El precio de Ethereum en 2026 tiene ya su apuesta más sonada: 10.000 dólares antes del 31 de diciembre, según Arthur Hayes, fundador de BitMEX. Para llegar hasta ahí, el ether tendría que subir un 270% en apenas 86 días, algo que nunca ha firmado con una capitalización por encima de los 100.000 millones de dólares.
Este 6 de octubre, el ether —la moneda nativa de Ethereum— cotiza en torno a 2.704 dólares, un 45,3% por debajo del máximo histórico de 4.946 dólares que marcó en agosto de 2025. Hayes lanzó su objetivo en la carta que envió a sus suscriptores el 3 de septiembre, cuando el precio rondaba los 2.379 dólares. Desde entonces el mercado ha rebotado, sí. Pero sigue a años luz de esa cifra.
La predicción de Arthur Hayes: 10.000 dólares y ningún modelo detrás
Hayes no es un desconocido. Cofundó BitMEX, uno de los primeros mercados de derivados sobre criptomonedas, y hoy dirige Maelstrom, su propia firma de inversión. Su carta de septiembre no se limita al ether: también lanza objetivos para Ethena (ENA) y para ether.fi (ETHFI), dos protocolos construidos sobre Ethereum. Ninguno de esos números lleva adjunto un modelo de valoración, el marco de supuestos que permite discutir de dónde sale la cifra.
El propio Hayes reconoce que su previsión de 10.000 dólares es especulativa. Con bitcoin aplica otra lógica: lo trata como una inversión de largo plazo, sin precio objetivo. La diferencia importa. Una cosa es decir que un activo subirá con el tiempo y otra muy distinta poner cifra y fecha a una red que hoy vale unos 330.000 millones de dólares.
Para tener una referencia distinta, Citi sitúa Ethereum en 3.028 dólares. Entre ambas proyecciones hay más del triple de distancia, y eso retrata bastante bien el momento del sector. Nadie discute la dirección. El debate es la velocidad.
Poner una cifra con fecha es fácil; lo difícil es sostenerla cuando el mercado tiene memoria de todos los que no acertaron.
Por qué un 270% en 86 días no tiene precedentes recientes

Ethereum ha firmado trimestres espectaculares, pero siempre cuando era un proyecto pequeño. A comienzos de 2016 subió alrededor de un 1.100% partiendo de un precio por debajo de un dólar. En 2017 encadenó un 520% en el primer trimestre, un 460% en el segundo, y un 147% en el cuarto. Ya en la etapa moderna, el cuarto trimestre de 2020 dejó un 105% y el primero de 2021, un 160%.
El tamaño lo cambia todo. Los tres únicos episodios con subidas superiores al 270% en un solo trimestre —principios de 2016 y la primera mitad de 2017— se produjeron con una capitalización por debajo de los 30.000 millones de dólares. Por encima de los 100.000 millones, Ethereum jamás ha registrado nada parecido. Hoy hablamos de una red valorada en unos 330.000 millones.
La aritmética tampoco acompaña. Con unos 122,1 millones de ether en circulación, un precio de 10.000 dólares por moneda situaría la capitalización cerca de 1,22 billones de dólares: unos 890.000 millones más que ahora y en torno al 71% de lo que vale bitcoin en su conjunto, 1,73 billones.
Hay un matiz importante. El protocolo no tiene un tope máximo de suministro, como recuerda la documentación oficial de Ethereum: se siguen emitiendo ether para pagar a los validadores, los equipos que sostienen la red a cambio de recompensas. Desde The Merge —el cambio de septiembre de 2022 que pasó la red de la minería a la validación con monedas bloqueadas— la quema de comisiones del EIP-1559 absorbe buena parte de esa emisión. Si antes de diciembre entran nuevas monedas en circulación, haría falta aún más capital para ver un ether a 10.000.
Qué tendría que pasar para que el ether alcance los 10.000 dólares
Hay tres vías plausibles para un movimiento de esa magnitud, y las tres tienen condiciones. La primera son los ETFs de ether al contado, fondos cotizados que compran la moneda y la custodian por cuenta de sus clientes, aprobados en Estados Unidos en julio de 2024. Ya mueven miles de millones, aunque su historial muestra una tracción irregular: semanas de entradas fuertes seguidas de semanas de salidas.
La segunda son las tesorerías corporativas, empresas cotizadas que acumulan ether en su balance como reserva, siguiendo el manual que antes se aplicó al bitcoin. La tercera es la rotación de capital desde otras criptomonedas, un fenómeno que en ciclos anteriores ha inflado a Ethereum durante periodos cortos y lo ha desinflado igual de rápido.
Mi lectura es que el listón realista de aquí a diciembre no son los 10.000 dólares, sino recuperar el máximo histórico de 4.946 dólares. Eso exige un 83% desde el precio actual y sería la primera señal seria de que la tesis tiene recorrido. Si ocurre antes de fin de año, la predicción de Hayes ganará credibilidad. Si no, quedará en lo que él mismo admite: una apuesta especulativa.
El riesgo, en cualquier caso, no es solo que la cifra no se cumpla. La concentración del staking en unos pocos proveedores —los grandes grupos que gestionan ether bloqueado por cuenta de terceros—, la dependencia de tres o cuatro rollups, las redes de segunda capa que procesan transacciones fuera de Ethereum y luego envían un resumen a la red principal, y la volatilidad estructural del sector son losas que no desaparecen porque una carta sea optimista. Ethereum ya ha vivido dos ciclos completos de euforia y resaca. Nadie debería planificar su cartera alrededor de una fecha concreta.




