5Cómo escala la alerta: del nivel autonómico al CCAES y al Reglamento Sanitario Internacional de la OMS
En España la peste es de declaración obligatoria urgente y basta con identificar un caso —probable o confirmado— para activar una alerta que exige coordinación nacional. El protocolo de vigilancia obliga al servicio de vigilancia epidemiológica de la comunidad autónoma a notificar de forma urgente la detección al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad y al Centro Nacional de Epidemiología (CNE), del Instituto de Salud Carlos III. Cada autonomía mantiene su propio circuito interno: en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, los casos se comunican al Área de vigilancia y control de Enfermedades Transmisibles y, fuera del horario laboral, al Sistema de Alerta Rápida en Salud Pública (SARSP), a través del 061. El Real Decreto 2210/1995, que creó la RENAVE, ya obligaba a las comunidades a comunicar urgentemente al Ministerio los brotes con interés supracomunitario, y ante una sospecha de liberación intencionada la notificación urgente al CCAES es también obligatoria.
El CCAES convierte esa alerta autonómica en respuesta coordinada y actúa como puente hacia el exterior: ejerce de Centro Nacional de Enlace con la OMS (Orden SCO/3870/2006) y de punto focal del Sistema de Alerta y Respuesta Rápida de la Unión Europea, con disponibilidad permanente. Junto a las autonomías afectadas valora las medidas y decide si procede elevar el caso al sistema europeo (EWRS) y a la OMS conforme al Reglamento Sanitario Internacional (2005), que obliga a notificar en menos de 24 horas, a través de ese centro de enlace, todo evento que pueda constituir una emergencia de salud pública de importancia internacional. El Anexo 2 del reglamento fija el instrumento de decisión y solo la OMS determina cuándo se declara esa emergencia. El episodio de la trabajadora de un laboratorio de Irkutsk (Siberia), fallecida el 2 de octubre, lo ilustra: la OMS confirmó que no había recibido notificación oficial por el RSI y reclamó información a Rusia, mientras situaba el riesgo en «muy bajo» para Europa.



