Abracadabra ha propuesto cerrar sus operaciones de forma ordenada. El protocolo de finanzas descentralizadas reconoce que su stablecoin, Magic Internet Money (MIM), cotiza alrededor de 0,04 dólares y que ya no existe una ruta viable para devolverla al valor de un dólar. La decisión llega después de una cadena de ataques que ha ido vaciando su respaldo desde 2024.
La propuesta, publicada en el foro de gobernanza del proyecto, plantea terminar la actividad sin liquidación inmediata y sin rescate externo. Es el reconocimiento escrito de que el modelo aguantó lo que pudo. Los números que la acompañan son contundentes.
Qué queda en la tesorería: 22 millones de MIM y 900.000 dólares
El documento compara los 22 millones de MIM aún pendientes con apenas 900.000 dólares en respaldo que el equipo considera accionable. Por cada dólar prometido a los tenedores hay menos de cuatro centavos disponibles. Con esa aritmética, cualquier proceso de canje se aleja de la paridad que la stablecoin prometió desde 2021.
La votación tampoco aporta claridad. Al cierre de la información disponible, la propuesta acumulaba solo dos votos: 100 millones de SPELL a favor y 0,5 millones en contra, siendo SPELL el token de gobernanza del ecosistema. El periodo terminaba el miércoles por la tarde, así que el resultado seguía abierto. La concentración de esos sufragios deja una pregunta incómoda sobre quién decide el destino de los fondos.
Para el tenedor medio, un cierre ordenado no equivale a recuperar lo invertido. El plan no garantiza que cada poseedor de MIM pueda canjear sus tokens a un dólar, porque la relación entre pasivos, colateral disponible y fondos bajo control del DAO no termina de cuadrar ni en el propio documento.
Una stablecoin no muere cuando pierde la paridad, sino cuando nadie puede explicar dónde acabaron los fondos que debían sostenerla.
Tres ataques, 21 millones de deuda incobrable y una transición fallida

La propuesta atribuye al historial de incidentes un total de 21 millones de dólares en deuda incobrable. El primero de los golpes llegó en enero de 2024, con pérdidas de 6,5 millones. Los otros dos se produjeron en marzo y octubre de 2025, y sumaron 13 millones y 1,7 millones respectivamente. Tres eventos distintos con un mismo efecto: menos colchón para sostener MIM.
A esa cuenta hay que añadirle algo anterior. En 2022, DegenBox, la herramienta de apalancamiento en bucle que Abracadabra usaba para amplificar posiciones, quedó vinculada al ecosistema de UST, la stablecoin de Terra que terminó desplomándose. Aquel episodio recortó en unos 1.000 millones de dólares el valor total bloqueado en el protocolo, lo que el sector llama TVL (el dinero depositado en un protocolo DeFi en un momento dado).
Ahí entra la otra mitad del conflicto. El analista de DeFi Mikko Ohtamaa calificó el plan como un posible vaciado de tesorería. Señaló ventas relevantes de MIM en el mercado de Curve los días 8 y 11 de junio, cuando el token ya perdía su anclaje al dólar, y calculó que esas operaciones dejaron a los vendedores cerca de 500.000 dólares. Su lectura no está probada, pero apunta a una pregunta legítima: quién vendió, con qué información y en qué momento.
Hay un segundo movimiento en el punto de mira. El 14 de julio de 2026, bóvedas controladas por Abracadabra habrían transferido unos 8,3 millones de dólares en activos sin explicación pública, según una publicación de Pharos recogida en el reporte. De ese total, 2.142 ETH y WETH salieron hacia una dirección identificada como depósito de Binance, y 4,30 millones en USDC y USDT fueron a una dirección sin etiqueta. La propuesta de cierre no las incorpora al cálculo de redención.
El patrón que se repite desde el colapso de UST
Conviene mirar el episodio con perspectiva, porque Ethereum ya ha vivido este guion. En mayo de 2022, UST intentó mantener su paridad vendiendo el token propio de Terra para recomprar, y el mecanismo se rompió en días. Buena parte del ciclo DeFi de 2020 siguió una lógica parecida: arquitecturas sólidas sobre el papel y nadie revisando qué pasaba cuando el mercado dejaba de subir. MIM no es algorítmica pura, pero arrastra el mismo problema: dependía de que las bóvedas y el colateral aguantaran en pie.
Hay un detalle que no es financiero, pero pesa. En 2022 se reveló que 0xSifu, una figura vinculada a la gobernanza del proyecto, era Michael Patryn, cofundador de QuadrigaCX, el exchange canadiense que colapsó en 2018. No fue un hack, sino un problema de perfiles y control interno. La confianza, una vez se rompe, no se recupera con una votación.
El último elemento a vigilar es la transición que el DAO aprobó en junio, con MIM ya descosido. La gestión de activos pasó a un grupo descrito como liderado por Anubis, con el objetivo declarado de revitalizar el proyecto. La votación sumó más de 5.000 millones de SPELL y salió sin oposición. A comienzos de julio, la cuenta del protocolo prometió una hoja de ruta para restaurar la paridad; no hubo más actualizaciones públicas.
Dicho de otro modo: el cierre no explica qué ocurrió entre junio y septiembre. La mayoría de los tenedores apunta a la misma pregunta y nadie ha puesto encima de la mesa una respuesta con números.
Abracadabra llegó a tener una valoración de 6.000 millones de dólares. Hoy discute cómo repartir 900.000 entre quienes confiaron en su stablecoin. Lo que viene depende de dos cosas: que la comunidad acepte el cierre y que alguien publique la trazabilidad completa de las bóvedas. Mientras eso no ocurra, los tenedores de MIM seguirán mirando el mismo gráfico: una línea plana pegada al cero.




