Santander se adjudica el contrato exclusivo de servicios financieros de la CNMV

El contrato estima un valor de 475.530 euros el primer año y contempla hasta cuatro prórrogas de doce meses. La entidad releva a BBVA, proveedor histórico del supervisor desde 1988 hasta el concurso de 2021.

Santander se ha adjudicado el contrato exclusivo de servicios financieros de la CNMV por hasta 2,2 millones de euros, en un movimiento que consolida su relación con el supervisor y prolonga el relevo de BBVA iniciado en 2021.

La adjudicación: contrato exclusivo y 2,2 millones

La resolución administrativa, publicada el 9 de septiembre, confirma que la oferta de Santander fue la única presentada que cumplía las condiciones del concurso. El banco asume en exclusiva la prestación de servicios aseguradores, bancarios y de inversión del regulador durante un año, con un valor estimado de 475.530 euros en el primer ejercicio.

Publicidad

El objeto del contrato incluye cuentas corrientes, servicios de inversión y pólizas de seguros, lo que convierte a la entidad adjudicataria en el interlocutor financiero de cabecera del regulador. No es un mandato de gran volumen, pero sí de máxima sensibilidad institucional.

El contrato contempla hasta cuatro prórrogas de doce meses, lo que eleva el importe máximo de la licitación a los 2,2 millones de euros. El anuncio se publicó el 28 de junio y el plazo de presentación de solicitudes estuvo abierto hasta el 27 de julio. La mesa de contratación examinó la documentación el 28 de julio y abrió las proposiciones económicas el 30 de julio; la valoración de ofertas se cerró al día siguiente.

El detalle relevante es que no hubo competencia efectiva: Santander fue la única entidad que superó el filtro del pliego. Esto refuerza la posición técnica del banco y deja al descubierto la dificultad de otras entidades para igualar los requisitos de solvencia exigidos por el regulador.

El relevo de BBVA: un contrato con tres décadas de historia

Durante 33 años, el contrato estuvo en manos de BBVA. El sorpasso de Santander llegó en 2021, cuando la anterior licitación cambió el mapa de proveedores. En aquella licitación se presentó también Bankinter, además de de las dos entidades mencionadas.

El contrato del supervisor no se juega solo en precio: la solvencia crediticia y la retribución de los saldos definen quién puede sentarse con la CNMV.

Antes de BBVA, el servicio pasó por Caja Postal y Argentaria, absorbidas por el propio BBVA. La CNMV, nacida en 1988, ha tenido históricamente un único proveedor financiero de cabecera. Esa continuidad da una idea del valor institucional del contrato, pese a su moderado importe anual.

El pliego priorizó la solvencia: en un contexto de tipos de interés todavía elevados, la CNMV buscó blindar la retribución de sus saldos y priorizar entidades con rating sólido. Santander ya reunía ese perfil en la anterior adjudicación y lo mantiene en esta.

Los pliegos fijaron dos variables de adjudicación: contar con un rating de grado de inversión en la deuda a largo plazo emitido por las principales agencias y ofrecer una rentabilidad no negativa a los saldos de las cuentas corrientes del regulador. Santander cumple ambas. Cuenta con una calificación A+ de Standard & Poor’s y de Fitch, A1 de Moody’s y A de DBRS.

La rentabilidad comprometida se calcula como el euríbor a un año menos un diferencial del 0,10%. Con el euríbor en una media diaria del 2,982% el último día de presentación de ofertas, el valor estimado del primer año se sitúa en 475.530 euros. Es una retribución modesta, pero suficiente para cumplir el requisito de no penalizar al supervisor.

Qué implica ser el banco del supervisor

El impacto de esta adjudicación no se mide en el importe. Para Santander, ser proveedor exclusivo de la CNMV supone un sello de solvencia y una relación privilegiada con el regulador que supervisa el mercado de valores español. Es un activo reputacional con recorrido institucional, aunque su contribución al beneficio del grupo sea poco relevante.

Para BBVA, la pérdida del contrato en la licitación anterior ya fue un golpe simbólico. El resultado de esta convocatoria consolida el cambio de ciclo. La banca española compite cada vez más por mandatos institucionales de este perfil, donde la calificación crediticia actúa como barrera de entrada.

El único riesgo operativo del contrato es la sensibilidad al euríbor. Si los tipos a un año retroceden, la retribución ofrecida al regulador se reduce de forma automática. No obstante, la CNMV blinda sus saldos exigiendo que la rentabilidad nunca sea negativa, lo que protege el atractivo del acuerdo en todos los escenarios de tipos.

En comparación con la licitación de 2021, la falta de una alternativa conforme en 2026 refuerza la posición de Santander como proveedor natural de la administración financiera. Bankinter, que entonces ya intentó entrar, vuelve a quedar fuera del contrato. La solvencia sigue inclinando la balanza.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: si se presentan recursos o nuevas ofertas en las futuras prórrogas; el calendario no contempla hitos adicionales en 2026.
  • Reacción del valor: el importe es simbólico para la capitalización de Santander; el efecto reputacional positivo no debería traducirse en una reacción accionarial relevante.
  • Precedente sectorial: el relevo de BBVA en 2021 y la puja de Bankinter confirman la competencia creciente por los servicios financieros al sector público.

Publicidad