Ocho años de crucero, nueve sobrevuelos planetarios y una maniobra sin margen de error. La misión BepiColombo de la ESA y la agencia japonesa JAXA ha entrado ya en su fase de llegada a Mercurio, y el calendario tiene una fecha subrayada: el 21 de noviembre de 2026, sus dos orbitadores serán capturados por la gravedad del planeta más cercano al Sol.
El final oficial del viaje llegará unas semanas después. Entre el 9 y el 10 de diciembre de 2026 las dos naves se separarán, y la japonesa, bautizada Mio, quedará instalada en su órbita de operaciones científicas. Ese es el instante que la agencia europea quiere celebrar: acaba de abrir un concurso cuyo premio es presenciar la separación en directo desde el centro de control de Darmstadt, en Alemania.
Para participar hay que crear un mensaje de bienvenida —un dibujo, una canción, un poema o cualquier otra forma artística— y enviarlo como foto o vídeo antes de la medianoche del 25 de octubre de 2026. El requisito es publicarlo en una red social con la etiqueta #WelcomeToMercury y registrar el enlace en el formulario oficial de la ESA. El concurso está reservado a mayores de 18 años residentes en los Estados miembros, cooperantes y asociados de la agencia, con una única candidatura por persona.
El premio principal es una noche en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) el 9 de diciembre, con acceso a los equipos que han pilotado la misión durante casi una década y a la espera de la primera señal de las naves ya separadas. Habrá un ganador y hasta nueve finalistas, que se conocerán en la segunda semana de noviembre y recibirán un lote de productos de la ESA. El viaje se reembolsa hasta 1.000 euros con la presentación de los recibos.
Una despedida en tres actos
Llegar a Mercurio no es aterrizar ni frenar, sino ejecutar una coreografía repartida en meses. El primer acto se celebró el 3 de septiembre de 2026: el módulo de transferencia, el vehículo que había propulsado y guiado al conjunto desde el principio, soltó a los dos orbitadores y se despidió de ellos. Desde entonces viajan juntos, pero ya sin el motor que los empujaba.
Nadie llega a Mercurio frenando: la nave se deja caer durante ocho años para poder quedarse.
El segundo acto es la captura. El 21 de noviembre, la pareja de naves quedará atrapada por la gravedad del planeta. El tercero, el 9 y 10 de diciembre, será la separación definitiva: Mio entrará ese mismo día en su órbita científica, mientras que su compañera europea, el Mercury Planetary Orbiter, tendrá que esperar hasta el 19 de marzo de 2027 para alcanzar la suya.
Nueve sobrevuelos para llegar sin frenar en seco
El truco está en la física. Acercarse al Sol es caer hacia él y acelerar, así que una nave que quisiera frenar con sus propios motores a la altura de Mercurio necesitaría una cantidad de combustible imposible de poner en órbita. La solución se llama asistencia gravitatoria: usar los planetas como frenos gratuitos, robándoles un poco de energía en cada encuentro.
BepiColombo ha completado nueve: uno sobre la Tierra, dos sobre Venus y seis sobre el propio Mercurio. Cada pasada ajustaba la trayectoria y reducía la velocidad relativa del conjunto hasta dejarlo en disposición de ser capturado. Es una estrategia paciente, casi de ciclista que se deja llevar por la curva en lugar de apretar los frenos, y explica por qué el viaje ha durado ocho años para cubrir una distancia que la luz recorre en minutos.
La recompensa de tanta paciencia son dos miradas complementarias sobre el mismo mundo. El orbitador planetario europeo se centrará en la superficie y el interior; Mio, la nave japonesa, estudiará la magnetosfera y el entorno de partículas. Juntas deberían ayudar a explicar por qué un planeta tan pequeño conserva campo magnético y cómo sobrevive a un entorno térmico extremo y a la radiación constante del Sol.
La órbita más difícil del sistema solar: lo que Europa se juega en Mercurio
Mercurio es el destino más incómodo del sistema solar interior. Está tan cerca del Sol que cualquier maniobra de frenado exige un coste energético enorme, y su pozo gravitatorio obliga a llegar con una precisión que no admite aproximaciones. Que dos agencias hayan aceptado ese reto y estén a semanas de culminarlo dice bastante del nivel de la ingeniería europea y japonesa.
Conviene, eso sí, mantener la cautela con las fechas. La propia ESA advierte de que las actividades espaciales son dinámicas y pueden cambiar incluso en el último momento, hasta el punto de recomendar a los ganadores del concurso que organicen viajes flexibles y no den por segura la noche del 9 de diciembre. La separación depende de una secuencia de encendidos y de la respuesta real de las naves, no de un guion cerrado.
Ese margen de incertidumbre es la parte más honesta de la misión. BepiColombo ha necesitado ocho años de correcciones finas de trayectoria para colocarse en posición, y su llegada no será un fogonazo, sino una sucesión de pasos que se confirmarán uno a uno con cada señal recibida en tierra. La primera de esas señales tras la separación es, precisamente, lo que la ESA quiere que alguien tenga la suerte de escuchar en directo.
Después quedará lo importante: la ciencia. Con las dos naves ya en órbitas distintas y complementarias, la misión podrá medir de forma simultánea desde dos puntos del planeta, algo que no estaba al alcance de un solo orbitador. El siguiente hito será el 19 de marzo de 2027, cuando el orbitador europeo alcance su órbita definitiva y el conjunto quede, por fin, completo.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha logrado: la misión BepiColombo, de la ESA y JAXA, entra en su fase de llegada a Mercurio tras ocho años de crucero y nueve sobrevuelos planetarios.
- Dónde: Mercurio; el centro de control que seguirá la llegada es el ESOC, en Darmstadt (Alemania).
- Institución responsable: Agencia Espacial Europea (ESA) y Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).
- Cuándo: captura por la gravedad de Mercurio el 21 de noviembre de 2026; separación de los dos orbitadores el 9 y 10 de diciembre de 2026; órbita científica final del orbitador europeo el 19 de marzo de 2027.
- Impacto a futuro: dos orbitadores complementarios estudiarán a la vez la superficie, el interior y la magnetosfera del planeta más cercano al Sol.




