El bitcoin institucional ha superado su primera gran prueba de fuego. Ninguna de las 15 grandes instituciones que entrevistó la gestora Bitwise redujo su exposición a criptomonedas durante el desplome del mercado cripto, que entre octubre de 2025 y abril de 2026 recortó a la mitad el precio de bitcoin. Varias, además, compraron en plena caída.
No hablamos de pequeños ahorradores asustados por la volatilidad. El informe de Bitwise Asset Management, una de las gestoras de fondos cripto con más peso, recoge las respuestas de responsables de inversión de fondos de pensiones, fondos soberanos, dotaciones universitarias (los endowments, vehículos que administran el patrimonio de universidades), family offices, y empresas cotizadas. Todos tenían bitcoin antes de que el mercado se diera la vuelta. Y ninguno lo soltó.
Entre octubre de 2025 y abril de 2026, el bitcoin perdió la mitad de su valor. Los inversores giraron la mirada hacia las acciones ligadas a la inteligencia artificial, y el dinero que un año antes había entrado con fuerza en cripto empezó a buscar otras salidas. Para muchos analistas, ese era el momento de la verdad: ¿venderían las instituciones o aguantarían el tirón?
Qué encontró Bitwise al preguntar a quince grandes inversores
La respuesta fue contundente. Ni una sola de las instituciones encuestadas redujo su posición. Y cuando se les preguntó qué les haría salir, ninguna mencionó una caída del precio. Las razones que sí citan para deshacer la inversión tienen otro calado: un giro regulatorio adverso o una crisis de credibilidad que sacudiera a todo el sector. La volatilidad, por sí sola, no les mueve.
Hay un segundo hallazgo que refuerza la tesis. Todas las instituciones del estudio que tienen cripto tienen bitcoin. Para casi todas, fue su primera compra, su mayor posición y la que llevan más tiempo en cartera. El resto de criptomonedas recibe un trato muy distinto: se mantienen en cantidades menores, como apuestas tecnológicas con fecha de caducidad. Si no demuestran su valor en un plazo concreto, se quedan fuera.
¿Y cómo está el mercado hoy? El precio de bitcoin ronda los 84.506 dólares, sin grandes cambios en las últimas 24 horas pero con una subida cercana al 7% en el último mes, según los datos que cita el propio informe. La moneda arrancó una remontada en agosto y volvió a repuntar la semana pasada. Algunos expertos ya hablan de un nuevo mercado alcista.
La volatilidad mueve el precio, pero no mueve a quien compró bitcoin para guardarlo durante una década.
Bitcoin se sienta al lado del oro en la cartera institucional
El informe describe un cambio de mentalidad entre los grandes gestores. Muchos sitúan ya el bitcoin junto al oro como cobertura frente a la devaluación de las monedas, lo que en jerga financiera se conoce como la operación contra el debasement (la pérdida de poder de compra del dinero). Varias dotaciones universitarias construyeron ambas posiciones a la vez. Una institución archiva directamente el bitcoin dentro de su ‘cubo del oro’. Y un fondo soberano financia en parte su cartera cripto vendiendo oro y reservas de divisas.
La ambición no se queda ahí. Una dotación universitaria describe su apuesta como un compromiso a largo plazo con que bitcoin alcance un mercado de 20 billones de dólares en un horizonte de cinco a quince años. Otra va más lejos y asegura que, dentro de una década, podría abandonar el oro por completo en favor del bitcoin. Las condiciones para salir siguen siendo las mismas: solo lo harían si se rompiera la tesis de fondo.
Un consultor de inversiones lo resume con una idea que aparece varias veces en el documento. Si la tesis es correcta y la adopción sigue la curva en forma de S, vender ahora sería vender demasiado pronto. Esa curva, la del S-curve, describe cómo una tecnología nueva pasa de unos pocos usuarios a la mayoría en un periodo relativamente corto, igual que ocurrió antes con internet o con el teléfono móvil.

Qué nos dice esto sobre el bitcoin institucional
Para ponerlo en contexto, conviene recordar de dónde venimos. El sector ya vivió un desplome superior al 50% en 2022, el año de la quiebra de Terra y de la plataforma FTX, y muchos de los que estaban dentro también aguantaron entonces sin vender. La diferencia es que en 2024 se aprobaron en Estados Unidos los fondos cotizados al contado (los ETF) de bitcoin, una puerta de entrada que antes no existía. Ese dinero ya está dentro, y lo que ha demostrado es que no se mueve por un mal trimestre.
Dicho esto, hay matices que conviene no pasar por alto. Que 15 instituciones aguanten no significa que el conjunto del mercado sea sólido: la convicción está concentrada en un número limitado de actores, y buena parte de ellos solo tiene bitcoin, no el resto del sector. Si un regulador importante cambiara de criterio de forma brusca, el relato se tambalearía. La apuesta es fuerte, pero también estrecha.
La propia Bitwise calcula que la mayoría de las instituciones tendrá cripto en cartera en un plazo de cinco años. Si se cumple, el bitcoin dejará de ser una curiosidad en los balances y se parecerá cada vez más a un activo de reserva. La pregunta que queda abierta es si aguantará con la misma sangre fría la próxima caída del 50%. Porque, tarde o temprano, llegará.




