Cinturón obligatorio para el taxi y los transportistas desde el 1 de octubre: la DGT aprieta

La DGT equipara al taxi, a los transportistas y a los profesores de autoescuela con el resto de conductores, con multa de 200 euros y cuatro puntos. En Barcelona, el gremio se divide entre quienes lo ven lógico y quienes temen quedarse inmovilizados ante una agresión.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La DGT elimina la dispensa del cinturón para taxistas, conductores de mercancías y profesores de autoescuela a partir del 1 de octubre.
  • ¿Quién está detrás? La Dirección General de Tráfico, con un cambio normativo que equipara a estos profesionales con el resto de conductores.
  • ¿Qué impacto tiene? Multa de 200 euros y cuatro puntos del carnet para quien circule sin abrochar. En Barcelona, el taxi se divide entre quienes lo ven lógico y quienes temen quedarse inmovilizados ante una agresión.

El cinturón será obligatorio para el taxi, los transportistas y los profesores de autoescuela desde el 1 de octubre. La DGT cierra así una dispensa que el sector arrastraba desde hace años y equipara su régimen al de cualquier conductor particular.

La medida alcanza a tres colectivos con realidades muy distintas. El taxista que cubre el turno de noche en Barcelona, el conductor de furgoneta que reparte en el centro de Madrid y el profesor de autoescuela que acompaña a un alumno quedan sujetos a la misma exigencia que un particular que va al trabajo. No hay excepción por servicio urbano ni por trayecto corto.

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El régimen sancionador es idéntico al que ya se aplicaba al resto. Circular sin el cinturón abrochado cuesta 200 euros y cuatro puntos del carnet. Álvaro, un veterano del taxi barcelonés, no se queja de la incomodidad: le preocupan las multas que empezarán a caer a partir de octubre.

Qué cambia el 1 de octubre y a quién alcanza

La dispensa que ahora desaparece permitía al taxista circular sin el cinturón durante el servicio urbano. El argumento era práctico: las paradas constantes y la entrada y salida de viajeros hacían incómodo abrocharse en cada trayecto. La DGT ha decidido que ese margen no se sostiene, y lo ha hecho sin distinguir entre servicio urbano e interurbano. Puedes consultar los detalles en la web de la Dirección General de Tráfico.

El cambio llega en un contexto de endurecimiento general. La reforma de la Ley de Tráfico de marzo de 2022 elevó a seis puntos la multa por usar el móvil al volante, y eliminó el margen de 20 kilómetros por hora para adelantar en carretera convencional. Los profesionales también lo notaron.

Ahora añade el cinturón a la lista. La DGT ha desplegado cámaras con inteligencia artificial capaces de detectar si el conductor lleva el cinturón puesto o el móvil en la mano. La excusa de la parada corta ya no sirve de escudo.

Para la DGT no hay dos clases de conductor: el cinturón que salva una vida es el mismo que, según el taxi, expone al profesional en una agresión.

El taxi de Barcelona, partido entre la seguridad y el miedo a la agresión

El gremio no habla con una sola voz. Antoni Servós, presidente del Sindicat del Taxi de Catalunya, considera que la norma anterior, la del cinturón opcional, estaba ‘perfecta’ y había ‘beneficiado durante mucho tiempo’ a los conductores. Su lectura choca de frente con la de quienes aplauden el cambio.

‘Hay un núcleo de compañeros en contra de esta medida’, explica Servós. Su tesis es que el cinturón dificulta la reacción durante una agresión o un robo, situaciones que se concentran en el turno de noche. ‘Estamos dentro de un habitáculo pequeño con otras personas. Llevar el cinturón perjudica al taxista y aumenta esa situación de vulnerabilidad’, concluye el sindicalista.

En la acera de enfrente, buena parte del gremio respalda la obligación. Domingo, desde una parada en Glòries, sostiene que hace años que circula con el cinturón puesto y que la norma le parece lógica. Juan va más lejos: asegura que el cinturón le ha salvado la vida en dos ocasiones.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto real se mide en tres frentes. El primero es el bolsillo: 200 euros y cuatro puntos por cada vez que un profesional circule sin abrochar. El segundo es la seguridad física del conductor, sobre todo en el turno nocturno. El tercero es la convivencia dentro del habitáculo: el cinturón limita el movimiento, y con viajeros desconocidos ese detalle pesa.

La zona cero es Barcelona, donde el debate está abierto y el sector tiene mayor peso sindical. Pero la norma es estatal: alcanza igual al taxista de Madrid, al repartidor de Valencia y al transportista de Sevilla. El gremio arrastraba una excepción heredada de un reglamento pensado para vehículos con paradas continuas.

La lectura estratégica es otra. La DGT ha ido cerrando el cerco sobre el profesional de la carretera con el argumento de la siniestralidad, y cada paso encontró resistencia. El riesgo es que la medida se perciba como un impuesto encubierto y no como una norma de seguridad. El hito es claro: el 1 de octubre. A partir de esa fecha, ningún taxista podrá confiar en que la infracción pase desapercibida.


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