ambientales, patrimoniales, sociales y económicos. También destacó la necesidad de compatibilizar el ocio con la conservación medioambiental y la protección del patrimonio, preservando la identidad de las zonas costeras, y de que las administraciones coordinen su trabajo.
Santa Cruz de La Palma y su frente marítimo
La última sesión del seminario, organizado por el Ejecutivo canario junto con el Cabildo de La Palma y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, contó con la participación del arquitecto Rafael Daranas, redactor del plan general de ordenación urbana de Santa Cruz de La Palma.
Daranas expuso el caso de la capital palmera, que describió como una ciudad formada por sus conexiones exteriores y por edificaciones patrimoniales relacionadas con el comercio marítimo. Planteó entenderla como un sistema continuo que conecte el casco histórico, la avenida marítima y la nueva playa, con espacios para el ocio, la restauración y las actividades náuticas.
Planificación y coordinación
El arquitecto sostuvo que es necesario vincular mejor el patrimonio histórico con el mar mediante un espacio público compatible con la ciudadanía, en el que interactúen residentes y turistas, patrimonio y ocio, memoria y futuro.
En su análisis del frente marítimo distinguió tres zonas. Para el litoral portuario, señaló la necesidad de coordinar la actividad económica y las futuras necesidades del puerto con la calidad urbana y paisajística. En el litoral urbano, consideró preciso conectar el casco histórico, la avenida marítima y la playa en un espacio público continuo y accesible. En el litoral norte, planteó compatibilizar el crecimiento con la protección patrimonial, el dominio público marítimo-terrestre y la planificación insular.
Daranas propuso planificar a largo plazo para anticipar las necesidades de la ciudad y el puerto más allá de los proyectos previstos. También consideró necesaria una coordinación institucional efectiva y defendió que el litoral, además de funcional y económicamente viable, sea accesible, habitable y compartido, con prioridad para la calidad de vida ciudadana.





