9El transporte en billete suelto: pagar más por no conocer tu abono
Comprar el billete sencillo es la forma más cara de desplazarse en transporte público y, a la vez, la más silenciosa: cada pago es pequeño, de modo que nadie lo siente como un gasto relevante hasta que suma. Según el último estudio de Facua sobre 57 ciudades, el univiaje costó de media 1,29 euros en 2025, un 2% más que el año anterior, con casos extremos como el de Barcelona, donde alcanza los 2,65 euros. Pero la factura real no está en el precio por trayecto, sino en la repetición: quien va a trabajar 20 días al mes y paga dos billetes de 1,50 euros en Madrid está desembolsando 60 euros mensuales, casi el doble del abono mensual de la zona A, que tras la última revisión de tarifas se sitúa en 32,70 euros. El mismo desplazamiento diario, con el mismo asiento, sale unos 330 euros más caro al año para quien nunca se ha parado a comprobar qué título le corresponde.
La brecha se ha ensanchado además porque las bonificaciones no tratan a todos los títulos por igual: desde el Real Decreto-ley de enero de 2025, los descuentos cofinanciados por el Estado y las administraciones, de al menos el 40%, se aplican a abonos y tarjetas multiviaje, pero quedan expresamente excluidos los billetes sencillos y turísticos. Así, mientras el bono se abarata, el univiaje sube y encima se queda sin rebaja. La diferencia entre pagar en efectivo cada trayecto y usar una tarjeta con transbordo llega a los 0,81 euros por viaje, según Facua, y desconocer el catálogo del propio operador pasa factura: en Madrid el abono joven cuesta 10 euros al mes y en Barcelona la T-jove de 90 días sale por 44 euros. Hacer la cuenta de cuántos trayectos se realizan al mes es el primer paso para que el transporte deje de ser un agujero invisible en la cuenta corriente.



