Ethereum activa el block building multipartito en mainnet para blindar su descentralización

El mecanismo, bautizado como MPBC, combina las aportaciones de varios constructores en un mismo bloque sin tocar las reglas de consenso ni exigir una bifurcación. La propuesta nace para diluir el poder del constructor que gana cada subasta, el que decide qué operaciones entran y

Ethereum ha activado la construcción multipartita de bloques en su red principal, un cambio que permite que varios constructores aporten transacciones a un mismo bloque en lugar de dejarlo todo en manos de uno solo. El mecanismo, conocido por sus siglas MPBC, entró en funcionamiento el 16 de septiembre y en sus primeras 24 horas cerca del 3% de los bloques ya lo utilizó.

La cifra puede parecer pequeña. No lo es tanto si se mira el detalle: más de 20.000 transacciones se han incluido con mayor rapidez desde que arrancaron las pruebas a finales de agosto, y algunos bloques multipartito sumaron hasta 810 transacciones adicionales respecto a lo que habría producido un constructor individual, con picos de uso de gas casi 14 veces superiores, según el seguimiento difundido tras el despliegue. Son datos de arranque, no milagros, y conviene leerlos como lo que son.

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Qué cambia en la construcción de bloques de Ethereum

Para medir el alcance hay que recordar cómo se fabrica un bloque desde la Fusión, el paso de Ethereum a la prueba de participación en 2022. La red separó dos funciones que antes iban juntas: el validador propone el bloque, pero no lo arma. De armarlo se encargan los constructores, o builders, que compiten en una subasta por organizar las transacciones y entregar la propuesta ganadora. Ese reparto se conoce como separación entre proponente y constructor, o PBS por sus siglas en inglés.

El Ethereum block building cambia de lógica con MPBC: ya no es solo el ganador de la subasta quien controla el ensamblaje del bloque. Varios participantes pueden aportar transacciones al mismo bloque y sus aportaciones se combinan antes de la propuesta final. El diseño es estrictamente aditivo: no exige una bifurcación de la red (lo que el sector llama hard fork) ni tocar las reglas de consenso, porque opera en la capa de constructores y operadores. Tampoco depende de los relés, los intermediarios que hoy conectan a constructores y validadores, para cumplir su función principal.

Por qué concentrar el block building era el problema

actualización Ethereum mainnet

El sistema de subasta funcionó bien para abaratar y acelerar la producción de bloques, pero concentró una cuota notable de poder en pocas manos. El constructor que gana decide qué operaciones entran, cuáles se quedan fuera y en qué orden se ejecutan. Eso permite priorizar lo más rentable y, en el peor de los casos, facilita prácticas como el front-running (adelantarse a una operación conocida para sacarle provecho) o los sandwich trades (rodear una compra con dos órdenes propias para capturar la diferencia de precio).

Repartir la construcción de un bloque no elimina al que más gana, pero le quita la llave única de la puerta.

MPBC no elimina esos comportamientos, porque la competencia económica sigue intacta y ordenar por rentabilidad no es ilegal. Lo que hace es diluir el control absoluto: si varias partes contribuyen, ninguna decide en solitario qué se incluye. Para el usuario, la consecuencia práctica es que existen más caminos para que su transacción llegue a la cadena, y no solo la cola que administra el ganador de una subasta.

El despliegue tampoco ha salido de la nada. Lo coordinó el Blockspace Forum, que ha organizado talleres a lo largo de 2026 y cerró el proceso con una reunión en Cannes en la que participaron 32 equipos que representan, en conjunto, más del 95% de las contribuciones a bloques hechas fuera del protocolo de Ethereum. Es una base amplia para probar compatibilidades. También es un recordatorio de que el mecanismo depende de que esos actores quieran seguir jugando.

La descentralización no se decreta: lo que falta por demostrar

Ethereum lleva años corrigiendo por capas el mismo problema de fondo. La Fusión redujo el consumo energético y cambió quién valida. Los blobs que llegaron con la actualización Dencun, en marzo de 2024, abarataron los rollups, esas redes de segunda capa que agrupan transacciones y luego las resumen en en Ethereum. Ahora el foco se mueve al mercado donde se decide algo tan elemental como qué transacciones existen para la red.

Ese mercado genera el valor que el sector llama MEV, el beneficio extra que se extrae por ordenar, incluir o excluir operaciones, y es una de las fuentes de centralización más discutidas del ecosistema. La documentación oficial de Ethereum sobre el mercado de bloques y el MEV lleva años señalando el problema. MPBC es una respuesta parcial, no una solución cerrada.

El movimiento tiene una ventaja poco habitual: no obliga a nadie a actualizar el software de consenso. Eso reduce el riesgo de romper algo, pero también la capacidad de forzar la adopción. El 3% inicial puede quedarse en anécdota o multiplicarse, porque depende de los incentivos de los constructores y no de una regla escrita en el protocolo. Y hay un riesgo evidente: que la coordinación multipartita acabe creando nuevas dependencias entre un puñado de operadores grandes.

Seguir la evolución con datos será posible gracias al panel en vivo y a la documentación publicada. La pregunta que responderán los próximos meses no es si el sistema funciona, sino si sigue usándose cuando desaparezca el efecto novedad. Ahí está la trampa. Lento, pero medible. Dejémoslo, de momento, en un ‘ya veremos’.


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