Profesiones expuestas a la IA en España: los empleos que corren más riesgo en 2025

Solo 11 de las 338 ocupaciones que exigen estudios superiores registran una exposición baja a la IA. Los mecanógrafos, con una caída de empleo prevista del 34%, y los operadores telefónicos lideran los peores pronósticos.

El 43% de las profesiones que exigen título universitario presenta ya una exposición muy alta a la inteligencia artificial. El dato procede del análisis de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS), que ordena 831 ocupaciones según su exposición relativa a la IA y sus previsiones de empleo para el periodo 2025-2035.

Son 146 de las 338 ocupaciones que requieren estudios superiores. Otras 142, un 42%, se sitúan en un nivel alto; 39, un 12%, en moderado; y solo 11, un 3%, en bajo. Al otro lado del mapa, de las 493 profesiones que no exigen titulación, apenas 60 (un 12%) alcanzan una exposición muy alta. La formación superior ha dejado de ser un refugio frente a la automatización.

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Claves de la operación

  • El título no protege del riesgo. Cuatro de cada diez ocupaciones con carrera universitaria figuran en el grupo de máxima exposición a la IA, frente al 12% de las que no la requieren.
  • Los peores pronósticos llegan fuera del campus. Mecanógrafos (-34,4%), operadores telefónicos (-27,6%) y operadores de centralita (-26%) encabezan las caídas de empleo previstas hasta 2035.
  • La lectura española pasa por la reconversión. El estudio es estadounidense, pero la exposición de los perfiles administrativos y de atención al cliente anticipa presión sobre la formación continua.

La paradoja del título: más formación, más exposición

Ingenieros aeroespaciales, periodistas, contables y editores, gestores de publicidad y promociones, antropólogos y arqueólogos comparten grupo. La paradoja incomoda. Los perfiles con más años de formación acumulan más tareas delegables, porque su trabajo se desarrolla en buena parte sobre pantallas, texto y datos estructurados. En el nivel alto figuran técnicos de operaciones aeroespaciales, profesores de arquitectura, cardiólogos e ingenieros civiles.

Conviene repetir el matiz que el propio informe subraya. El estudio no mide despidos ni automatización: mide hasta qué punto la IA puede asistir o completar parte de las tareas de un puesto. Es un mapa para decidir qué estudiar, no una sentencia sobre quién se queda sin trabajo. En el nivel bajo solo hay once ocupaciones con titulación: anestesiólogos, higienistas dentales, embalsamadores, optometristas y cirujanos orales y maxilofaciales.

La exposición máxima tampoco condena a quien la tiene. El BLS proyecta un crecimiento del 8,3% para los ingenieros aeroespaciales hasta 2035 y del 6% para antropólogos y arqueólogos. Los cardiólogos suman un 4,8%; los ingenieros civiles, un 6,4%; los profesores de arquitectura, un 2,6%. Un mercado laboral sólido absorbe la tecnología y sigue contratando.

Los números rojos aparecen cuando la exposición se cruza con un mercado débil. La maquetación y el diseño editorial caen un 14,5%; los instructores de educación básica y secundaria para adultos y de inglés como segunda lengua, un 13,9%; los programadores informáticos, un 7,3%. Programar dejó de ser la profesión blindada que se vendía hace una década.

El título ha dejado de ser un escudo: en el nuevo mapa laboral protege menos que saber hacer algo que la máquina no complete sola.

El top ten de los peores pronósticos no pasa por la IA

El podio de los empleos con peor previsión de empleabilidad hasta 2035 no lo ocupan ingenieros ni periodistas. Lo copan los procesadores de texto y mecanógrafos (-34,4%), los operadores telefónicos (-27,6%) y los operadores de centralita, incluido el servicio de atención de llamadas (-26%). Cinco de las diez ocupaciones con peor pronóstico registran una exposición baja o moderada a la IA. Su declive viene de antes.

La automatización clásica, la de reglas fijas y máquinas repetitivas, explica mejor ese desplome que el auge de los modelos de lenguaje. El dato desmonta la narrativa de que todo lo que cae se debe a la IA. Nadie dijo que el diagnóstico fuera sencillo.

empleos IA

Lo que España se juega con las proyecciones de EEUU

Las proyecciones son estadounidenses y no admiten traslados automáticos. La estructura productiva española, con más peso del turismo, la hostelería, y los servicios de proximidad, reparte la exposición de otra manera. Pero hay una franja que se parece mucho: los perfiles administrativos y de atención telefónica que las empresas españolas llevan años reordenando.

La banca del IBEX 35 aporta el antecedente más claro. Santander, BBVA y CaixaBank han cerrado miles de oficinas en la última década y han trasladado buena parte de la operativa de ventanilla a los canales digitales, con ajustes de plantilla sucesivos. Ninguna de esas decisiones necesitó un modelo de lenguaje. La presión venía de las reglas de negocio y de los márgenes.

El informe de Anthropic añade una capa útil. La compañía define la exposición como la proporción de tareas que la IA puede acelerar o ayudar a completar, no como el porcentaje de empleos que puede sustituir. Su medición dejó fuera a cerca del 30% de los trabajadores por registrar una frecuencia demasiado baja en los datos de uso de Claude: cocineros, mecánicos, socorristas, camareros o lavaplatos. El ejemplo docente lo aclara: la IA corrige ejercicios, pero no gestiona un aula.

Queda la advertencia más incómoda. Una exposición mayor no se ha traducido, por ahora, en un aumento claro del desempleo en esas ocupaciones. Lo que sí detectan los analistas es una contratación más lenta entre los jóvenes de los sectores expuestos. El ajuste no llega por despido, llega por la puerta de entrada.

España afronta ese escenario con una tasa de paro juvenil elevada y una oferta formativa que mira poco a las tareas híbridas. El Reglamento europeo de IA ya incluye la selección y la gestión de personal entre los sistemas de alto riesgo, lo que obliga a documentar y auditar cómo se puntúa a los candidatos. La norma no crea empleo por sí sola. Pone papeles donde antes había algoritmos opacos.

Los perfiles que resisten combinan juicio, trato humano y actividad física. Ahí están los masajistas (15,3% más de empleo previsto), los preparadores de equipo médico (10,8%) y los instaladores de líneas eléctricas (10,3%). En el otro extremo, la enfermería de práctica avanzada crece un 41% pese a su exposición alta, y los científicos de datos, un 34,6%. La tecnología transforma tareas sin recortar la demanda del profesional que las interpreta.

La prueba de fuego no está en el porcentaje de exposición, sino en si la contratación de perfiles junior se enfría de forma sostenida durante los próximos trimestres. Ese es el indicador que conviene seguir. El mapa de las profesiones expuestas a la IA es, por ahora, una foto fija de tareas antes que un pronóstico de despidos.


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