2La paradoja 50 Best: potencia mundial en restaurantes, invisible en hoteles
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Las dos listas nacen de la misma casa y se votan con un mecanismo casi idéntico: academias de expertos independientes. Los resultados no pueden ser más dispares. En la gala de Turín del 19 de junio, España colocó cuatro restaurantes entre los 50 mejores del mundo —Asador Etxebarri (2º, además mejor de Europa, con su sumiller Mohamed Benabdallah premiado), DiverXO (4º), Elkano (24º) y Enigma (34º)—, más otros cinco en el tramo del 51 al 100, y con Albert Adrià llevándose el galardón que votan sus propios colegas. El palmarés reciente incluye a Disfrutar, número uno en 2024 y hoy retirado de concurso en el Best of the Best junto a El Celler de Can Roca y elBulli. En hoteles, el recorrido es el inverso: dos en el top 50 en 2023, uno en 2024, ninguno en 2025 y ni un solo nombre en 2026, ni siquiera en la lista ampliada. En la gala londinense del año pasado, la única huella española sobre el escenario fue la de un patrocinador.
El propio 50 Best explicita parte de la respuesta en sus reglas. La lista hotelera la elaboran más de 800 expertos internacionales que en 2026 han ampliado su ventana de voto de 24 a 36 meses: cada uno selecciona siete alojamientos en los que se ha hospedado y los ordena, de modo que pesan el recuerdo y los circuitos habituales de ese perfil de viajero, más densos en Asia, Reino Unido, Francia o Italia. A eso se suma un rasgo estructural: los únicos hoteles españoles que han entrado alguna vez en el ranking —Four Seasons Madrid, Mandarin Oriental Ritz y Six Senses Ibiza— pertenecen a grupos internacionales. Las cadenas nacionales tienen su músculo en el cuatro estrellas de sol y playa y en el boutique, mientras las marcas extranjeras copan el lujo, que ronda el 12% de los hoteles de cadena en España. España exporta cocineros con nombre propio y tirón mediático global; su hotelería de lujo, en pleno auge inversor, todavía es menos autoral.


