«Lo que descubrí fue que la historia de Elon Musk no era una nueva historia tecnológica; era realmente la historia de un vino viejo en una botella nueva. Resulta que su historia es la del embaucador, el inflador de acciones. Su riqueza y poder provienen de acciones infladas, así que ya había contado esa historia antes con Enron y con Elizabeth Holmes, y por eso era una historia extrañamente familiar para mí», así se expresaba Alex Gibney sobre el protagonista de su más reciente documental, quien hace lo posible para que la cinta no tenga un estreno a gran escala en plataformas.
Lo cierto es que la fortuna del dueño de X, la plataforma antes conocida como Twitter, le permite ejercer presión para evitar que la cinta llegue a ser vista en algunos territorios, o al menos con facilidad. El fundador de Tesla ha llamado a su amigo David Ellison, futuro dueño de Warner Bros. Discovery, y ha coqueteado con la idea de retirar la cinta de HBO Max, donde está planeado su estreno tras su paso por salas de cine.

Además, ha dedicado un esfuerzo importante a informar a su no tan pequeña legión de seguidores de que todo en el documental era una mentira. La presión ha sido tanta que The Hollywood Reporter llegó a informar de que dentro de Universal, el estudio que tiene sus derechos de distribución en salas tanto en Estados Unidos como en Europa, se había planteado retirarla de su calendario, aunque de momento el estudio ha confirmado a otros medios que el plan de estrenar la cinta en el primer trimestre del próximo año no ha cambiado.
Elon Musk y Tesla, bajo la mira de Gibney
Entre las revelaciones más incómodas del documental de Gibney, según han reportado los medios estadounidenses que han visto la cinta, está lo complejo que ha sido el proceso de desarrollo de los vehículos sin conductor de Tesla y el coste humano de estos. Y es que, según el director, han causado unas 60 muertes durante las pruebas y se habría llegado a acuerdos de confidencialidad con las familias para evitar que la información saliera a la luz.
A esto se suma que algunos vídeos famosos donde la empresa presumía de la capacidad de sus vehículos para manejarse por sí mismos no eran del todo ciertos. Según ha reportado Travis M. Andrews, crítico de cine de The Washington Post, el documental muestra cómo uno de los ingenieros de la empresa se escondía en el asiento de atrás para movilizar el vehículo en el famoso anuncio «Paint It Black», donde se mostraba por primera vez la tecnología al ritmo de los Rolling Stones.
Estas revelaciones podrían marcar el futuro de la empresa en plena carrera por llevar los robotaxis a diferentes mercados alrededor del mundo. No solo pondrían una lupa sobre Tesla, vista hasta ahora como una de las grandes pioneras del sector incluso por los críticos más acérrimos de Elon Musk, sino que es posible que las imágenes captadas por Gibney acaben por marcar un antes y un después en esa carrera.
Los matrimonios fallidos y la legión de hijos
Por otro lado, el documental también apunta a los cambios de orientación política de Musk. Su figura se ha convertido en una de las claves de la ultraderecha, a pesar de haber sido uno de los primeros multimillonarios en llamar la atención sobre el cambio climático y la necesidad de la transformación energética. El documental defiende que es un cambio que llegó de la mano de su separación de la cantautora Grimes y del aumento de su tiempo en Twitter.
Según The Washington Post, otra de sus exparejas, la influencer Ashley St. Clair, afirmó que Musk no solo usaba la plataforma para compartir detalles sobre su vida, sino también para acercarse a otras chicas jóvenes en busca de acumular una «legión de niños antes de que estalle la guerra civil». La propia Grimes insiste en que Musk, que ha roto la relación con una de sus hijas, Vivian Jenna Wilson, ha hecho todo lo posible por mantenerla alejada de sus hijos en común.
El salto a la ultraderecha
Grimes y St. Clair no son los únicos nombres que han roto su relación con el fundador de SpaceX. «El COVID fue el momento en que algo cambió en su cerebro», afirma el neurocientífico y podcaster Sam Harris, quien mantenía una relación cercana con Musk hasta que se distanciaron después de que este empezara a tuitear que «el pánico por el coronavirus es una tontería».

Según el documental, la decisión de apoyar a Trump nace de una acumulación de denuncias por parte del Gobierno estadounidense, tanto por la desinformación que se ha vuelto común en X como por los accidentes de Tesla. Gibney insiste en que hay hasta 460 casos desechados por el Gobierno de Donald Trump.
Lo cierto es que las informaciones señalan que el resto del documental entra en otras controversias sobre su carrera, incluyendo los problemas de SpaceX, su etapa en DOGE y el cierre de USAID. Por otro lado, hace también hincapié en la denuncia, reportada también por Wired, sobre Grok y cómo la falta de filtros de la aplicación ha permitido que se use para crear desnudos infantiles.





