Starship alcanza la órbita terrestre por primera vez y despliega 26 satélites Starlink V3

La maniobra confirma que el vehículo puede operar como lanzador y no solo como demostrador: añadirá 26 Tbps de capacidad, unas veinte veces lo que aporta un Falcon 9 con Starlink V2 mini. La reutilización completa, eso sí, sigue pendiente.

El Starship ha alcanzado la órbita terrestre por primera vez. La nave de SpaceX completó este lunes su decimocuarta prueba de vuelo, ascendió hasta unos 275 kilómetros de altitud y desplegó 26 satélites Starlink V3, la primera vez que el vehículo entrega carga útil en el espacio.

El despegue se produjo a las 12:49 GMT desde Starbase, el complejo que la compañía tiene en el extremo sur de Texas, junto al golfo de México y a un paso de la frontera mexicana. Minutos después del ascenso, SpaceX dudó en voz alta sobre si ejecutar la maniobra orbital. Finalmente la llevó a cabo. Esa vacilación, retransmitida en directo, resume mejor que cualquier comunicado lo que estaba en juego: una trayectoria orbital no admite correcciones fáciles.

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El hito: 275 kilómetros, seis vueltas y casi diez horas de vuelo

La misión estaba diseñada para alcanzar unos 275 kilómetros sobre la superficie y completar seis vueltas al planeta en un vuelo de casi diez horas, más o menos lo que tarda un avión comercial en cubrir la ruta entre Madrid y Miami. El cierre estaba previsto con un amerizaje en el océano Pacífico, al oeste de Chile. Hasta ahora, todas las misiones del Starship habían seguido trayectorias suborbitales, diseñadas para ser pasivamente seguras.

En paralelo, la nave abrió la compuerta y soltó 26 satélites Starlink V3. Según los datos que dio a conocer SpaceX durante la retransmisión, la misión añadirá 26 Tbps de capacidad, aproximadamente veinte veces lo que aporta un vuelo de Falcon 9 con satélites Starlink V2 mini.

Tres de esos satélites llevan cámaras modificadas para escanear el escudo térmico del Starship y transmitir las imágenes a Tierra. Es la parte menos vistosa del vuelo y, probablemente, la más importante: el escudo es donde el programa se juega la reutilización completa. Sin uno que aguante la reentrada vuelo tras vuelo no hay nave reutilizable.

El resto de la constelación extenderá primero sus antenas y paneles solares y establecerá sus primeros enlaces con la Tierra y con el resto de la constelación mediante radiofrecuencia, y enlaces láser. Después elevará sus órbitas con propulsores propios. Una vez completadas las comprobaciones en órbita, podrían empezar a dar servicio a clientes pocas semanas después del lanzamiento.

Durante años, el Starship ha sido un vehículo que sube y vuelve a caer. Este lunes ha hecho algo distinto: quedarse.

Cómo se entra en órbita: manda la velocidad, no la altura

La confusión habitual al hablar de órbita es pensar en ella como un lugar alto. No lo es. Los expertos de SpaceX lo recordaron durante la retransmisión: permanecer en órbita depende de la velocidad que conserve la nave, no tanto de la altitud. Una vez superados los obstáculos de la atmósfera, el vehículo debe desplazarse lateralmente a unos 28.000 kilómetros por hora en una órbita baja terrestre. A ese ritmo, mientras la gravedad tira de él hacia el suelo, la curvatura del planeta se aleja por debajo.

Caída libre continua, en palabras de la compañía. Piense en una bala de rifle: sale disparada y cae. Ahora imagine que se dispara tan rápido que, mientras cae, la Tierra se curva bajo ella. Eso es orbitar. Un fusil de alta velocidad lanza sus proyectiles a unos 900 metros por segundo; la nave necesitaba mantener casi nueve veces esa velocidad.

SpaceX Starship

Esa diferencia explica por qué los vuelos anteriores no eran un simple ensayo de precaución. Una trayectoria suborbital permite recopilar datos durante un vuelo real sin asumir el riesgo de dejar una nave de decenas de metros girando sin control sobre zonas habitadas. Mantener la órbita exige que los motores vuelvan a encenderse en el momento exacto y que la estructura aguante. No hay red.

Qué cambia para el cohete reutilizable

La lectura en frío de la jornada es esta: el Starship ha demostrado que puede funcionar como lanzador. No como demostrador ni como banco de pruebas, sino como un vehículo capaz de poner carga en órbita y entregarla, algo que lo sitúa en una categoría distinta a la de sus trece vuelos anteriores. El despliegue de los Starlink V3 refuerza la jugada: la propia constelación es ya el cliente principal.

Conviene, eso sí, no confundir un éxito con una solución. La reutilización completa sigue sin demostrarse. Este vuelo está diseñado para terminar con un amerizaje: la nave se pierde en el agua, no se recupera. El programa avanza por dos rutas paralelas, la del vuelo orbital y la del regreso controlado, y hasta que ambas converjan no habrá sistema plenamente reutilizable.

Quedan dos frentes abiertos. El primero son los tres satélites con cámaras: sus imágenes del escudo térmico dirán cuánto daño acumula realmente la nave en cada reentrada. El segundo es el despliegue en sí, una operación que hasta ahora solo existía en simulación y que se verificará en las próximas semanas, cuando los operadores confirmen que cada unidad extiende sus paneles y eleva su órbita.

El contexto tampoco se puede ignorar. Starship es el vehículo que la NASA ha seleccionado para devolver astronautas a la superficie lunar, un papel que exige precisamente lo que se ha empezado a probar: operar en órbita de forma sostenida y, más adelante, transferir propelente entre naves. Ese segundo requisito sigue pendiente y es, con diferencia, el más difícil.

Lo que ha cambiado es la posición de partida. El programa ya no discute si el vehículo puede llegar; discute si puede volver y repetir. Las imágenes del escudo térmico y los informes de salud de los 26 Starlink V3 darán la primera respuesta seria en las próximas semanas.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha logrado: el Starship ha alcanzado la órbita terrestre por primera vez y ha desplegado 26 satélites Starlink V3 en su decimocuarta prueba de vuelo.
  • Dónde: despegue desde Starbase, en el sur de Texas; órbita a unos 275 kilómetros de altitud; amerizaje previsto en el océano Pacífico, al oeste de Chile.
  • Institución responsable: SpaceX.
  • Cuándo: 28 de septiembre de 2026, con despegue a las 12:49 GMT.
  • Impacto a futuro: abre la vía hacia un sistema de lanzamiento plenamente reutilizable y hacia el uso operativo del Starship como lanzador de satélites.

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