La misión MMX ya tiene fecha: el 19 de octubre despegará desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón, rumbo a Fobos. Es el primer intento de la historia de traer a la Tierra material de una luna de Marte, y viajará con instrumentos de la NASA a bordo.
La nave es de la agencia japonesa JAXA, que lleva años preparando el proyecto Martian Moons eXploration. La NASA firma tres contribuciones y ha convocado una teleconferencia informativa para el jueves 15 de octubre a las 16:00, hora de la costa este de Estados Unidos, en la que sus responsables explicarán su papel exacto en la misión, cuyos detalles técnicos recoge la página oficial de MMX.
Diez meses de viaje y cinco años hasta tener las muestras
El despegue está fijado para el 19 de octubre, ya 20 de octubre en horario japonés, y la llegada a Marte, para agosto de 2027. A partir de ahí, la nave pasará meses sobrevolando las dos lunas marcianas, Fobos y Deimos, antes de centrarse en la primera. No es un capricho. Fobos gira a unos 6.000 kilómetros sobre la superficie de Marte, más cerca de su planeta que cualquier otra luna del sistema solar, y completa una vuelta en menos de ocho horas. Deimos, más pequeño y lejano, queda como objetivo secundario del reconocimiento.
Hay además una razón de urgencia. El propio Fobos se acerca lentamente a Marte y los modelos vigentes apuntan a que, dentro de decenas de millones de años, acabará rompiéndose o cayendo sobre el planeta. La ventana para leer su registro geológico es amplia, pero no infinita.
La recogida de la muestra no llegará antes de diciembre de 2028. Después, el contenedor emprenderá el camino de vuelta, y aterrizará en la Tierra en 2031. Entre el lanzamiento y el análisis en un laboratorio habrán pasado cinco años: aproximadamente lo que tarda un estudiante en completar un grado y un máster. La ciencia de esta misión se mide en esa escala, la de las carreras largas.
MEGANE, el brazo neumático y la red que mantiene el contacto
El instrumento más visible del lado estadounidense es MEGANE, un espectrómetro de rayos gamma y neutrones desarrollado por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. Su trabajo consiste en leer la composición del subsuelo de Fobos sin necesidad de excavar: los rayos gamma y los neutrones que escapan de la superficie delatan qué elementos hay ahí abajo. El investigador principal del instrumento, David Lawrence, participará en la teleconferencia del 15 de octubre.
Ninguna nave ha traído jamás un fragmento de una luna marciana; esa muestra es la única manera de saber de qué están hechos Fobos y Deimos.
La segunda aportación es mecánica: el sistema neumático que recogerá el regolito de Fobos, diseñado por Honeybee Robotics, una empresa propiedad de Blue Origin. Su vicepresidente, Kris Zacny, también intervendrá en la rueda de prensa. La tercera es invisible y sostiene todo lo demás: el apoyo de comunicaciones y navegación de la Red de Espacio Profundo de la NASA. El programa Discovery financió estas contribuciones y su gestión corresponde al Centro de Vuelo Espacial Marshall, en Huntsville (Alabama).
Entre Marte y la Tierra la distancia varía tanto a lo largo del año que las señales de radio de la nave tardan entre cinco y veinte minutos en llegar a casa. Cada orden se ejecuta con ese retraso. Nadie pilota en tiempo real.
Por qué esta muestra puede resolver el origen de las lunas de Marte
Fobos y Deimos llevan décadas en una zona gris de la ciencia planetaria. Sus órbitas no se discuten, pero su procedencia sí. Una hipótesis los describe como asteroides capturados por la gravedad marciana; otra sostiene que nacieron de los escombros que un impacto gigantesco lanzó al espacio alrededor del planeta, un mecanismo parecido al que, según los modelos vigentes, dio forma a la Luna terrestre. Los datos remotos no bastan para decidir, porque las superficies de ambos cuerpos son oscuras, polvorientas y difíciles de leer a distancia.
Ahí está el valor real de MMX. Una muestra traída a un laboratorio terrestre se puede datar, medir y volver a analizar durante décadas: es la diferencia entre una fotografía y un archivo. La JAXA ya demostró que sabe hacerlo. Su sonda Hayabusa trajo granos del asteroide Itokawa en 2010 y Hayabusa2 regresó en 2020 con material de Ryugu. Lo que ninguna agencia ha intentado todavía es hacerlo con un satélite de otro planeta.
Conviene no disolver la incertidumbre. La misión aspira a recoger material suficiente para responder preguntas sólidas, pero la cantidad final dependerá de lo que encuentre el brazo neumático y de que la cadena de retorno funcione a la primera. El calendario tampoco perdona: cualquier retraso en el despegue se arrastra a la llegada y a la recogida.
Y queda la pregunta de fondo, que ningún instrumento resolverá antes de tener los granos en la mano. Si Fobos es un asteroide capturado, su composición debería parecerse a la de los cuerpos del cinturón principal; si es escombro marciano, llevará la firma química de Marte. Una de las dos hipótesis caerá.
El siguiente hito es público y está a la vuelta de la esquina: la teleconferencia del 15 de octubre, en la que Lindsay Hays, directora en funciones de la División de Ciencia Planetaria de la NASA, y Tom Statler, responsable científico del programa MMX en la agencia, repasarán los detalles. Cuatro días después, si nada lo impide, la nave despegará desde Tanegashima. A partir de ahí, cinco años de paciencia.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se lanza: la misión MMX de JAXA, la primera de la historia que intentará traer a la Tierra muestras de una luna de Marte.
- Dónde: despegue desde el Centro Espacial de Tanegashima (Japón); destino, las lunas marcianas Fobos y Deimos.
- Institución responsable: JAXA, con el espectrómetro MEGANE, el sistema neumático de recogida y el apoyo de la Red de Espacio Profundo aportados por la NASA.
- Cuándo: lanzamiento el 19 de octubre de 2026; llegada a Marte en agosto de 2027; recogida de muestra no antes de diciembre de 2028; entrega en la Tierra en 2031.
- Impacto a futuro: primera muestra de un satélite de otro planeta, decisiva para saber si Fobos y Deimos son asteroides capturados o escombros de un gran impacto en Marte.




