Llegar a fin de mes con el sueldo medio: los 6 gastos invisibles que te están devorando la cuenta corriente

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Seguros vinculados a tu hipoteca o tarjeta: coberturas que te endosan

Casas en miniatura, billetes de euro y una llave de casa simbolizan la inversión inmobiliaria y las transacciones de propiedades.

Casi nadie incluye en sus cuentas mensuales el seguro de vida que firmó junto a la hipoteca, porque nunca se presentó como un gasto, sino como la condición para que el banco aprobara el préstamo o para arañar unas décimas al diferencial. Desde junio de 2019, la Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario prohíbe esa venta vinculada y solo admite exigir el seguro de daños del inmueble y una cuenta de pago, pero la práctica sigue viva: el Banco de España sancionó en 2025 a Banco Sabadell con 16,5 millones de euros por condicionar hipotecas a la contratación de seguros, una multa que la entidad ha recurrido. Lo más perverso es que el coste ni siquiera aparece siempre en el recibo mensual: durante años estas pólizas se vendieron en prima única financiada, con primas de entre 5.000 y 15.000 euros que se sumaban al capital del préstamo, de modo que el cliente acababa pagando intereses durante décadas por una cobertura que no era obligatoria.

El mismo mecanismo se reproduce en miniatura en las tarjetas de crédito con los seguros de protección de pagos, esas pólizas que prometen abonar la cuota si el titular se queda en paro o de baja. Suenan bien hasta que se leen las exclusiones —despidos procedentes, bajas voluntarias o autónomos sin cobertura— y se comprueba cómo se cobra la prima: un porcentaje mensual sobre el saldo dispuesto que, según el barómetro de Asufin de finales de 2024, oscilaba entre el 0,63% y el 0,81%, una cifra discreta cada mes pero suficiente para elevar la TAE efectiva de algunas revolving por encima del 35%. La trampa se cierra al intentar salir: rescindir la póliza del banco suele implicar perder la bonificación ligada al diferencial o a la cuota, una penalización encubierta que convierte lo «opcional» en un gasto del que cuesta desengancharse y que un comparador cifró en hasta un 93% de sobreprecio frente a aseguradoras independientes.


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