Alrededor de 15.000 millones de dólares en opciones de bitcoin vencen este viernes en Deribit, el mayor exchange de derivados cripto del sector. Es el settlement trimestral, la liquidación de contratos que se produce cada tres meses, y equivale a más de un tercio de todo el interés abierto de opciones de bitcoin en esa plataforma. La cita llega con el mercado mirando hacia arriba.
Bitcoin cotizaba este viernes en torno a 84.258 dólares, con un descenso del 2% en el último día. Los alcistas, eso sí, no se han bajado del carro: la mayor concentración de opciones de compra se acumula en los 85.000, los 90.000 y los 100.000 dólares.
Qué se juega el mercado en este vencimiento
Conviene aclarar la mecánica antes de seguir. Una opción es un contrato que da derecho, pero no obligación, a comprar o vender un activo a un precio fijado de antemano y en una fecha concreta. La call —la opción de compra— apuesta por subidas; la put —la de venta— apuesta por bajadas. Cuando llega el día del vencimiento, quien tiene contratos decide si los cierra, los renueva para más adelante o los deja expirar.
El indicador que mejor resume el ánimo del mercado es el ratio put-to-call, que compara las apuestas a la baja con las apuestas al alza. Ahora se sitúa en 0,70. Por debajo de 1, quiere decir que hay más operadores posicionados para que el precio suba que para que caiga. El optimismo, por ahora, manda.
No todo son buenas noticias para los alcistas. Bitcoin se mueve justo por debajo de los 85.000 dólares, el nivel donde más opciones de compra se concentran, y los operadores vigilan si ese precio actúa como techo hasta el vencimiento. El llamado max pain —el precio al que el mayor número de contratos expiraría sin valor y causaría las mayores pérdidas a sus tenedores— está en 76.000 dólares, bastante por debajo de la cotización actual.
Los alcistas apuntan a los 100.000 dólares
El mapa de expectativas lo dibujan los grandes bloques de opciones de compra. Los 85.000, 90.000 y 100.000 dólares son los precios en los que más contratos se han firmado, lo que deja claro hacia dónde miran quienes apuestan por subidas. Que el grueso se concentre en el nivel más alto, el de los 100.000, es la pista más optimista del tablero.
El vencimiento no decide el precio, pero sí desnuda quién estaba dispuesto a pagar por una subida y quién se conformaba con protegerse.
El interés renovado por el bitcoin no es casual. El rally de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial se ha enfriado y, en paralelo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció en agosto que al menos duplicaría el tamaño de sus operaciones de recompra para inyectar liquidez. Los analistas señalan que ese movimiento empujó a la baja el rendimiento del bono a 30 años, debilitó el dólar y volvió más atractivos activos como el bitcoin. Ahí está el matiz.
A ese contexto se suma un dato técnico. La firma de análisis de mercados cripto CryptoQuant publicó el martes que el bitcoin ha superado su media móvil de 365 días, una señal que, según la firma, apunta a que el activo ha dejado atrás la fase de mercado bajista.
En la práctica, esos niveles de precio funcionan como imanes. Cuando miles de contratos se concentran en una cifra redonda, los operadores suelen mirarla como referencia y el mercado tiende a orbitar a su alrededor hasta que se produce el vencimiento. No es una ley física, pero se repite con frecuencia.
Para el inversor español que sigue el precio sin tocar los derivados, el mensaje es sencillo: este vencimiento no cambia el valor de las monedas que ya tiene, pero sí puede provocar movimientos aparatosos en cuestión de horas. Los grandes vencimientos son momentos en los que conviene no dejarse llevar por el ruido.

Qué puede pasar cuando expire el contrato
Los grandes vencimientos de opciones son, históricamente, momentos de tensión. No siempre acaban en sobresalto: los market makers —las firmas que dan liquidez y casan compradores con vendedores— a menudo comprimen la volatilidad en los días previos para cubrir sus propias posiciones, y el precio tiende a pegarse a los niveles donde hay más contratos en juego. Pero en otras ocasiones, cuando la liquidación ha sido masiva, el mercado ha dado un giro brusco, justo después.
El precedente más cercano sigue siendo el ciclo abierto por la aprobación de los fondos cotizados (ETF) al contado de bitcoin en Estados Unidos a comienzos de 2024. Aquel producto —un fondo que replica el precio del bitcoin y cotiza en bolsa, sin necesidad de tener las monedas— cambió el mapa de quién compra y quién vende, disparó el interés abierto en derivados y multiplicó la magnitud de estos vencimientos. Lo de este viernes es la versión actualizada de esa misma película.
Hay que recordar un riesgo evidente. El bitcoin sigue siendo uno de los activos más volátiles que existen, y un vencimiento de 15.000 millones puede amplificar los movimientos en cualquiera de las dos direcciones. Nada garantiza que el precio se comporte como esperan los alcistas. De hecho, la propia liquidez que aportan los market makers puede difuminar el efecto y dejar el vencimiento en un simple ruido de fondo.
La próxima referencia que seguirá el mercado será el comportamiento del precio el lunes, ya digerida la liquidación, y si el bitcoin logra consolidar por encima de los 85.000 dólares. Ahí se sabrá si los 100.000 eran una apuesta seria o solo una declaración de intenciones.




