New Balance demanda a Decathlon por infracción de marca registrada en el logotipo de sus zapatillas

El fabricante estadounidense solicita el bloqueo de la venta de las Kiprun en EE UU y una indemnización de cuantía indeterminada. El litigio sigue la estela de las demandas que ganó contra Michael Kors, Nautica y varios fabricantes chinos.

New Balance demanda a Decathlon en un tribunal federal de Massachusetts por el logotipo de sus zapatillas Kiprun: sostiene que la K invertida de la marca francesa es ‘inequívocamente una N’ y confundirá a los consumidores.

Qué pide y por qué litiga en Massachusetts

La compañía estadounidense, con sede en Boston, presentó el escrito esta semana ante un tribunal federal de distrito. En la denuncia asegura que utiliza su logotipo N en calzado desde la década de 1970, un uso continuado que sostiene su derecho de marca y que convierte la letra en el activo distintivo de la casa.

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El objeto del litigio es la gama Kiprun, el calzado de running con el que el grupo francés compite en el segmento técnico. Según la demanda, el diseño incorpora una K invertida que, a juicio de New Balance, reproduce su N. El escrito subraya que Decathlon vende estos modelos a clientes estadounidenses tanto por internet como a través de minoristas físicos externos, lo que sustenta la competencia del tribunal.

La petición es doble: una orden judicial que bloquee la supuesta infracción y una indemnización por daños y perjuicios de cuantía indeterminada. Ninguna de las dos compañías respondió de inmediato a las peticiones de comentario, de modo que por ahora solo consta la versión del demandante.

El escrito se apoya también en publicaciones en redes sociales que señalaban el parecido entre ambos logotipos. Ese tipo de prueba alimenta el llamado riesgo de confusión, la piedra angular de estos procedimientos: si el consumidor medio asocia la K con la N, la infracción puede quedar acreditada aunque los productos no sean idénticos.

Para New Balance no es un pleito aislado. La defensa de la N funciona como una línea de actuación permanente, con litigios en Estados Unidos, China y otros mercados, y con acuerdos extrajudiciales que rara vez trascienden.

Quien protege un logotipo de una sola letra no defiende un diseño: defiende el derecho a que nadie más lo use como reclamo comercial.

El historial de la N en los tribunales: Michael Kors, Nautica y China

New Balance ya ha litigado antes por su N y ha resuelto demandas similares en Estados Unidos. En 2021 demandó a Michael Kors ante un tribunal federal de Boston: sostenía que dos pares de la firma de lujo utilizaban una N en sus diseños y que los modelos Pippin y Olympia se aproximaban al 574, su zapatilla más vendida.

Entonces alegó que había pedido a la casa de lujo que dejara de usar ese diseño y que su petición fue rechazada. El escrito añadía un detalle llamativo: que el propio diseñador declaró tener unos 15 pares de New Balance en negro, lo que, a juicio del demandante, reforzaba la confusión del consumidor. También hubo un expediente contra Nautica.

LitigioAñoTribunalDesenlace
Decathlon (Kiprun)2026Federal de MassachusettsEn curso: bloqueo e indemnización
Michael Kors2021Federal de BostonResuelto
Nauticas/fEstados UnidosResuelto
Fabricantes de calzado (China)2017Tribunal chinoIndemnización de 1,5 millones de dólares

El precedente más contundente llegó en 2017, cuando la compañía ganó un fallo de 1,5 millones de dólares en un tribunal chino contra fabricantes de calzado locales por el mismo logotipo. Un pronunciamiento poco habitual en aquel mercado y que la empresa ha usado desde entonces como aval de su política de marca.

Qué se juega Decathlon en España y dónde puede replicarse el pleito

Decathlon es uno de los mayores minoristas deportivos de España y la zapatilla de running es una de sus apuestas de margen. En ese segmento compite con Nike, Adidas, ASICS, Puma y con marcas emergentes como Hoka o On, todas ellas con logotipos defendidos con celo.

La clave jurídica está en dónde está registrada la marca. Un fallo en Massachusetts solo surte efecto en Estados Unidos y obligaría, en la práctica, a retirar ese diseño del mercado estadounidense.

Si New Balance mantiene un registro de marca de la Unión Europea ante la EUIPO, podría replicar la ofensiva en territorio comunitario, donde España es uno de los mercados principales del grupo francés. En España, la Oficina Española de Patentes y Marcas gestiona los registros nacionales, mientras que el registro unitario europeo cubre el conjunto de la Unión.

El coste de la defensa no es la partida más relevante. Lo que arriesga la compañía francesa es tener que rediseñar la K de Kiprun, reetiquetar stock y reposicionar un producto muy sensible a la percepción técnica. Para New Balance, el pleito es barato comparado con la pérdida de distintividad de su N.

Los tres frentes abiertos

  • EE UU: bloqueo de la comercialización de las Kiprun y daños sin cuantificar, con la vista puesta en un acuerdo extrajudicial.
  • Europa: un eventual litigio ante los tribunales de marcas de la UE si el registro unitario ampara la N.
  • Producto: rediseño del logotipo, un movimiento que Decathlon puede ejecutar sin tocar la horma de la zapatilla.

En el sector, la litigiosidad por signos distintivos es la norma. Adidas ha defendido durante décadas sus tres franjas, y las firmas de calzado técnico registran no solo el nombre, sino la posición del logo, el dibujo de la suela y hasta el perfil de la zapatilla. La razón es económica: un logotipo confundible erosiona años de inversión publicitaria y traslada al titular del derecho el coste de la confusión.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La respuesta de Decathlon al escrito y la eventual petición de medidas cautelares. El litigio puede cerrarse con un acuerdo, como ocurrió con Nautica.
  • Reacción del valor: Ninguna de las dos compañías cotiza en bolsa: el termómetro serán los comparables del sector, como Nike, Adidas o Puma, y el coste de rediseño de Decathlon.
  • Precedente sectorial: El fallo de 1,5 millones de dólares en China en 2017 y las demandas resueltas contra Michael Kors marcan el patrón: presión judicial y acuerdo posterior.

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