Precio de la luz del domingo: seis horas gratis y una caída del 13% tras el pico de 390 €/MWh

El pool eléctrico encadena su segunda caída consecutiva y aleja el precio del máximo del viernes. Solo los hogares con tarifa regulada trasladan el abaratamiento al recibo; el resto tiene el precio fijado por contrato.

El precio de la luz cae un 13% este domingo y deja seis horas a coste cero o incluso negativo. La segunda bajada consecutiva del pool eléctrico llega apenas dos días después del pico de 390 €/MWh que el mercado marcó el viernes en su tramo más caro.

Los 390 €/MWh del viernes 25 de septiembre fueron el techo de una semana tensa. Ahora el mercado mayorista se aleja con rapidez de esa cota y devuelve a la franja central del día un precio que, en varios tramos, invita directamente a consumir.

Publicidad

El pool corrige tras el pico del viernes

El mercado mayorista, ese cruce diario de ofertas entre productores y comercializadoras, fija para este domingo una media un 13% inferior a la del sábado. Es la segunda caída consecutiva y una nueva sacudida de un mes que ha alternado récords al alza con horas de electricidad regalada, según los precios que publica cada jornada el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE).

En la subasta aparecen seis horas que se pagan a cero o directamente a precio negativo. En esos tramos, verter electricidad a la red cuesta dinero a quien la genera, un fenómeno que se ha vuelto habitual en un sistema con enormes cantidades de potencia solar y eólica instalada. La corrección llega justo después de que el viernes el pool escalara hasta los 390 €/MWh, su nivel más alto de toda la semana.

La caída de este domingo no es un episodio aislado. Septiembre cierra con una sucesión de máximos y mínimos que obliga a los comercializadores a afinar las coberturas jornada a jornada. La volatilidad ya no es la excepción del mercado ibérico: es su funcionamiento normal.

Qué supone para la factura de la luz

horas gratis luz

Para los hogares acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), el abaratamiento del mayorista se traslada casi íntegro al recibo. La tarifa regulada replica cada día el precio del pool, de modo que un domingo con horas gratuitas rebaja la factura de quien concentra su consumo en las franjas más baratas. Poner una lavadora, encender el lavavajillas o recargar el coche eléctrico tienen hoy su mejor ventana.

El desplome del domingo no corrige la volatilidad del mes, solo hace una pausa: el mercado ibérico vuelve a moverse al ritmo del viento.

El alivio, eso sí, es corto y desigual. El mercado libre concentra a la mayoría de los hogares españoles, y ahí el precio por kilovatio hora está fijado por contrato: los bandazos del pool no llegan al recibo hasta la siguiente renovación. Quien firmó una tarifa fija no notará nada en la factura por mucho que el domingo la electricidad se regale.

La secuencia de los últimos días resume el problema. Un pico de 390 €/MWh el viernes, un respiro el sábado, y una nueva caída del 13% el domingo. Tres jornadas que dibujan una montaña rusa que ya no sorprende a nadie del sector, pero que sigue complicando la vida a quien tiene que comprar y vender energía con apenas unas horas de antelación.

Volatilidad estructural: por qué el precio de la luz no encuentra un suelo tranquilo

Llevo tiempo señalándolo en estas páginas: el mercado eléctrico español ya no tiene un precio, tiene un rango. Es el precio de la transición energética, barato cuando sopla el viento y caro cuando se detiene. La entrada masiva de renovables ha multiplicado las horas baratas, pero también ha dejado al sistema expuesto a giros bruscos cuando coinciden una demanda alta y una producción renovable baja. Sin almacenamiento suficiente, el hueco lo rellenan los ciclos combinados de gas, y con ellos regresa el pico. El 390 €/MWh del viernes y el cero del domingo son las dos caras de un mismo modelo.

La comparación con otros ejercicios ayuda a calibrar lo que está en juego. El sistema ibérico, que comparte mercado con Portugal, ha visto cómo los precios medios caían mientras la volatilidad dentro del mismo día se disparaba. Un consumidor puede pagar menos al año y, sin embargo, enfrentarse a tardes en las que el kilovatio hora multiplica con creces el promedio. Esa brecha entre la media y el pico es la que de verdad define la experiencia del usuario.

El resultado es un precio de la luz más barato de media y más extremo en los momentos puntuales. Para el consumidor, la paradoja es incómoda: la factura anual puede bajar mientras el susto de una tarde concreta crece. Para las comercializadoras, cada vez es más difícil afinar las coberturas. Y para el regulador, un recordatorio de que la intermitencia no se gestiona con discursos, sino con infraestructura y capacidad de respaldo.

Habrá nuevas señales en las próximas semanas. Con el otoño avanzando, la demanda sube y la producción solar cae, así que los episodios de precios negativos tenderán a espaciarse. La prueba de fuego llegará en los picos de diciembre, cuando el sistema vuelva a poner a prueba esos 390 €/MWh que el viernes parecieron un techo y quizá solo eran un aviso.


Publicidad