BitMine, la mayor tesorería corporativa de Ethereum, dejará de comprar ether cuando su cartera alcance el 5% del suministro total. Lo anunció su presidente, Tom Lee, en la conferencia Token2049 de Singapur, y el mercado reaccionó con una caída cercana al 5% en el precio de ETH.
Tom Lee pone número al final de las compras de BitMine
La distancia que queda es corta en términos relativos. La compañía reportó 6.016.414 ETH a 4 de octubre, en torno al 4,9% del suministro, así que le faltan unos 100.000 ether para cruzar el umbral. A los precios actuales, esa última tanda costaría alrededor de 230 millones de dólares. ‘Solo necesitamos conseguir otros 100.000 ETH para llegar al 5%’, resumió Lee sobre el escenario de Token2049.
El recorrido arrancó el 30 de junio de 2025, con ether cerca de los 2.500 dólares. Quince meses y algo más de seis millones de monedas después, ETH cotiza alrededor de 2.581 dólares. En la práctica, el mayor comprador corporativo del mercado ha construido casi toda su posición a los precios que se ven hoy.
Parar tiene una consecuencia menos visible: BitMine ya no necesitará levantar dinero para financiar las compras. Lee ya había avisado en junio de que la fase agresiva tocaba a su fin, de modo que el anuncio de esta semana confirma una hoja de ruta que llevaba meses sobre la mesa.
A quién afecta: ETFs, tesorerías y el precio de ether

El contexto no acompaña. Los ETF spot de Ethereum en Estados Unidos perdieron cerca de 408 millones de dólares en seis días, según los datos que recopila SoSoValue, el equivalente a unas 152.000 monedas. Es diez veces la última compra semanal de BitMine, que fue de 15.112 ETH. Cuando el comprador que sostenía el relato se detiene y los fondos venden, la presión se nota.
La comparación con 2025 es dura. En agosto del año pasado, la empresa sumó alrededor de 1,1 millones de ETH, más que ninguna otra tesorería corporativa en un solo mes. ETH subió un 15,8% en ese periodo y llegó a rozar los 4.953 dólares. VanEck atribuyó parte del impulso al tirón de las stablecoins y a las compras de empresas cotizadas, que empujaron 4.000 millones hacia los fondos de Ethereum.
Dejar de comprar no es retirarse, pero el mercado lo lee como el final del mayor comprador que ha tenido Ethereum en su historia reciente.
En 2026 el guion cambió. BitMine siguió comprando cada semana, aunque ether perdió el nivel de los 2.000 dólares en junio, con una caída del 44% en lo que iba de año. Para entonces, los 5,41 millones de ETH que tenía en cartera valían cerca de 9.000 millones menos de lo que la empresa había pagado por ellos.
La trampa de las tesorerías corporativas
Para quien no siga este rincón del mercado, conviene aclarar qué es una tesorería corporativa de criptoactivos: una empresa cotizada que usa su caja, su deuda o ampliaciones de capital para acumular monedas y ofrecerse al inversor como vehículo de exposición al activo. BitMine lo hace con ether desde mediados de 2025 y hoy es el mayor tenedor conocido de la red. La fórmula funciona mientras el precio sube; se complica cuando el activo cae y la financiación se encarece, porque entonces la compañía depende de que el mercado siga creyendo en su tesis.
Hay un precedente útil. Cuando la SEC aprobó los ETF spot de ether en julio de 2024, el mercado celebró la llegada de dinero institucional sin preguntarse demasiado quién lo gestionaba ni con qué incentivos. Con las tesorerías ha pasado algo parecido: compran con dinero que no siempre es suyo, así que su capacidad de compra va ligada al apetito del mercado. Si se cierra el grifo, el círculo se invierte.
El riesgo concreto tiene nombre: concentración. Que una sola empresa cotizada acumule el 5% del suministro de ether es una anomalía en un activo que se vende como descentralizado. No es un peligro inmediato para la red, porque esas monedas están en staking —bloqueadas para validar transacciones dentro del mecanismo de prueba de participación— y contribuyen a su seguridad, una labor que puede seguirse en paneles públicos como beaconcha.in. Lo es para el mercado: cualquier insinuación de venta forzada movería el precio más que un dato macro.
Conviene no exagerar. BitMine mantiene en staking una parte muy relevante de su cartera, que le reporta cerca de 363 millones de dólares al año en recompensas, y sus acciones han superado a ether en lo que va de 2026. Pero la compañía sigue atada a un activo que ha perdido el nivel de los 2.000 dólares este año, y su próximo informe semanal de posiciones será la primera prueba real de si las compras finales llegan rápido o se diluyen.
La pregunta de fondo es qué pasa con Ethereum cuando su mayor comprador levante el pie del acelerador. La respuesta no está en el precio de hoy, sino en si el hueco que deja BitMine lo cubren los ETF, las stablecoins, y el resto de tesorerías, o si el mercado descubre que llevaba meses apoyado en una sola mano. El goteo de flujos institucionales de las próximas semanas dará la primera pista.




