La subida de tipos del BCE al 2,5% mañana: el Consejo se divide, ¿qué viene después?

La inflación ronda el 3% y el mercado descuenta el alza al 100%. El debate se centra en si habrá pausa en octubre o un nuevo ajuste en diciembre.

El BCE ejecutará mañana la segunda subida de tipos del ciclo y situará el precio del dinero en el 2,5%. La decisión, adelantada por Expansión, está prácticamente descontada por el mercado y no ha encontrado oposición pública dentro del Consejo de Gobierno.

La reunión se celebra fuera de Fráncfort, en el centro recreativo del Bundesbank en el distrito berlinés de Steglitz-Zehlendorf. Joachim Nagel, presidente del banco central alemán y anfitrión del encuentro, ha calificado el resultado de ‘relativamente predecible’.

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Una subida descontada al 100% y sostenida por la energía

No existe un solo miembro del Consejo de Gobierno que se haya pronunciado públicamente contra el alza, que quedó telegrafiada en la cumbre monetaria de julio. El regreso de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y su impacto sobre el estrecho de Ormuz refuerzan un encarecimiento que el mercado descuenta prácticamente al 100%.

La inflación de la zona euro se mueve en el entorno del 3%, lejos del pico superior al 10% del ciclo 2022-2023. Aun así, varios gobernadores han defendido el ajuste. Gediminas Šimkus, presidente del Banco de Lituania, aseguró que ‘el argumento a favor de una subida es bastante claro’. En la misma línea, Primo Dolenc, gobernador del Banco de Eslovenia, señaló que ‘los argumentos están ahí para una subida en septiembre’.

El Consejo se parte sobre la próxima parada: ¿octubre o diciembre?

La claridad del movimiento de mañana desaparece cuando se mira más allá. Christine Lagarde ha repetido que la situación es muy diferente a la de 2022-2023. Entonces la inflación superó el 10%, ahora se mantiene en torno al 3%.

Gabriel Makhlouf, gobernador del Banco de Irlanda, ha afirmado que ‘no está claro que sea necesario otro aumento’ tras el de esta semana. Dimitar Radev, gobernador del Banco de Bulgaria, apela a la paciencia. Frente a ellos, la miembro del Comité Ejecutivo Isabel Schnabel cree que con el tipo actual es poco probable que la inflación vuelva al objetivo a medio plazo y que ‘será necesario un mayor endurecimiento’.

El BCE sube mañana sin sorpresas, pero su siguiente movimiento es una incógnita que el propio Consejo no ha resuelto.

Si el BCE mantiene el patrón del ciclo, la reunión de octubre serviría para una pausa y solo en diciembre se reabriría el debate con datos de inflación renovados.

Análisis: una subida con más dudas que certezas sobre el final del ciclo

La decisión de mañana es segura; la estrategia posterior no lo es. El BCE se enfrenta a un escenario incómodo: la inflación sigue por encima del objetivo, pero el crecimiento de la eurozona no presenta la fortaleza que acompañó a los ajustes de 2022 y 2023. Subir tipos con la energía al alza puede frenar la actividad justo cuando los precios ceden por efectos base.

El mercado ha descontado el movimiento, pero no ha comprado una senda larga de endurecimiento. Esa división interna entre los defensores del ajuste preventivo y quienes prefieren pausar es la clave. Schnabel mira los datos de inflación a medio plazo; Radev recuerda que la política monetaria actúa con retraso.

Hay un riesgo poco comentado: si la crisis en el estrecho de Ormuz se prolonga, el BCE podría verse forzado a elegir entre tolerar una inflación energética importada o endurecer sobre una demanda débil. No es un dilema académico. Define el margen real de la institución.

Sigo con una convicción moderada: la subida de mañana no cierra el ciclo, pero tampoco lo prolonga de forma automática. El BCE ha dejado de ser predecible más allá de cada reunión. Y eso es, en sí mismo, una señal.

La próxima cita en diciembre llegará con proyecciones macroeconómicas actualizadas. Ahí se verá si este ajuste fue el último o solo una pausa antes de un nuevo tirón.


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